"Caos, reconocimiento y conciencia"
HACIA LA TOTALIDAD Y DESDE ELLA


Tesina de curso de María Zunzunegui Franco. Curso de Máster en Psicología Transpersonal.

 

AL PRINCIPIO:
Es para mí muy especial este escrito que presento. A falta de un caso específico del que tenga datos completos desde el nacimiento hasta la actualidad, he decidido modificar de raíz la idea primera de esta tesis, la presentación del estudio de un caso, para trasladarla al terreno de la locura (como estado alterado de conciencia, sin conciencia) y compararlo con estados de crecimiento, basándome eso sí en experiencias personales. Es difícil desde la perspectiva personal alcanzar la objetividad deseada para el estudio, sin embargo, teniendo en cuenta todos los datos cuantificables posibles, siempre facilitados por personas también (que por otro lado impiden cierta claridad real), he intentado por todos los medios aunar realidad externa e interna que siempre será, como no, particular de la persona que escribe, o particular de aquellos que me han ayudado a integrar todo lo que he vivido. Así, planteo una cuestión que subyace de las experiencias analizadas provenientes de estados alterados de conciencia. Una disyuntiva que muchos autores han intentado descifrar y que continúa en la actualidad, la diferenciación entre locura y emergencia espiritual, o aprendizaje por cambios de paradigma.
Porque estoy convencida de que lo que es dentro es fuera y viceversa y que la realidad de cada cual, hasta que consigue completa conciencia, es única y está filtrada por percepciones personales alimentadas desde el alma con el bagaje de todas sus vidas, que sanadas, ayudarían al individuo a deshacerse de todos los patrones de comportamiento adquiridos innatos ya y a ser libres, y miles de factores de incontables niveles del ser, que, cuya integración aparentemente es inalcanzable, pero tan simple que es sólo eso, la paradoja de la nada. Aquí lo de dentro ya no es fuera y ya no hay reflejo ni proyección de la realidad. Ya hay conciencia de realidad, de Verdad. Ya es posible crear.
Por otro lado, datos concretos de la literatura que se especializa en el campo de los estados alterados de conciencia, me han servido de gran utilidad para definir las experiencias que a diario convierten mi realidad cotidiana en un universo ilimitado de vivencias pertenecientes al plano astral, al físico y trazos de improntas olvidadas del alma, que llegan al organismo cuando éste se lo permite. El espíritu me conecta con la divinidad, que todavía no he llegado a saber realmente qué es. De momento sólo sé que está y está también dentro de mí y de todos. Y es pura conciencia y compasión.
En esta pequeña tesis del estudio del camino hacia la autorrealización en primera persona, entre la locura y el crecimiento espiritual, presentaré en primer lugar una breve descripción de lo que la palabra autorrealización significa basándome en las ideas de diversos autores, para desembocar en una percepción personal de lo que ello conlleva.
El aprendizaje personal puede ser generalizable al mundo en muchas ocasiones, puesto que la meta es siempre la misma, la búsqueda del ser verdadero para todos, aunque los caminos para encontrarlo sean diferentes para cada individuo. Todo lo que ocurre externamente es una consecuencia de una causa y las causas normalmente se entienden como cargas energéticas no asimiladas por el organismo en distintos niveles, que se mantienen en la no-permanencia hasta el nacimiento. Sintetizando, los acontecimientos vitales cargan nuestro sistema para que aprenda por agotamiento. Todo lo que sucede es una respuesta a nuestra emanación energética que vibra en una determinada frecuencia para que se sature hasta la locura y después se libere hasta el éxtasis. Es un proceso de carga descarga hasta la iluminación, siempre cargando un patrón energético distinto o más sutil de la misma estructura que el anterior para llegar a la única y verdadera esencia, la luz sin nombre. Así no caemos en la dependencia emocional negativa.
Cuando se aprende algo, se aprende y se olvida con la total convicción de que el organismo es suficientemente sabio y pondrá en práctica el aprendizaje. Aunque también existen personas que no necesitan sobresaturar sus sistemas.
A partir de ahí, analizaré los distintos niveles de experiencia del ser, filtrándolos por patrones físicos, estructurales del cerebro, cuánticos y psicológicos, para, una vez convertidos en respuestas tangibles de un sistema de acción explicable, me deshaga de todo juicio y llegue a la comprensión última de las experiencias. Para ello tendré en cuenta los mecanismos de defensa inconscientes que sustentan la percepción filtrada.
Más adelante, explicaré los estados de emergencia espiritual y la diferencia entre patología y crecimiento para desembocar en el paradigma holográfico que todo lo contiene. Será una forma de extender un lazo entre lo visible y lo que no lo es, entre lo explicable y lo que no lo es (metido todo en el saco de la locura, como ocurre con el ADN basura, que se puede utilizar para unificar las doce hélices reales del ácido, pero como no se ha conseguido saber para qué sirve en la operatividad del mundo limitado que nos rodea, se le llama basura).
Extiendo una mano amiga para mantenernos en el filo. En este filo no hay nombres ni palabras, no hay juicios, sólo se está entre el bien y el mal entre la cordura y la locura y en la locura y en la cordura y en el bien y en el mal a la vez.
Por último analizaré cómo la conciencia de Ser, con todo lo que ello conlleva, posibilita la expansión y el cambio perceptivo además de ayudar a la completa integración de los diversos niveles del ser. Y esa será la meta primera para después seguir aprendiendo. Unas reflexiones sobre el Amor, ayudarán a dar el toque final a la exposición.
A aquellos lectores más sensibles, que son capaces de vivir lo que leen, les invito a degustar el escrito con la mayor objetividad posible, y si las letras impregnan su alma y viven estados alterados de conciencia, les doy la bienvenida a mi mundo. Y desde mi experiencia les invito a rendirse a las emociones que surjan, porque si lo están leyendo, quizás encuentren similitudes en su existencia y seguro, estarán aprendiendo algo. Es un aprendizaje sutil y hermoso, a veces parece doloroso, sin embargo provoca una liberación de lo más refrescante si se permite. Es la caída, la desestructuración de apegos, lo que era válido ya no lo es, es un dolor sutil que nos arranca una forma de sustentarnos, tan inválida desde el inicio, pero tan segura…Es la desaparición de los mecanismos de defensa y de lo asimilado como real. Duele el saberse engañado desde el origen, engañado por uno mismo, y por el conjunto, pero es la única manera de conocer la verdad. Y que no hay ninguna Verdad tal y como la conocemos.
Por último agradecer enormemente a todas aquellas personas significativas en mi existencia que se han detenido un momento en su camino de sí mismos, para mirarme a los ojos y enseñarme cuanto aprendo todos los días de vida, para compartir en las miradas un momento conjunto en el que ya nos hay dos sino uno y todos. Gracias a los que se han sentado a mi lado y me han tendido una mano en los momentos en los que la realidad como se conoce desaparece, gracias por guiarme sin palabras, gracias por comprender. Sin esas personas no habría podido aprender nada y no continuaría aprendiendo en cada momento. Gracias por la fe inexplicable, a pesar de todo, que tengo y tendré en el ser humano hasta que me muera.

LA AUTORREALIZACIÓN.
El Significado de guiarse a uno mismo.
La psicología Humanista es una filosofía de vida, una nueva forma de concepción del hombre, no es puramente descriptiva o académica sino que induce a la acción e implica consecuencias. El hombre comienza a ser dueño de su propio destino y puede modificar su realidad, como modifica su interpretación de la misma. Contribuye a la realización de una determinada manera de vivir, no sólo como individuo, dentro del propio psiquismo, sino también en cuanto a ser social, como miembro de la sociedad.
De esta psicología humanista y en ella surgen los tratados de Abraham Maslow sobre el hombre autorrealizado, del que extraigo teorías que me ayudarán a explicar y fundamentar la meta de la autorrealización.
Esta fuerza psicológica allana el camino hacia una psicología todavía más elevada, una psicología transpersonal, transhumana, centrada en el cosmos más que en el bien y las necesidades del hombre, que trasciende la naturaleza del hombre, su identidad, autorrealización…Esa es la que yo considero la verdadera autorrealización, aquella que no se fundamenta en nada más que la propia existencia, el ser, el self de Jung, el aquí y ahora, la experiencia plena de la vida, sin juicios ni etiquetas, donde solo existe la verdad, en un conjunto que engloba el mundo y toda su experiencia, condensada en uno y expuesta al todo y en definitiva, completamente libre y amoroso. Necesitamos algo superior a nosotros mismos que paradójicamente vive dentro de nosotros y es nosotros, en lo que confiar y que respetar pero en un sentido nuevo, naturalista, empírico, interno y no eclesial. Es la elaboración de una psicología nacida de la compasión y del amor a la naturaleza humana.
Existen algunas personas que son constructores, fuertes, vencedores más que perdedores, padres más que hijos. Son menos de los que debería existir y muchas veces son tratados mal por los que les rodean. Por esta razón, es fundamental hacer un breve estudio del temor a la bondad y grandeza humanas, lo que provoca que no podamos ver
el Ser que habita en nosotros, los filtros con los que vemos el mundo, lo que los hinduistas y budistas llaman el velo de Maya, los cristianos y cabalistas el pecado, lo que en definitiva resulta de la proyección del inconsciente y la aplicación de los mecanismos de defensa para no sentir ese miedo ancestral a vernos separados de nuestra
verdadera naturaleza.
¿Qué es una persona autorrealizada? Y ¿qué impide que todos los individuos lo sean? Estas preguntas nos llevan a reformular la idea de la concepción de la vida y de la sociedad. En este punto, por tanto necesitamos aclarar qué hace que no podamos ver la realidad verdadera y trascender la propia existencia. Para ello hablaremos de los procesos inconscientes como se manifiesta en nuestras vidas como la auténtica falsa realidad (el mito de la caverna de Platón) a través de los mecanismos de defensa que paradójicamente defienden al ser del sufrimiento de no verse pleno en el individuo. También desarrollaremos el proceso de integración de los diferentes niveles del ser y del renacimiento de uno mismo sin todos los patrones aprendidos, apegos, neurosis, odio, ira, orgullo, que no son más que coberturas de la verdadera esencia humana, vividas como reales por solidificación, pero encubiertas por máscaras aparentes de bondad, sin darnos cuenta en la verdadera bondad está fuera de los límites impuestos por nuestra percepción cotidiana de la realidad. Y todo esto impide que los individuos sean autorrealizados, porque en definitiva no saben que lo son de hecho, sólo por existir.
Maslow, en su libro mencionado con anterioridad en párrafo precedente, define la autorrealización como “un episodio o momento en el que las fuerzas de la persona se aúnan de manera particularmente eficiente y de intenso gozo, en el que se hace más integrada y menos dividida, más abierta a la experiencia, más idiosincrásica, más perfectamente expresiva, más humorística, más trascendente del ego, más independiente de sus necesidades inferiores, etc”. Así, el individuo se encuentra más cerca de su verdadero ser, de él mismo, sin las máscaras de represión que lo anulan, está más cerca del núcleo de su ser, es más plenamente humano. Se trata de un individuo que se siente guiado por sí mismo, por lo que la sintomatología de desconfianza y duda desaparecen porque confía en capacidad innata de decisión y acción. Surge pues, una conciencia de claridad y discernimiento superior, la conciencia innata del Ser. En teoría, al menos, podemos investigar en cualquier curso vital en búsqueda de episodios de autorealización especialmente en los casos de artistas, intelectuales, y en personas señaladamente creativas, en las personas profundamente religiosas y en las que experimentan grandes intuiciones en psicoterapia o en otras importantes experiencias de desarrollo.
También me gustaría añadir, la propuesta de Dispenza en su obra Desarrolla tu cerebro. En ella establece una serie de pautas comunes de individuos que se realizan a sí mismos, se sanan física, psicológica y espiritualmente, siguiendo un guía interno y propio. Se trata de personas que confían en sí mismos, en la conciencia de su cuerpo para el funcionamiento óptimo, en la verdadera necesidad del propio ser de vivir, crecer y aprender, confían en lo les dicta en cada momento su esencia, se saben sanos, hermosos, creciendo, formando parte de un todo superior…confían en su Conciencia Innata de Crecimiento hacia la plenitud, la felicidad, la salud y el bienestar, con ellos como parte del mundo que les ayuda a Ser.
Dispenza no ve nada místico en el proceso, pero yo sí considero que es un paso hacia la plena autorrealización y por eso lo tengo en cuenta. Estas son algunas de las capacidades que consideran Verdades que les unen:
1 . Una elevada inteligencia humana da vida al ser humano y puede curar el cuerpo.
Todos ellos, piensan que en su interior habita una inteligencia o fuerza superior que les da vida a cada momento y que sabe mucho más que ellos como humanos llegarán a saber jamás. Más aún, cuando conectan con esa inteligencia, ésta se pone a su servicio. Se trata de la misma inteligencia que organiza y regula todas las funciones corporales, es la que regula los latidos del corazón cada segundo, y en ese mismo segundo, que mueran alrededor de 10 millones de células y en el instante siguiente la que se encarga de que casi 10 millones de células nuevas ocupen su lugar. Y no somos concientes de ello. Ocurre porque el organismo está creado para vivir. Ocurre lo mismo con la respiración o el filtrado de la sangre por los riñones. Se realiza de forma automática.
En mi opinión, esta primera característica, es la supra-conciencia de la que hablaba al principio, una inteligencia primordial que indefectiblemente nos lleva a la auténtica plenitud en vida y es la que conoce el místico y desconoce el loco. El organismo físico tiende a la vida siempre, y esta super-conciencia también existe en la mente y las emociones y en todos los niveles del ser que se describirán con posterioridad. Volvemos nuevamente a la frescura de la teoría Humanista que muestra una verdadera fe, o modificando a lenguaje humano sin cielo, confianza en el Ser Humano. Es la fuerza vital que se expresa a través de nosotros, le da poder a cualquier cosa que hagamos, y nos confiere el poder de expresarla como queramos. Para Dispenza, no tiene nada de místico, pero sí puede llegar a la salud de la que deviene, para el que quiere, el crecimiento espiritual y del corazón del que siga aprendiendo, le de el nombre que le dé.
Esta inteligencia sabe cómo mantener el orden de las células, los tejidos, los órganos y los sistemas corporales, porque ha sido ella quien ha creado el cuerpo a partir de dos células individuales. Una vez más, el poder que da origen al cuerpo es el poder que lo mantiene y lo sana.
Los entrevistados por Dispenza comprendían que si conectaban con ese poder y utilizaban sus pensamientos para guiarlo, él sabría cómo curar sus cuerpos y sus mentes y emociones circulares por ellos. La mente superior se encargaría de todo si ellos contactaban con ella.
Por otro lado, los humanos tenemos una extraordinaria capacidad para cambiar. Gracias al lóbulo frontal, podemos ir más allá de los comportamientos preprogramados genéticamente en el cerebro. Es la capacidad de reconocerse proyectados por otros y por uno mismo, punto que desarrollaré más extensamente en un apartado posterior como clave para el crecimiento sin estancarse en la locura, desarrollando el tema partiendo del efecto Pigmalion.
Es cierto que gran parte del comportamiento humano viene determinado genéticamente. Sin embargo, no estamos condenados a vivir nuestra existencia sin contribuir, de alguna manera, al desarrollo de las futuras generaciones. La biología molecular ya ha comenzado a investigar sobre el hecho de que, con las señales apropiadas, nuestros genes se pueden modificar con tanta facilidad como nuestras células nerviosas.
La causa de que el ser humano no evolucione es que se ha vuelto adicto a las emociones conocidas y las respuestas llevadas a cabo generación tras generación impregnadas en su cerebro en la región del hipotálamo. El lóbulo frontal nos permite descartar expectativas que coarten la expresividad del ser humano potencialmente infinita. Todo aquello que no se encuentra en nuestra memoria como reconocible como real se escapa a nuestra capacidad de realización, simplemente por la no existencia de su conocimiento. El camino se acelera si no se focaliza en la experiencia cotidiana, si no se solidifica. Será la irrealidad pues el eje de conversación, la relatividad de la realidad conocida por comodidad, para desembocar en la inquietud por el aprendizaje de lo nuevo, de lo desconocido, hacia la plenitud del miedo infantil lleno de sonrisas en el juego del susto, al esperar no inesperado. Así llegamos al poder modificar la irrealidad como queramos para convertirla en real sin solidificar y comenzar a crearla, a crear.
Presupone el no apego para la no solidificación, presupone el todo antes que las partes, siempre conociendo las partes. Ramtha, lo explica claramente utilizando teorías de física cuántica al emplear la parábola bíblica de la serpiente y la manzana, la onda y la partícula. Si fijamos la atención, la onda se convierte en partícula y viceversa, en función de nuestros deseos, desembocando tras la conciencia, en el paradigma holográfico. Si ampliamos este paradigma a realidad conocida, ésta lo es porque la hemos solidificado y es la que se nos muestra desde el nacimiento. Y si descentrásemos la atención por un momento en lo conocido y lo apartásemos como irreal, aparecería otra realidad o varias a la vez, distintas, también irreales si las consideramos como reales.
La coherencia Inter-hemisférica como consecuencia de la práctica meditativa permitirá la conjunción de ambos hemisferios comenzando por implicar le lóbulo frontal centrándose en la glándula pineal. El cuerpo físico al servicio de los demás cuerpos sutiles, o partes de la psique.
2 . Los pensamientos son reales; los pensamientos afectan directamente al cuerpo.
Nuestra forma de pensar afecta tanto a nuestro cuerpo como a nuestra vida, la mente sobre la materia. Las personas entrevistadas por Dispenza, no sólo compartían esta creencia sino que la utilizaban todos los días para realizar cambios conscientes en su cuerpo y en su vida personal.
Cada pensamiento provoca una reacción bioquímica en el cerebro. Un floreciente campo científico llamado psiconeuroinmunología ha demostrado la conexión existente entre la mente y el cuerpo. El cerebro libera señales químicas que se transmiten al cuerpo donde actúan como mensajeros de los pensamientos. Los pensamientos que desencadenan la liberación de sustancias químicas en el cerebro permiten que el cuerpo sienta exactamente lo que se está pensando. Cuando el cuerpo responde a un pensamiento con una sensación, ésta desencadena una respuesta en el cerebro. El cerebro, que examina y evalúa sin cesar el estado del cuerpo, nota que éste se siente de determinada manera y, en respuesta a la sensación corporal, genera pensamientos que provocan sus correspondientes mensajeros químicos, de manera que comenzamos a sentirnos tal y como estamos pensando. Los pensamientos generan sensaciones y, acto seguido, las sensaciones generan pensamientos, lo que se repite en un círculo interminable.
Tras aplicar este razonamiento en su propia vida, los entrevistados por Dispenza comprendieron que sus pensamientos no sólo no ayudaban a mejorar su salud, sino que también podían ser la causa de la infelicidad de las dolencias aparecidas en primer lugar. Muchos habían pasado día tras día durante décadas en un estado de ansiedad, ira, frustración, celos o cualquier otra forma de dolor emocional.
3 . Podemos ser lo que queramos ser.
Las personas a las que entrevistó Dispenza tuvieron que recoger lo que sabían de ellos mismos y después dar una nueva forma a sus pensamientos para desarrollar nuevas ideas sobre en quién querían convertirse. También estudiaron libros y películas sobre la gente a la que respetaban. Tras reunir parte de lo méritos y puntos de vista de estos personajes junto con otras cualidades que deseaban, utilizaron todo el material en bruto para empezar a construir una nueva representación de la forma en que querían mostrarse. Interrumpieron el flujo repetitivo de pensamientos que habían mantenido durante toda su vida y desarrollaron nuevas conexiones y redes de conexiones neuronales con nuevos pensamientos, reinventándose. Las neuronas que se activan juntas, se estructuran juntas. Cuando las cuadrillas de neuronas se estimulan de forma repetitiva, se establecen conexiones más fuertes y ricas entre unas y otras. Dejar de activar conscientemente los mismos circuitos neuronales hace que desaparezcan y se
refuercen sustitutivos positivos y nuevas áreas de conexiones más estimulantes. En mi opinión, la muerte de la personalidad autoimpuesta o impuesta puede ser sustituida por otra que nos guste más, para sentirnos mejor, pero sólo formarían parte del superyo freudiano sin visión superior. Es interesante desde el punto de vista de que la persona puede decidir qué ser pero sin darse cuenta de que puede ser todo y diferente en cada momento, que no es necesario mantenerse rígida en una personalidad y fluir en las múltiples existentes siendo siempre consciente del cambio y utilizando cada estado de manera coherente y sana.
4. Somos capaces de concentrarnos tanto que perdemos el sentido del espacio y el tiempo.
El cerebro humano, a través del lóbulo frontal, posee la habilidad de bajar el volumen o desconectar los estímulos procedentes del cuerpo y del entorno, así como la percepción del tiempo.
El cerebro puede cambiar anatómicamente. Todavía en la década de los 80, la idea imperante era que el cerebro era un órgano invariante y organizado en compartimentos diferenciados. Actualmente, lo neurólogos saben ahora que el cerebro se reorganiza de manera continua a través de las experiencias vitales de la persona. Los estudios recientes certifican que el cerebro normal adulto saludable puede generar nuevas neuronas. Este proceso se denomina neurogénesis. Los nuevos aprendizajes aumentan las zonas cerebrales implicadas en el aprendizaje, incluso la meditación ha mostrado resultados prometedores a la hora de cambiar no sólo el funcionamiento del cerebro mediante la alteración del patrón de las ondas cerebrales, sino también de desarrollar nuevas neuronas como resultado de la concentración consciente. En estudios publicados en 2005 se demostraba un incremento de la materia gris en 20 participantes, todos ellos con un incremento intensivo en la meditación espiritual budista.
En glándula pineal se encuentra la comprensión última de las cosas y cesan los pensamientos. Podemos estructurar nuestro pensamiento para modificar nuestra forma de vivir, evitando los negadores y positivizando la realidad focalizando la atención en los lóbulos frontales. Las conexiones neuronales establecidas durante tanto tiempo se debilitan porque creamos una nueva red que se desarrolla a través del aprendizaje permanente. Volvemos al efecto Pigmalion, ya mencionado con anterioridad. Podemos crear la realidad si nos independizamos de las proyecciones de otros y dejamos de creer como reales las nuestras propias.
En la tradición budista, se detallan las polaridades de las emociones primarias en lo que ellos denominan el canal central del cuerpo. Es una estructura sutil muy compleja que nos permite experimentar emociones puras (es decir sin mecanismos primarios de defensa) como orgullo-compasión, celos-paz, deseo-apertura, ignorancia-sabiduría, avaricia-generosidad, odio-amor. La salud implicaría conocer ambas emociones polares, para mantenernos en un punto medio o para poder utilizarlas cuando queramos en todas las distintas intensidades, reconociendo previamente los mecanismos de defensa que las esconden. Aquí estarían algunas de las manifestaciones del inconsciente colectivo de
Jung y una parte del alma. Cesaría la dualidad primera, unificando los hemisferios correspondientes, según la tradición Cabalista a la esfera del árbol de la vida de Tipheret.
En el cerebro reptiliano estarían los instintos más primarios y animales, en el hipotálamo, el yo y el superyó freudiano, que se extendería al cómo quiero ser de Dispenza en los lóbulos frontales, del derecho al izquierdo en continuidad hasta detenerse en el centro, reconocidos ambos en un fluir energético constante de recreación y creación de conexiones neuronales, de aprendizaje constante, para desembocar en la conciencia básica de ese todo (de momento a saber, emociones y pensamientos, con sensaciones). Y esa es la versión que más adelante detallaré para explicar la diferencia entre locura y crecimiento espiritual. La verticalidad de la acción bien sincrética, bien analítica y ambas, en la trayectoria en la búsqueda del ser produce la integración de los distintos cuerpos o partes de la psique que al estar disociados e inconscientes plantean la duda sobre la cordura.
Cada uno de los cuerpos que se expecifican por ejemplo en algunas tradiciones orientales, experimenta una realidad y el físico las experimenta todas, si no hay integración pueden manifestarse varias realidades a la vez. Si no hay conciencia, llega el caos y si no se relativiza comienza la solidificación, sintomatología típica del no creciente, del loco, pero equivocadamente interpretada, puesto que la conexión con distintos cuerpos trae sabiduría de los más evolucionados. Por tanto se sabe creciendo aunque se encuentre en caos. La verdad ya no es la realidad que observa, ni las múltiples que puede ver, son todas y ninguna.


DISTINTOS NIVELES DEL SER O PARTES DE LA PSIQUE
El eje vertical.
Como mencionaba en el apartado anterior, me gustaría establecer una serie de cuerpos o partes de la psique que son ampliamente conocidos en otras culturas, para identificarlos con procesos de vivencias que se están estableciendo, ya en todo el mundo, en mi opinión por contagio generalizado, pero que permiten claramente el acceso a diferentes niveles de conciencia, que narran una nueva realidad. A mayor nivel de conciencia, mayor capacidad de integración de las partes, una ventana diferente a la realidad, cada vez más saludable y libre. Esta especie de estratificación del todo, me ayuda a explicar el símbolo de la cruz cristiana, en primer lugar el eje vertical, o la verticalidad de la acción hacia el crecimiento. La escalera de Jacob multidimensional, o las 12 hélices del adn más una que sería la conciencia plena.
Aportaciones de Carlos de León.
El cuerpo físico y el cuerpo de vitalidad:
El primer nivel del ser, el que conocemos todos y con el que nos identificamos, el cuerpo físico. Voy a seguir el esquema de Carlos de León en su obra Flujo de Vida y el modelo ontogónico. Son Cinco niveles del Ser y el primero corresponde al cuerpo físico. Dispenza habla de inteligencia superior que impulsa a la vida y organiza todo el sistema biológico para que mantenga esa vida. En opinión particular asocio este primer nivel característico del que se autorrealiza y se sana, del que crece y no cae en la locura de la solidificación, con la propia conciencia de cuerpo. Sólo en nuestro físico experimentamos toda la creación, sólo desde ahí, desde lo más particular. El Ser y los cuerpos sutiles más libres y conscientes dependen del físico para su crecimiento, el mecanismo del código genético deja abiertas las posibilidades de mejorar las estructuras y funciones del cuerpo físico. Es posible que exista un cambio genético que no implique mutación, sino evolución .Es posible que nuevas generaciones nazcan con capacidades diferentes a las actuales, sobre todo si físicamente se forman más de dos hélices en el ADN. Se necesita ser consciente de poder.
En éste apartado, me gustaría también incluir el cuerpo de vitalidad, íntimamente ligado al cuerpo físico. El cuerpo de vitalidad es más sutil que el físico y es el más denso de los cuerpos sutiles.
La ciencia moderna ha comenzado a detectar este cuerpo y de los sutiles es elúnico que la tecnología actual es capaz de medir. Penetra todos los órganos del cuerpo físico y sobresale unos cinco centímetros de él.
El cuerpo de vitalidad es una condensación de energía cósmica que da vida al cuerpo físico, por eso se le ha llamado también cuerpo pránico y etérico. Varía en brillantez, claridad y tamaño, dependiendo de la salud y estado emocional de la persona.
Normalmente la polaridad electromagnética del cuerpo de vitalidad es negativa cuando está sano y se vuelve positiva en la zona enferma. Pasa igual con todos los organismos no humanos, incluyendo los unicelulares. Un aura de vitalidad rechaza a los microorganismos del exterior, ya que estos, al ser también negativos, son repelidos naturalmente. Cuando una zona o zonas de nuestra aura de vitalidad cambian a polaridad positiva, atraemos microorganismos y, por lo mismo, aumenta el peligro de infección o de contagio.
Si pudiéramos mantener nuestro cuerpo de vitalidad en polaridad negativa, seríamos prácticamente incontagiables de enfermedades virales o bacterianas. Es muy fácil que se cambie a polaridad positiva por las varias razones, pero los entrevistados por Dispenza, se dieron cuenta de eso y decidieron conscientemente cambiar su patrón de pensamiento y emoción. Sabiéndose gestionando un mundo creado por el hipotálamo, tomaron las riendas de su camino de forma conciente para sanar su cuerpo y evitar la polaridad positiva.
Las razones por las que el cuerpo de vitalidad cambia a polaridad positiva son:
1. Tensión psicológica o emocional.
2. Cortes y golpes.
3. Contagio de energía contaminada de otras personas.
El cuerpo de vitalidad cuenta con un gran número de canales de energía que funcionan como un sistema de riego de vitalidad para todo el cuerpo. Estos canales tienen diversos grados de densidad y sutileza.
En el nivel más denso están los canales de acupuntura o meridianos, los cuales llevan la energía más elemental para sostener la vida y salud de la persona. Por su cercanía al nivel del cuerpo físico son fácilmente detectados y medidos a través de la resistencia eléctrica de la piel. La acupuntura electrónica lo ha probado ampliamente.
Hay que aclarar que los meridianos no están totalmente abiertos. Sólo lo están en un nivel elemental que permite la vida y el funcionamiento cotidiano, pero con técnicas especializadas como las del Chi Kung (conocido en China con este nombre) es posible abrirlos más y hacer que circule por nuestro cuerpo mayor cantidad de energía de vitalidad para lograr más salud, fuerza y longevidad.
En un nivel más sutil, tenemos un gran número de canales conocidos en India como Nadia. La mayoría de los maestros coincide en que son 72 mil canales distintos y todos parten de tres Nadia principales, situados en el área de la columna vertebral. Los nadis constituyen el sistema de riego para la Shakti o energía universal e intervienen no sólo en las funciones físicas sino también en las espirituales.
Así como los meridianos, los nadis sólo se encuentran lo suficientemente abiertos para mantener la vida física y espiritual como la conocemos. Si los nadis llegan a abrirse más, la shakti circulará poderosamente en nosotros, limpiará nuestro cuerpo y lo hará más apto para integrarse conscientemente a la realidad espiritual.

El doble o cuerpo astral:
El doble es más sutil que el cuerpo de vitalidad, y se llama así porque es una réplica exacta del físico. Está empalmado al físico pero otra dimensión o nivel de energía. Hasta ahora no ha existido ningún instrumento científico que pueda medir el doble.
A diferencia del cuerpo de vitalidad, el doble sí tiene una conciencia y acción independiente. Incluso, es más sabio que el físico, ya que su campo de acción es el inconsciente del físico. El doble es el Yo del inconsciente.
Es también conocido como el cuerpo de los sueños ya que, a través del lenguaje simbólico de estos, se comunica con el físico. El doble es como nuestro hermano mayor y maestro y, si logramos integrar nuestra conciencia con la de él, hacemos consciente lo inconsciente, unificamos nuestros distintos niveles de energía y armonizamos nuestros hemisferios cerebrales. A diferencia del alma, el doble se separa del físico con frecuencia, ya que no tiene entradas y salidas. Sólo se separa y ya. Esta separación no tiene los peligros que los que hay con la separación del alma. De hecho, se separa casi todas las noches y es, en gran parte, responsable de los sueños, de ahí que se le llama "el cuerpo del sueño". Como el doble es más denso que el alma y, por lo mismo, su realidad es más parecida al físico, es
más fácil que la conciencia física se de cuenta de experiencias con su doble que con su alma.
Se refiere a viajes con el doble (no con el alma) cuando se habla de desprendimiento o viaje astral. Si somos físicamente conscientes de un viaje con el doble, la realidad que se percibe es muy parecida a la física, pero con un resplandor misterioso. Pero si somos físicamente conscientes de un viaje con el alma, la realidad se percibe totalmente distinta a la física, ya que el mundo deja de tener las formas conocidas. Con el alma percibimos el alma de todas las cosas. La realidad se convierte en un maravilloso y complejo juego de campos de energía, en una confluencia de auras. El manejo del doble ha tomado múltiples formas en las diferentes tradiciones. Lo encontramos en la Merkabah cabalista, en Nidra yoga o yoga del sueño del tantra hindú; en la búsqueda de visiones, en el chamanismo de todo el mundo, en dos de las seis yogas de Naropa del budismo tibetano (yoga del cuerpo ilusorio y yoga del sueño), en el
sueño grupal de los aborígenes australianos, etc.
Pero todo esto se produce siempre que el doble no esté neurótico ya que los pensamientos conscientes, si se repiten muy a menudo, se convierten en inconscientes. La neurología nos dice que los pensamientos provocan reacciones químicas en el cerebro y esos pensamientos cambian nuestro estado interior. Si los pensamientos son de odio y enfado o autodesprecio se forman sustancias químicas llamadas neuropéptidos que causan sensaciones análogas en el cuerpo. El pensamiento se transforma en materia.

El alma:
Siguiendo a Carlos de León el alma es inmortal. Aunque tuvo un principio, no tiene fin. Es un cuerpo mucho más sutil que los otros tres y no tiene una forma definida.
El alma es la parte que encarna vida tras vida en diferentes cuerpos físicos e incorpora las distintas personalidades y experiencias para evolucionar. Por lo mismo, es mucho más sabia que el doble, pero su relación con el mundo físico es limitada y por eso necesita de un cuerpo físico. Así, sigue su aprendizaje en este mundo. Se observa como una radiación de múltiples energías, niveles y colores que penetra y sale del cuerpo físico, y lo cubre con una forma ovalada. A esta manifestación del alma se le llama huevo áurico. Cada nivel del huevo áurico procesa distintos aspectos de la realidad y su anatomía es tan o más compleja que la del cuerpo físico. Cuando el alma no está dentro del físico tiende a tomar la forma de una esfera perfecta y así viaja por los distintos planos espirituales.
El alma se puede separar del físico sin perjudicarlo y, cuando lo hace, se mantiene unido a él por un hilo o cordón de energía que va al ombligo del físico. Este cordón sólo se rompe en el momento de la muerte. Se le conoce como el cordón de plata, pero se ha encontrado que este color se presenta sólo en las personas que tienen cierto nivel de desarrollo de kundalini. Sin embargo, en la mayoría de las personas, el color es el mismo que se tiene en lo que llamamos aura espiritual.
Como se explicó, cuando el alma se encuentra fuera del cuerpo, la realidad que se percibe no tiene forma física. Se percibe un universo de auras, de energías. Mientras la fontanela del bebé permanece abierta durante su primer año, el alma entra y sale del cuerpo físico, pero por lo general después se cierra y el alma queda atrapada. Entonces no puede salir sino en casos de enfermedades límite, en caso de prácticas espirituales o en la muerte misma.
Cuando el alma está atrapada se convierte en la parte más inconsciente de la persona. Por eso, es tan difícil recordar lo que se ha hecho en otras vidas. Recordar vidas pasadas implica un muy profundo nivel de integración. Si es difícil ser consciente de nuestros procesos fisiológicos, cuánto no será tener conciencia de nuestra energía vital, del doble y del alma.
La mayoría de las personas no siente ni tiene comunicación con su alma. El doble, en cambio, sí se comunica y por eso, al integrarse más al doble, se integra más al alma.
Así, cuando el físico muere, su conciencia y personalidad se transfiere al doble y cuando éste muere, se transfiere al alma. De ahí la existencia después de la muerte. El alma puede separarse del cuerpo físico en lo que algunos llaman el viaje astral, término que actualmente se usa también para describir la separación del doble con el físico.
Para evitar confusiones, el autor explica brevemente la diferencia entre la separación del doble y del alma.
Un bebé de vientre o de un año de vida tiene abierta la fontanela etérica igual que la del físico. Por ahí entra y sale constantemente el alma, en especial cuando duerme. El centro del alma está dentro del físico y resplandece fuera de éste como un huevo áurico que puede llegar a medir hasta varios metros. Cuando la fontanela física se cierra, también se cierra la etérica y el alma queda encerrada en el físico. En muchos casos no volverá a salir de éste sino hasta el momento de la muerte (donde el cuerpo de vitalidad se desgarra).
Si queremos que nuestra alma salga mientras estamos vivos, tenemos que abrir la fontanela u otro de los seis orificios (boca, axilas, genitales y ano) mediante algún tipo de trabajo espiritual o con la ayuda de quien maneja muy bien la energía, pero es más recomendable abrir fontanela porque, además de que resulta más natural para el alma, la vibración de la cabeza es más rápida, lo cual evita que energías o seres sutiles de baja vibración entren en nuestro físico, mientras estamos fuera.


El Espíritu :
Es el cuerpo más perfecto y avanzado que tenemos en forma natural. Su energía es tan sutil y poderosa que normalmente no habita junto con los demás cuerpos, sino que permanece en mundos sutiles y desde ahí los vigila. El espíritu es el creador del alma y evoluciona a través de ésta. Cuando la persona alcanza un alto nivel de desarrollo espiritual, el espíritu desciende y se acerca poco a poco al cuerpo físico hasta
que penetra en él. Entonces se da una alta realización de lo divino.
Así como el alma, el espíritu tiene un principio, pero no tiene fin. En muchos casos, el alma vuelve al espíritu antes de encarnar y lo percibe como Dios.
Si una persona física que no tiene desarrollo espiritual pudiera encarar a su doble, lo percibiría como un gran maestro; si pudiera encarar a su alma, la percibiría como un ángel, y si pudiera encarar a su espíritu, lo percibiría como a Dios. Así de grande es la diferencia de la manifestación de la conciencia en los distintos cuerpos.
Hay personas que, sin tener una apropiada integración, se han comunicado con los niveles del alma o del espíritu y piensan que hablan con ángeles o con Dios, pero en realidad hablaron consigo mismas.
Cuando hay progreso en el camino espiritual, primero se integra la conciencia física con la energía de vitalidad, luego con el doble, luego con el alma y al final con su espíritu. "Vosotros sois dioses y no lo sabéis", dijo Jesús.

Las estructuras del espíritu:
Durante la investigación de las auras, Carlos de León y sus colaboradores se encontraron con ciertas estructuras que tienen una energía muy elevada en todas las personas. Es una energía no humana, pues comúnmente no existe en las auras y sus características son similares a las energías cósmicas transpersonales. Y aún así, todas las personas la poseen. En fin, encontramos que se trata de una energía contenida en nuestro espíritu.
De cualidad sutil, pero resistente, estas estructuras son sumamente estables y funcionan como conectores de los cuatro primeros cuerpos (físico, doble etérico, doble y alma) con el espíritu. Recordemos que el espíritu es nuestra parte más perfecta y la que encarna en nosotros lo más plenamente divino. No se encuentra unido a los otros cuerpos, mientras no exista un desarrollo demasiado grande en la persona.
A través de estas estructuras, el espíritu mantiene un estrecho lazo con el resto del Ser y lo guía para su total evolución. Estas estructuras mantienen una comunicación unilateral durante las etapas primarias y medias de la evolución del Ser. Es cuando el espíritu recibe toda la información, pero no la puede transmitir al resto del Ser, pues éste necesita cierto nivel para empezar a activar, primero inconsciente y después conscientemente estas estructuras.
Uno de los problemas consiste en que el Ser muchas veces ya tiene la madurez suficiente para empezar una comunicación bilateral, pero a través de sus múltiples encarnaciones ha acumulado karma negativo (visible en el aura kármica) y este karma no permite la activación y uso adecuado de estas estructuras.
De ahí la importancia del rescate de prácticas como las del perdón, limpieza y santificación por gracia, ya que la energía de estas estructuras es tan alta, que es imposible (aún con un manejo avanzado de energía) limpiarlas y activarlas. El manejo de energía, a través de un trabajo personal, sólo llega hasta el alma, pero no alcanza al espíritu y a sus estructuras, por lo cual es lógico pensar que el mundo de nuestro espíritu está íntimamente ligado con lo divino y la Gracia del Gran Espíritu.
Al parecer, Dios crea el espíritu de un Ser, en primera instancia, y éste, después de pasar por un periodo de aprendizaje y evolución, crea un alma con el propósito de encarnar y evolucionar a través de la realidad física y de cuerpos biológicos. El plan divino sirve para llevar a toda la creación (incluyendo la parte física) de vuelta a la perfección. La última parte del Apocalipsis de Juan describe cómo el planeta entero con sus habitantes llega a esta perfección y unión con Dios: es el mundo por venir de los judíos.

Aportaciones de Jung:
La teoría de Jung divide la psique en tres partes. La primera es el Yo, el cual se identifica con la mente consciente. Relacionado cercanamente se encuentra el inconsciente personal, que incluye cualquier cosa que no esté presente en la consciencia, pero que no está exenta de estarlo. El inconsciente personal sería como lo que las personas entienden por inconsciente en tanto incluye ambas memorias, las que podemos atraer rápidamente a nuestra consciencia y aquellos recuerdos que han sido reprimidos por cualquier razón. La diferencia estriba en que no contiene a los instintos, como Freud incluía.
Después de describir el inconsciente personal, Jung añade una parte al psiquismo que hará que su teoría destaque de las demás: el inconsciente colectivo. Podríamos llamarle sencillamente nuestra “herencia psíquica”. Es el reservorio de nuestra experiencia como especie; un tipo de conocimiento con el que todos nacemos y compartimos. Aún así, nunca somos plenamente conscientes de ello. A partir de él, se establece una influencia sobre todas nuestras experiencias y comportamientos, especialmente los emocionales; pero solo le conocemos indirectamente, viendo estas influencias.
Existen ciertas experiencias que demuestran los efectos del inconsciente colectivo más claramente que otras. La experiencia de amor a primera vista, el deja vu (el sentimiento de haber estado anteriormente en la misma situación) y el reconocimiento inmediato de ciertos símbolos y significados de algunos mitos, se pueden considerar como una conjunción súbita de la realidad externa e interna del inconsciente colectivo. Otros ejemplos que ilustran con más amplitud la influencia del inconsciente colectivo son las experiencias creativas compartidas por los artistas y músicos del mundo en todos los tiempos, o las experiencias espirituales de la mística de todas las religiones, o los paralelos de los sueños, fantasías, mitologías, cuentos de hadas y la literatura.
Un ejemplo interesante que actualmente se discute es la experiencia cercana a la muerte. Parece ser que muchas personas de diferentes partes del mundo y con diferentes antecedentes culturales viven situaciones muy similares cuando han sido “rescatados” de la muerte clínica. Hablan de que sienten que abandonan su cuerpo, viendo sus cuerpos y los eventos que le rodean claramente; de que sienten como una “fuerza” les atrae hacia un túnel largo que desemboca en una luz brillante; de ver a familiares fallecidos o figuras religiosas esperándoles y una cierta frustración por tener que abandonar esta feliz escena y volver a sus cuerpos. Quizás todos estamos “programados” para vivir la experiencia de la muerte de esta manera.

Arquetipos:
Los contenidos del inconsciente colectivo son los llamados arquetipos. Jung también les llamó dominantes, imagos, imágenes primordiales o mitológicas y otros nombres, pero el término arquetipo es el más conocido. Sería una tendencia innata (no aprendida) a experimentar las cosas de una determinada manera.
El arquetipo carece de forma en sí mismo, pero actúa como un “principio organizador” sobre las cosas que vemos o hacemos. Funciona de la misma manera que los instintos en la teoría freudiana. Al principio, el bebé solo quiere algo de comer, sin saber lo que quiere. Es decir, presenta un anhelo indefinido que, no obstante, puede ser satisfecho por algunas cosas y no por otras. Más tarde, con la experiencia, el bebé empieza a anhelar cosas más concretas cuando tiene hambre (un biberón, una galleta, una langosta a la brasa, un pedazo de pizza estilo Nueva York).
El arquetipo es como un agujero negro en el espacio. Solo sabemos que está ahí por cómo atrae materia y luz hacia sí mismo.

El arquetipo materno:
Este arquetipo es particularmente útil como ejemplo. Todos nuestros ancestros tuvieron madres. Hemos evolucionados en un ambiente que ha incluido una madre o un sustituto de ella. Nunca hubiéramos sobrevivido sin la conexión con una persona cuidadora en nuestros tiempos de infantes indefensos. Está claro que somos“construidos” de forma que refleja nuestro ambiente evolutivo: venimos a este mundo listos para desear una madre, la buscamos, la reconocemos y lidiamos con ella.
Así, el arquetipo de madre es una habilidad propia constituida evolutivamente y dirigida a reconocer una cierta relación, la de la “maternalidad”. Jung establece esto como algo abstracto, y todos nosotros proyectamos el arquetipo a la generalidad del mundo y a personas particulares, usualmente nuestras propias madres. Incluso cuando un arquetipo no encuentra una persona real disponible, tendemos a personificarlo; esto es, lo convertimos en un personaje mitológico “de cuentos de hadas”, por ejemplo. Este personaje simboliza el arquetipo.
Este arquetipo está simbolizado por la madre primordial o “madre tierra” de la mitología; por Eva y María en las tradiciones occidentales y por símbolos menos personalizados como la iglesia, la nación, un bosque o el océano. De acuerdo con Jung, alguien a quien su madre no ha satisfecho las demandas del arquetipo, se convertiría perfectamente en una persona que lo busca a través de la iglesia o identificándose con la“tierra madre”, o en la meditación sobre la figura de María o en una vida dedicada a la mar.

Maná
Debemos saber que estos arquetipos no son realmente cosas biológicas, como los instintos de Freud. Son demandas más puntuales. Por ejemplo, si uno sueño con cosas alargadas, Freud sugeriría que éstas representarían el falo y en consecuencia el sexo. Jung propondría una interpretación muy distinta. Incluso, el soñar con el pene no necesariamente implica una insatisfacción sexual.
Es llamativo que en sociedades no occidentales, los símbolos fálicos usualmente no se refieran en absoluto al sexo. Usualmente simbolizan el maná, o poder espiritual. Sería Shiva en la India. La relación entre el pene y la fuerza, entre el sémen y la semilla, entre la fertilidad y la fertilización son parte de la mayoría de las culturas.

La sombra:

Por supuesto que en la teoría junguiana también hay espacio para el sexo y los instintos. Éstos forman parte de un arquetipo llamado la sombra. Deriva de un pasado pre-humano y animal, cuando nuestras preocupaciones se limitaban a sobrevivir y a la reproducción, y cuando no éramos conscientes de nosotros como sujetos.
Sería el “lado oscuro” del Yo y nuestra parte negativa o diabólica también se encuentra en este espacio. Esto supone que la sombra es amoral; ni buena ni mala, como en los animales. Un animal es capaz de cuidar calurosamente de su prole, al tiempo que puede ser un asesino implacable para obtener comida. Pero él no escoge ninguno de ellos. Simplemente hace lo que hace. Es “inocente”. Pero desde nuestra perspectiva humana, el mundo animal nos parece brutal, inhumano; por lo que la sombra se vuelve algo relacionado con un “basurero” de aquellas partes de nosotros que no queremos admitir.
Los símbolos de la sombra incluyen la serpiente (como en el Jardín del Edén), el dragón, los monstruos y demonios. Usualmente guarda la entrada a una cueva o a una piscina de agua, que representarían el inconsciente colectivo. La siguiente vez que una persona sueñe que se están peleando con un luchador fortísimo, puede que simplemente
que se esté peleando con él mismo.

La persona:
La persona representa nuestra imagen pública. La palabra, obviamente, está relacionada con el término persona y personalidad y proviene del latín que significa máscara. Por tanto, la persona es la máscara que nos ponemos antes de salir al mundo externo. Aunque se inicia siendo un arquetipo, con el tiempo vamos asumiéndola, llegando a ser la parte de nosotros más distantes del inconsciente colectivo.
En su mejor presentación, constituye la “buena impresión” que todos queremos brindar al satisfacer los roles que la sociedad nos exige. Pero, en su peor cara, puede confundirse incluso por nosotros mismos, de nuestra propia naturaleza. Algunas veces llegamos a creer que realmente somos lo que pretendemos ser.

Anima y ánimus:

Una parte de la persona es el papel masculino o femenino que debemos interpretar. Para la mayoría de los teóricos, este papel está determinado por el género físico. Cundo empezamos nuestra vida como fetos, poseemos órganos sexuales indiferenciados y es solo gradualmente, bajo la influencia hormonal, cuando nos volvemos machos y hembras. De la misma manera, cuando empezamos nuestra vida social como infantes, no somos masculinos o femeninos en el sentido social. Casi de inmediato (tan pronto como nos pongan esas botitas azules o rosas), nos desarrollamos bajo la influencia social, la cual gradualmente nos convierte en hombres y mujeres.
En todas las culturas, las expectativas que recaen sobre los hombres y las mujeres difieren. Estas están basadas casi en su totalidad sobre nuestros diferentes papeles en la reproducción y en otros detalles que son casi exclusivamente tradicionales. En nuestra sociedad actual, todavía retenemos muchos remanentes de estas expectativas tradicionales. Todavía esperamos que las mujeres sean más calurosas y menos agresivas; que los hombres sean fuertes y que ignoren los aspectos emocionales de la vida. Pero Jung creía que estas expectativas significaban que solo hemos desarrollado la mitad de nuestro potencial.
El ánima es el aspecto femenino presente en el inconsciente colectivo de los hombres y el animus es el aspecto masculino presente en el inconsciente colectivo de la mujer. Unidos se les conoce como syzygy. El ánima puede estar representada (personificada) como una joven chica, muy espontánea e intuitiva, o como una bruja, o como la madre tierra. Usualmente se asocia con una emocionalidad profunda y con la fuerza de la vida misma. El ánimus puede personificarse como un viejo sabio, un guerrero, o usualmente como un grupo de hombres, y tiende a ser lógico, muchas veces racionalista e incluso argumentativo.
El ánima y el ánimus son los arquetipos a través de los cuales nos comunicamos con el inconsciente colectivo en general y es importante llegar a contactar con él. Es también el arquetipo responsable de nuestra vida amorosa: como sugiere un mito griego, estamos siempre buscando nuestra otra mitad; esa otra mitad que los Dioses nos quitaron, en los miembros del sexo opuesto. Cuando nos enamoramos a primera vista, nos hemos topado con algo que ha llenado nuestro arquetipo ánima o ánimus particularmente bien.

Otros arquetipos
Jung decía que no existía un número fijo de arquetipos que pudiésemos listar o memorizar. Se superponen y se combinan entre ellos según la necesidad y su lógica no responde a los estándares lógicos que entendemos. Jung, sin embargo, definió algunos otros:
Además de la madre, existen otros arquetipos familiares. Obviamente, existe un padre que con frecuencia está simbolizado por una guía o una figura de autoridad. Existe también el arquetipo de familia que representa la idea de la hermandad de sangre, así como unos lazos más profundos que aquellos basados en razones conscientes.
También tenemos el de niño, representado en la mitología y en el arte por los niños, en particular los infantes, así como por otras pequeñas criaturas. La celebración del niño Jesús en las Navidades es una manifestación del arquetipo niño y representa el futuro, la evolución, el renacimiento y la salvación. Curiosamente, la Navidad acontece durante el solsticio de invierno, el cual representa el futuro y el renacimiento en las culturas primitivas nórdicas. Estas personas encienden hogueras y realizan ceremonias alrededor del fuego implorando la vuelta del sol. El arquetipo niño también con frecuencia se mezcla con otros, formando el niño-dios o el niño-héroe.
Muchos arquetipos son caracteres de leyendas. El héroe es uno de los principales. Está representado por la personalidad mana y es el luchador de los dragones malvados. Básicamente, representa al Yo (tendemos a identificarnos con los héroes de las historias) y casi siempre está envuelto en batallas contra la sombra, en forma de
dragones y otros monstruos. No obstante, el héroe es tonto. Es, después de todo, un ignorante de las formas del inconsciente colectivo.
Al héroe usualmente se le encarga la tarea de rescatar a la doncella, la cual representa la pureza, inocencia y en todas por igual, la candidez. En la primera parte de la historia de la Guerra de las Galaxias, la princesa Leia es la doncella. Pero, a medida que la historia avanza, ella se vuelve ánima, descubriendo el poder de la fuerza (el inconsciente colectivo) y se vuelve un compañero igual que Luke, quien resulta ser su hermano.
El héroe es guiado por un viejo hombre sabio, una forma de ánimus que le revela al primero la naturaleza del inconsciente colectivo. En la Guerra de las Galaxias, este viejo es Obi Wan Kenobi, y luego Yoda. Obsérvese que ambos enseñan a Luke todo sobre la fuerza, y cuando Luke madura, mueren, volviéndose parte de él. Quizás se estén preguntando por el arquetipo de “padre oscuro” de Darth Vader.
Es la sombra y el maestro del lado oscuro de la fuerza. También resulta ser el padre de Leia y Luke. Cuando muere, se convierte en uno de los viejos hombres sabios.
Este es también un arquetipo animal y representa las relaciones humanas con el mundo animal. Un buen ejemplo sería el del caballo fiel del héroe. Las serpientes también son frecuentes arquetipos animales y creemos que son particularmente listas. Después de todo, los animales están más cercanos a sus naturalezas que nosotros.Quizás, los pequeños robots y la siempre disponible nave espacial (el Halcón)
sean símbolos de animales.
Y luego está el ilusionista, usualmente representado por un payaso o un mago. El papel de éste es el de hacer las cosas más difíciles al héroe y crearle problemas. En la mitología escandinava, muchas de las aventuras de los dioses se originaban en algún truco demostrado a sus majestades por el medio-Dios Loki.
Existen otros arquetipos que son un poco más complicados de mencionar. Uno es el hombre original, representado en las culturas occidentales por Adán. Otro es el arquetipo Dios, el cual representa nuestra necesidad de comprender el Universo; que nos provee de significado a todo lo que ocurre y que todo tiene un propósito y dirección.
El hermafrodita, tanto hombre como mujer, es una de las ideas más importantes de la teoría junguiana y representa la unión de los opuestos. En algunos cuadros religiosos, Jesucristo está representado más bien como un hombre afeminado. Así mismo, en China, el carácter de Kuan Yin es de hecho un santo masculino (el bodhisattva Avalokiteshwara), pero está pintado de una forma tan femenina que usualmente se le considera más como la diosa de la compasión.
El arquetipo más importante es el de self (mantendremos aquí el término “self” que “sí mismo”, por su aceptación literal en psicología de habla hispana. N.T.). El self es la unidad última de la personalidad y está simbolizado por el círculo, la cruz y las figuras mandalas que Jung halló en las pinturas. Un mandala es un dibujo que se usa en meditación y se utiliza para desplazar el foco de atención hacia el centro de la imagen.
Puede ser un trazo tan simple como una figura geométrica o tan complicado como un vitral. La personificación que mejor representa el self es Cristo y Buda; dos personas, por cierto, que representan según muchos, el logro de la perfección. Pero Jung creía que la perfección de la personalidad solamente se alcanza con la muerte.

Las dinámicas del psiquismo:
Jung nos brinda tres principios. El primero de ellos es el principio de los opuestos. Cada deseo inmediatamente sugiere su opuesto. Por ejemplo, si tengo un pensamiento positivo, no puedo dejar de tener el opuesto en algún lugar de mi mente. De hecho, es un concepto bastante básico: para saber lo que es bueno debo conocer lo malo, de la misma forma que no podemos saber lo que es negro sin conocer lo blanco; o lo que es alto sin lo bajo.
De acuerdo con Jung, es la oposición la que crea el poder (o libido) del psiquismo. Es como los dos polos de una batería, o la escisión de un átomo. Es el contraste el que aporta la energía, por lo que un contraste poderoso dará lugar a una energía fuerte y un contraste débil provocará una energía pobre.
El segundo principio es el principio de equivalencia, donde la energía resultante de la oposición se distribuye equitativamente en ambos lados. Bueno, eso depende de la actitud que uno tome con respecto a ese deseo no satisfecho. Si mantenemos ese deseo de forma consciente; es decir, que somos capaces de reconocerlo, entonces provocamos un aumento de calidad en el funcionamiento psíquico; esto es, crecemos. Si por el contrario, pretendemos negar que el pensamiento negativo estuvo ahí, si lo suprimimos, la energía se dirigirá hacia el desarrollo de un complejo. El complejo o COEX es un patrón de pensamientos y sentimientos suprimidos que se agrupan (que
establecen una constelación) alrededor de un tema en concreto proveniente de un arquetipo. Si negamos haber tenido un pensamiento relacionado con aplastar el pájaro, podríamos poner esa idea en una de las formas ofrecidas por la sombra (nuestro “lado oscuro”). O si un hombre niega su lado emocional, su emocionalidad puede encontrar su
forma de expresión dentro del arquetipo de ánima.
Aquí es donde empiezan los problemas. Si pretendemos que en toda nuestra vida somos absolutamente buenos; que ni siquiera tenemos la capacidad de mentir y engañar; de robar y matar, entonces cada vez que seamos buenos, nuestra otra parte se consolidará en un complejo alrededor de la sombra. Ese complejo empezará a tomar vida propia y te atormentará da alguna manera. Si el complejo dura mucho tiempo, puede llegar a “poseerte” y puedes terminar
con una personalidad múltiple. En la película “The Three Faces of Eve” (Las Tres Caras de Eva), Joanne Woodward daba vida a una mujer dulce y retraída que eventualmente iba descubriendo que salía a la calle los sábados en la noche, asumiendo una identidad contraria. No fumaba, y sin embargo encontraba paquetes de cigarrillos en su bolso; no bebía, más se levantaba con resaca y no flirteaba con hombres, aunque encontraba ropas en su habitación de lo más sexy. Es importante decir aquí, que a pesar de que el trastorno de personalidad múltiple es raro, cuando aparece no tiende a presentarse de una manera tan extrema, tipo blanco y negro.
El último principio es el principio de entropía, el cual establece la tendencia de los opuestos a atraerse entre sí, con el fin de disminuir la cantidad de energía vital a lo largo de la vida. Jung extrajo la idea de la física, donde la entropía se refiere a la tendencia de todos los sistemas físicos de solaparse; esto es, que toda la energía se distribuya eventualmente. Si, por ejemplo, tenemos un calentador en la esquina de una habitación, con el tiempo el salón completo se calentará.
Cuando somos jóvenes, los opuestos tienden a ser muy extremos, malgastando una gran cantidad de energía. Por ejemplo, los adolescentes tienden a exagerar las diferencias entre sexos, siendo los chicos más machos y las chicas más femeninas, por lo que su actividad sexual está investida de grandes cantidades de energía. Además, estos oscilan de un extremo a otro, siendo locos y salvajes en un momento y encontrando la religión en otro.
A medida que nos vamos haciendo mayores, la mayoría de nosotros empieza a sentirse cómodos con nuestras facetas. Somos un poco menos idealistas e ingenuos y reconocemos que somos una combinación de bueno y malo. Nos vemos menos amenazados por nuestros opuestos sexuales y nos volvemos más andróginos. Incluso, en la edad de la vejez, las mujeres y los hombres tienden a parecerse más. Este proceso de sobreponernos por encima de nuestros opuestos; el ver ambos lados de lo que somos, es llamado trascendencia.

El self:

La meta de la vida es lograr un self. El self es un arquetipo que representa la trascendencia de todos los opuestos, de manera que cada aspecto de nuestra personalidad se expresa de forma equitativa. Por tanto, no somos ni masculinos ni femeninos; somos ambos; lo mismo para el Yo y la sombra, para el bien y el mal, para lo consciente y lo inconsciente, y también lo individual y lo colectivo (la creación en su totalidad). Y por supuesto, si no hay opuestos, no hay energía y dejamos de funcionar. Evidentemente, ya no necesitaríamos actuar.
Si intentamos alejarnos un poco de las consideraciones místicas, sería recomendable que nos situáramos en una postura más centralista y equilibrada de nuestra psique. Cuando somos jóvenes, nos inclinamos más hacia el Yo, así como en las trivialidades de la persona. Cuando envejecemos (asumiendo que lo hemos hecho apropiadamente), nos dirigimos hacia consideraciones más profundas sobre el self y nos acercamos más a las gentes, hacia la vida y hacia el mismo universo. La persona que se ha realizado (que ha desarrollado su sí mismo- su self) es de hecho menos egocéntrica.

LOS MECANISMOS DE DEFENSA SIN CONCIENCIA.
El eje horizontal.


El ser humano es una criatura del aquí y ahora, al igual que el resto de los mamíferos del planeta. En la mayoría de las escuelas de desarrollo se enseña a permanecer observando y experimentando en el aquí y ahora, ya que es la semilla de lo eterno y trascendente. Sería el eje horizontal del símbolo de la cruz o las cadenas de proteínas del ADN.
Cuando un ser humano experimenta algo que es muy difícil de integrar, de asimilar, entran en juego toda una serie de procesos de protección de la integridad del ser, incluyendo su presencia en el aquí y ahora. A parte de esta protección, estos mecanismos tratan de que la experiencia no asimilada sea, de alguna manera, pospuesta para que después, en un momento más favorable, podamos revivir la experiencia y asimilarla.
Todos los mecanismos de defensa ocurren de forma automática y están regidos por el inconsciente, por lo que en general su acción y presencia no es detectada por la persona que los está viviendo.
Con el paso del tiempo, los mecanismos de defensa se van saturando, por decirlo así, de material no asimilado y empiezan a funcionar no sólo para conservar la integridad de la persona sino que empiezan a convertirse en un problema porque comienzan a actuar como mecanismos contenedores y contenedores de inconsciencia.
Nuestras mismas defensas empiezan a convertirse en cadenas que nos mantienen en una constante lucha y defensa contra enemigos que muchas veces dejaron de existir hace años.
Siguiendo al psicólogo clínico Carlos de León de Witt, podemos dividir los mecanismos de defensa en cuatro sistemas, desde el más simple al de mayor nivel de complejidad. Cada sistema es sostenido por una dinámica particular que en esencia es inconsciente. Y cada uno de los sistemas cuenta con cinco mecanismos de defensa que van desde el más simple al más complejo, y el mecanismo que entra en acción va a depender de la intensidad de la carga de la experiencia no asimilada.
Los cuatro sistemas son los siguientes:
1. Negación. (con dinámica de conciencia de represión)
2. Distorsión (con dinámica de fantasía)
3. justificación (con dinámica de justificación)
4. Reidentificación (con dinámica de conciencia de confusión.

A continuación se detallan por separado:
1. Negación:
El primer mecanismo, así como el más primitivo es negar. Cuando la integridad de las persona está en peligro y no es capaz de integrar la experiencia, entonces ésta se niega como válida y como perteneciente a sí misma. De este modo se guarda para su integración posterior. Para poder negar la experiencia necesitamos utilizar un mecanismo de represión. Consiste en tomar la energía libre del individuo, densificarla en un glóbulo y en enviarla fuera de contexto. Sus cinco mecanismos de defensa son los siguientes:
- Aislamiento emocional:
En la medida en la que hay más represión, sectores de la vida emocional enteros, comienzan a aislarse; entonces el individuo comienza a sentirse incapaz de sentir plenamente ciertas emociones primero y todas después.
- Deflexión:
Es como un blindaje en el que todo rebota y con el que nada puede tocar al individuo. No sólo se han aislado aspectos emocionales de la identidad emocional, sino que ahora aprenderemos a “reflectar” la realidad, es decir, el sujeto la ve detrás de un vidrio blindado.
- Amnesia:
En la amnesia primero empezamos a olvidar episodios selectos y cuando esto se agrava, olvidamos etapas enteras de nuestra vida. Es muy común que mucha gente no tenga recuerdos de su infancia o solo tenga muy pocos de ella. Al negar constantemente la experiencia, su memoria queda enterrada. Y es común en estos casos que la gente se invente historias aceptables de sus momentos perdidos, de tal manera que llegan a creer que vivieron cosas que nunca ocurrieron ó que son alguien que no son, y nos estamos refiriendo a personas consideradas psicológicamente normales.
- Desconectar:
La amnesia empieza a producir bloques enteros de desconexión y esa desconexión ya no solo es un aislamiento emocional, sino que pedazos enteros de la vida empiezan a desaparecer y se trasladan al inconsciente. En este contexto resulta más difícil recuperarlos ya que aunque se toquen en terapia, la persona los desconoce como propios.
- Disociación:
Cuando la desconexión ya no es suficiente, el individuo hace una disociación y es alo que llamamos el síndrome de personalidad múltiple, en donde se desconoce tanto una parte de la personalidad propia que la identificamos como de otra persona. No es necesario llegar a extremos de patología psiquiátrica para que este mecanismo aparezca. De alguna manera todos tenemos ese síndrome en cierta medida. Los COEX primarios están suficientemente cargados con material no asimilado que muchas veces la persona los vive como si fueran experiencias externas y ajenas a ella.

2. Distorsión:
A veces la negación no es suficiente y aparece la distorsión para ayudar a conservar la integridad de la persona. Aquí es donde entra en acción la dinámica de la fantasía.
Existe un aspecto sano de la fantasía ya que a través de ella se puede acceder a mundos simbólicos y arquetípicos que pueden alimentar la experiencia y favorecer el crecimiento. Con la fantasía se crean mundos enteros, sin límites, pero cuando es usada en los mecanismos de defensa, generalmente se distorsiona.
Los mecanismos de defensa en si, por ser parte de la vida, por ser parte de la conciencia y por ser parte de la esencia divina creativa, tienen un aspecto de creación de realidad. Todo el material reprimido y solidificado es la materia prima. La fantasía es el soplo de vida a esa materia, pero ese soplo de vida está distorsionado.
Los cinco mecanismos de defensa relacionados, son:

- Distorsión sensorial:
Distorsión sensorial se da cuando la persona se vuelve hipersensible a ciertos estímulos o se vuelve hiposensible a otros. También puede ocurrir que la persona no pueda identificar sus sensaciones adecuadamente porque las siente “como si fueran, pero no son realmente”.
Puede haber zonas del cuerpo adormecidas como comúnmente encontramos en los problemas sexuales, y viceversa; zonas tan sensibles que no soportamos su tacto o patrones de dolor distorsionado. La persona, por ejemplo, puede sentir un pequeño dolor en una parte del organismo físico, pero lo amplifica de tal modo que hace que se resienta todo el cuerpo debido a que no se establecen límites ni barreras para ese dolor.
-Desplazamiento:
Desplazar la energía hacia un objeto que no sea tan amenazante. Por ejemplo, puede ocurrir que el individuo sienta resentimiento hacia su jefe, pero sabe que si lo expresa con él, tendrá repercusiones negativas en el trabajo. Así, desplaza esa emoción hacia otra figura. Por otra parte, también se desplazan necesidades de cariño, por ejemplo hacia nuestras mascotas. Podemos encontrarnos a personas que tratan mejor a sus mascotas que a cualquier ser humano porque son menos amenazantes y pueden dejar de tratarlos bien cuando quieran porque no existe la culpa.
-Futurizar:
Futurizar supone reconocer en cierta medida una energía difícil de digerir y colocar una fecha en un futuro para solucionarla. Se crea una realidad futura en la que la energía amenazante se integra, desplazándola del aquí y ahora y no solucionándola nunca porque está situada en un futuro al que nunca llegamos.
-Proyectar o retroflexión:
Colocamos en otras personas u objetos la responsabilidad, culpa, necesidades o deseos que nos pertenecen, pero que no queremos aceptar como parte nuestra, ya que podrían poner en peligro la propia imagen o, en casos extremos, la supervivencia. Ejemplo: una persona educada con un gran celo religioso proyecta su inaceptable deseo sexual en otras personas. Así ya no es ella quien está en "pecado", son los demás quienes "sólo tienen sexo en la cabeza" y se van a quemar en el infierno, mientras ella gana el cielo con su pureza. Otro ejemplo es quien ha guardado una gran ira durante mucho tiempo y cree firmemente que todo el mundo está enojado con él y lo rechaza. No sospecha que es él quien rechaza primero: "ellos son los del problema, yo no".
-Formación reactiva:
Cuando la persona siente algo demasiado adverso o peligroso para ella misma, se reacciona de forma contraria a lo que queremos. La distorsión máxima es lo que llamamos la formación reactiva, que consiste en transformar totalmente la experiencia al extremo opuesto. Por ejemplo, si estoy siendo torturado, el mecanismo de defensa que suelo utilizar no es suficiente para mantenerme en el aquí y ahora. Por esto, llega un momento en el que comienzo a amar y depender de mi torturador, independientemente de que me esté haciendo daño, porque es la única forma que tengo para no disociarme. Así el odio total se transforma en una especie de admiración y amor al torturador y así comenzamos a necesitar el dolor porque lo hemos asociado con el amor. La formación reactiva está muy presente en todo tipo de simbiosis sadomasoquistas.

3. Justificación:
Surge cuando el sujeto necesita explicar en forma “lógica” la negación ó la distorsión. Muchas veces la justificación, al tener que convencernos de algo que no es cierto, genera programaciones verbales falsas. De alguna manera el individuo entra en un sistema contradictorio de justificar algo que no es cierto. Así se comienza a intelectualizar la experiencia y a programar el organismo con frases como “nadie me quiere” o “es normal que no me quieran porque no sirvo para nada”. Sus mecanismos son:
-Diálogos internos.
En estos diálogos están los cassettes, las programaciones y las voces internas. Después de un tiempo las voces se contradicen y se cae en una experiencia interna fragmentada. Perls nos dejo muy claro que cada vez que hay un diálogo interno necesitamos integrar algo, así de simple. Freud diría que es un diálogo entre el ello, súper yo y el yo.
La presencia o ausencia de estos diálogos internos nos pueden servir como indicadores de cuando estamos rompiendo el aquí y ahora. Cuando comienzan a detenerse, sabemos que nos estamos poniendo en contacto con nosotros mismos y por lo tanto estamos más integrados. Sin embargo, cuando aparecen, sabemos que hay algo que integrar. Siguiendo este proceso podemos crear un proceso constante de autoterapia.
-Racionalizar, culpar.
Nos justificamos o justificamos a alguien a través de la razón o de un argumento lógico. Tenemos así todas las explicaciones y excusas de la gente que justifica con ello su conducta. Cuanto más inteligente es la persona, es más fácil usar este mecanismo: "me hago y te hago el tonto."
-Compensación.
La compensación puede ser un proceso intelectual interno o uno de acciones externas. En la compensación racionalizamos que podemos corregir o satisfacer algo si hacemos ciertas cosas. Por ejemplo supongamos que siento que no he amado a mi familia lo suficiente, pues lo voy a compensar yendo a misa con ellos, o dándoles dinero a mis hijos. Este proceso del ejemplo se realiza sin que el sujeto se de cuenta de que en realidad compensando una falta de cariño.
-Deshacer.
Se pretende anular un mal acto con uno bueno. Por ejemplo, nos unimos a una misión para dar de comer a los pobres, mientras matamos de falta de amor a nuestros más cercanos familiares. En este caso, se realizan actos de constricción, es decir, el individuo llega un momento que necesita hacer algo para deshacer lo que siente que ha
estado mal. Y lo hace porque no lo ha podido compensar ni racionalizar.
-Espiritualizar o sublimar.
El punto más extremo de justificar algo es espiritualizarlo o sublimarlo. Muchas veces se oyen frases como: “es que esto tiene sentido” o “es que esto me lo mando Dios”, “esto ha sido muy bueno para mi, porque me ha ayudado a crecer”, etc., justificando algo doloroso sin haber sentido el dolor. Desde fuera podemos creer que la persona está muy sana, pero la espiritualización no es integración. La sublimación es un mecanismo de defensa que tiene que ver con la espiritualización. Por ejemplo una persona tiene impulsos sexuales y toda una neurosis relacionada con el sexo y es conciente de ella. Aun así, continúa teniendo el impulso sexual y no sabe qué hacer con él y tampoco puede justificarlo. Por eso lo espiritualiza, lo sublima, diciendo que está haciendo el amor con Dios.
Si la espiritualización o la sublimación fueran conscientes hablaríamos de transmutación realmente. Pero en ese caso ya no serían mecanismo de defensa, porque por definición, todos los mecanismos de defensa son inconscientes. Estaríamos ya hablando de mecanismos de crecimiento.

4 . Reidentificación:
La reidentificación sucede cuando el sujeto ya no tiene elementos para explicar o resolver el dilema a través de los mecanismos de defensa ya explicados y ocurre por decirlo, así un crash del sistema psicológico. Gracias a ese crash hay una nueva oportunidad de reorganizar toda la psique. La mayoría de las veces esa reorganización lleva a mecanismos de defensa más sofisticados aún, pero por otro lado puede ser una muy buena oportunidad de reorganizar la personalidad en una forma más sana. De hecho muchas veces en terapias muy profundas, la persona llega a tener este tipo de crashes de sistema y puede ser muy beneficioso.
La dinámica que ocasiona este crash le llamamos confusión y básicamente se da porque no hay datos ni experiencia suficiente para manejar el material. La personalidad puede optar en desarrollar alguno de los cinco mecanismos de defensa siguientes:

-Regresión.
Cuando el individuo comienza a confundirse, necesita reidentificarse, y busca un punto de referencia en su historia personal, lo suficientemente sólido y estable para identificarse ahí y detener el mundo un rato. Así, en situaciones de mucho estrés la persona tiene regresiones y empieza a comportarse como se comportaba cuando tenía tres años, dos años, cinco años. Si la desorganización y la confusión son suficientemente amplias, el sujeto llega al extremo de la regresión que es a la etapa fetal y entra en un estado catatónico o en autismo.
El último punto de resguardo que encuentra la persona es la vida fetal. Normalmente, antes de llegar a ese punto, encontramos etapas previas, y nos encontramos con personas con comportamientos infantiles o adolescentes ya que en una regresión no existe tanta necesidad de justificar los actos.
-Identificación.
La identificación puede ocurrir hacia un punto sólido de la historia personal del individuo o puede producirse hacia un punto externo como un grupo, el jefe o el maestro En la regresión la persona sigue en sí mismo, sin embargo, en la identificación, la persona empieza a perderse, se pierde a él mismo.
-Introyección.
La introyección es parecida a la identificación. El individuo encuentra un punto de referencia y lo internaliza. También podemos llamar proyección a la introyección ya que a la persona la poseen valores, formas y puntos de referencia que no son de ella ni de su identidad.
Para no sentirnos expuestos, incorporamos a nuestro sistema, los valores o características de quien nos representa grandeza. Recordemos la facilidad con la que mucha gente adoptó la ideología nazi (y participó activamente en ella) para no ser atacada por el partido de Hitler. Nos olvidamos de nuestros valores morales durante la lucha por sobrevivir. Es más fácil adoptar los del más poderoso. Veamos el "síndrome del niño golpeado". El niño golpeado incorpora esta nefasta parte de su padre para, de cierta forma, aliarse a su torturador y sobrevivir. Entonces, también será un padre golpeador. También se introyecta la manera de ser, de hablar y de vestirse del grupo social que frecuentamos para ser aceptados.
-Confluencia.
La confluencia o el síndrome de Zelig de Woody Allen, el personaje de Allen
en esa película, era un camaleón, sin identidad, es decir, no hay ni siquiera la identidad que es poseída en la introyección, si no que el individuo tiene una identidad y al rato otra identidad.
Los mejores espías son aquellos que pueden confluir, y que tienen como uno de sus principales mecanismos de defensa el confluir, pero aprenden a observarse y manejarlo conscientemente. La propaganda política lo que trata es estimular la confluencia por que en una masa es más fácil perder la identidad. Cuando el individuo permanece como individuo, es muy difícil que pierda su identidad, pero en una masa es muy fácil manipularlo.
-Autonulificación.
En la auto-nulificación, la persona decide dejar de existir, dejar de que su experiencia tenga importancia, entonces es muy fácil caer en un total servilismo, por ejemplo, en un hogar donde la mujer sea totalmente abusada y a parte viva para el bien de su marido, estando totalmente nulificada; se puede despertar un día y tener una descarga, cortándole los genitales al marido. Lo que ocurrió es que estaba autonulificada y llegó un día que ese mecanismo ya no surtió efecto y lo último que pudo hacer fue una descarga.
El primer punto es reprimir, negar y por último autonulificarse. Para poder autonulificarse es necesario haber negado y haber reprimido, haber pasado por distintos mecanismos de defensa hasta que ya no importe la experiencia. Todos tenemos todos los mecanismos de defensa o la posibilidad de usar todos. También todos desarrollamos una preferencia que está marcada por el grado de necesidad y por el medio ambiente que nos rodea que promueve más cierto tipo de mecanismos.
Y otro punto es que estos mecanismos de defensa, por ser inherentes a nuestra supervivencia biológica y psicológica existen en forma potencial desde que estamos en el vientre materno, y se manifiestan en la medida que nos desarrollamos y enfrentamos a distintas situaciones. Pero el hecho es que cuanto más usemos mecanismos de defensa, más aumenta la presión y por tanto cuando hablamos de los mecanismos de defensa últimos también estamos hablando de forma implícita, de un mayor grado de disociación o de pérdida de contacto.
Tener mecanismos de defensa no es algo negativo, es algo natural y que nos permite vivir una vida más o menos equilibrada, pero cuando su presencia es excesiva lleva a la persona a una inercia en donde ya no puede o ya no se atreve a vivir cosas nuevas y renovarse. Cuando estamos en un proceso de psicoterapia, muchas veces los mecanismos de defensa se convierten en las principales fuerzas antagónicas al cambio. De ahí que es importante para el terapeuta reconocerlos y saber manejarlos.
Me gustaría plantear la cuestión de la necesidad de protección. ¿Por qué nos sentimos amenazados y necesitamos protegernos con los mecanismos de defensa? En realidad constituye una defensa ante la muerte o dejar de existir. Y dejar de existir como nos hemos concebido o con lo que nos hemos identificado implica un acercamiento a la fusión con el todo, o con Dios, dejando las máscaras y lo que creemos que nos hace existir. Implica una fusión y desestructuración de todo lo que nos contiene para darnos cuenta paradójicamente que todo aquello que nos protege, a la vez nos obstaculiza pero también nos ayuda a seguir creciendo. El Ser es suficientemente poderoso y sabio para
poder manejarse en el mundo con total conciencia, libertad y amor, sin embargo, para darnos cuenta de ello, necesitamos tener miedo a desaparecer para saber de que no podemos hacerlo, simplemente porque en nuestra esencia somos inmortales. De esta manera, comenzamos a protegernos. Los mecanismos de defensa, hasta comprender la eternidad, nos ayudan verdaderamente, si se utilizan de forma consciente a sobrevivir en el juego de la creación. Es una especie de adaptación consciente al mundo. En realidad no necesitamos protegernos de nada, pero para ello es necesario llegar a un nivel de conciencia de la totalidad, de nuestros mecanismos de defensa, de nuestras adicciones a lo conocido, del miedo a lo desconocido, de la aceptación de todas nuestras partes, de debilitación de los opuestos, de compasión y libertad. Conocer es poder y poder implica mayor nivel de responsabilidad y mayor necesidad de Amarnos y Amar.


EMERGENCIA ESPIRITUAL.
Estos episodios surgen normalmente tras la,s denominadas por Chistina y Stanislav Grof en La tormentosa búsqueda del ser, crisis de emergencia espiritual, tomando la palabra crisis evidentemente como cambio o transformación. Es una complicación del proceso evolutivo que conduce a un modo de vida más pleno y maduro. Las enseñanzas místicas de todas las épocas han girado alrededor de la idea de que la búsqueda de metas y valores materiales no expresa en modo alguno la potencialidad plena de los seres humanos, aunque desde mi punto de vista, el éxito en ese y otros campos de la vida social sí pueden ser un indicativo de una mejor adecuación al medio si nos encontramos en la sociedad occidental consumista. El potencial humano es infinito e incluye la excelencia en todos los ámbitos de la vida,
desde los socialmente aceptados y entendidos, compartidos por todos, hasta los que sobrepasan los límites de la realidad conocida. Existen muchos niveles de realidad, no sólo el material o físico, pero ese es uno de ellos y no debemos menospreciarlo ni minimizarlo. Constituye una parte del todo y nuestra compasión por el débil social, no debe en ningún caso hacernos odiar al exitoso. No es la única meta es una parte de todo lo demás, y la autorrealización plena implica el todo.
Cada uno de estos estados de emergencia espiritual provocan que una parte olvidada del funcionamiento cerebral se active, una producido el aprendizaje. Comienza a utilizarse más el lóbulo frontal derecho que es donde se encuentra el “dispositivo” del individuo hacia el aprendizaje, dejamos de reutilizar el hipotálamo con viejas estructuras mentales (somos menos vulnerables a las necesidades básicas de las que habla Maslow) y comenzamos a aprender. Comenzamos así a dejar atrás viejos patrones y creencias, valores antiguos, para renacer ante una nueva percepción de la vida menos limitada. Pasamos del modo supervivencia al modo aprendizaje. La raza humana expresamos el 1.5 por ciento de nuestro adn, y el 98% restante es lo que llamamos el ADN basura. Nuestro ADN es como una biblioteca de secuencias potenciales que nuestras células utilizan para la expresión proteínica. Estudios diversos posibilitan alternativas a la doble hélice de Watson y Crack. El modelo de la Doble Hélice propuesto por Watson y Crick está basado en estudios del ADN en disolución (hidratado). La denominada forma B ó ADN-B tiene un mayor interés biológico ya que es la que presenta el ADN en interacción con las proteínas nucleares. Además de la forma B, existen otras estructuras posibles que puede presentar el ADN. Algunas de estas alternativas son las siguientes:
· ADN-B: ADN en disolución, 92% de humedad relativa, se encuentra en soluciones con baja fuerza iónica se corresponde con el modelo de la Doble Hélice.
· ADN-A: ADN con 75% de humedad, requiere Na, K o Cs como contraiones, presenta 11 pares de bases por giro completo y 23 Å de diámetro. Es interesante por presentar una estructura parecida a la de los híbridos ADN-ARN y a las regiones de autoapareamiento ARN-ARN.
· ADN-C: ADN con 66% de humedad, se obtiene en presencia de iones Li, muestra 9+1/3 pares de bases por giro completo y 19 Å de diámetro.
· ADN-Z: doble hélice sinistrosa (enrollamiento a izquierdas), 12 , pares de bases por giro completo. Requiere una concentración de cationes superior a la del ADN-B, y teniendo en cuenta que las proteínas que interaccionan con el ADN tienen gran cantidad de residuos básicos sería posible que algunas convirtieran segmentos de ADN-B en ADN-Z. Las posiciones N7 y C8 de la Guanina son más accesibles.
· ADN triple hélice o ADN-H: "In vitro" es posible obtener tramos de triple hélice intercalando oligonucleótidos cortos constituidos solamente por pirimidinas (timinas y citosinas) en el surco mayor de una doble hélice. Este oligonucleótido se une a pares de bases A-T y G-C mediante enlaces de hidrógeno tipo Hoogsteen que se establecen entre la T o la C del oligonucleótido y los pares A-T y G-C de la doble hélice. No se sabe la función biológica del ADN-H aunque se ha detectado en cromosomas eucarióticos.
· ADN cuadruplexo: "In vitro" se han obtenido cuartetos de Guanina (ADN cuadruplexo) unidas mediante enlaces tipo Hoogsteen, empleando polinucleótidos que solamente contienen Guanina (G). Los extremos de los cromosomas eucarióticos (telómeros) tienen una estructura especial con un extremo 3' OH de cadena sencilla (monocatenario) en el que se repite muchas veces en tandem una secuencia rica en Guaninas. Se piensa que el ADN cuadruplexo telomérico serviría para proteger los extremos cromosómicos de la degradación enzimática.

Por estas muestras podemos considerar la existencia de ADN con más hélices conectadas provinientes del ADN que no se utiliza. No existe nada en el organismo humano que no sea utilizado, por lo que se interpreta que si está ahí es por algo. Muchas teorías aseguran que la utilización de, en principio, partes del cerebro que no utilizamos porque tradicionalmente se han usado para una función determinada, podrían ampliar nuestras funciones básicas Por esto, capacidades que no conocemos y que no sabemos que existen pueden aparecer en nuevas generaciones por exigencias de la evolución. La sobresaturación actual de información precisa de la integración de millones de datos que colapsarían el sistema de no existir una modificación funcional. Muchas de las emergencias espirituales pueden ser experimentadas de manera abrupta por falta de conciencia de lo que ocurre o porque comienzan a activarse más hélices del ADN.
Las emergencias espirituales pueden definirse como fases críticas y difíciles de experiencia que impulsan al individuo a reconstruirse siguiendo un patrón interno y cada vez menos subjetivo o generalizable de comportamiento, emoción y pensamiento que involucra el Amor cada vez más cercano al verdadero y una conciencia cada vez más expandida, más holográfica y a merced del sujeto.
La luz proporcionada por la psicología profunda y las herencias espirituales antiguas proporcionan las bases para una nueva comprensión de algunos de los estados psicóticos para los que no se pueden encontrar ninguna causa biológica. Los desafíos de la psiquiatría moderna, presentados por estas escuelas de conocimiento nos muestran las
raíces de la idea de la emergencia espiritual.
El ideograma chino de crisis representa perfectamente la idea de emergencia espiritual. Está compuesto de dos signos básicos o de dos raíces: uno de ellos significa “peligro” y el otro “oportunidad”. Así, aunque atravesar un estado de crisis suele ser difícil y producir temor también conlleva un potencial enormemente evolutivo y curativo. Si se comprenden adecuadamente y se tratan como etapas difíciles en un proceso de desarrollo natural, las emergencias espirituales pueden producir la curación espontánea de desórdenes emocionales y psicosomáticos diversos, cambios positivos en la personalidad, soluciones importantes a problemas de la vida, y una evolución hacia lo que algunos llaman “la conciencia superior”. Stanislav y Christina Grof, también establecen unos detonadores de las crisis espirituales. En algunos casos, es posible identificar la situación que parece haber provocado la emergencia espiritual. Puede ser un factor principalmente físico, como una enfermedad, un accidente o una operación.
En otras ocasiones, un esfuerzo físico agotador o una prolongada falta de sueño puede ser el detonador inmediato. En las mujeres, puede ser el parto, un parto malogrado o un aborto; también se ha comprobado que el comienzo del proceso coincidió con una experiencia sexual excepcionalmente intensa.
Ocasionalmente, el inicio de una emergencia espiritual puede ser el resultado de una fuerte experiencia emocional. Puede tratarse de la pérdida de un ser querido, el fin de una relación amorosa o un divorcio. Igualmente situaciones consideradas como fracaso, como el ser despedido de un trabajo o la pérdida de una propiedad pueden preceder el desencadenamiento de una crisis evolutiva. En personas predispuestas, la“última gota” puede ser una experiencia con drogas psicodélicas o una sesión de psicoterapia existencial.
Sin embargo, uno de los catalizadores más importantes de la emergencia espiritual parece ser la implicación profunda de algunos métodos de meditación y de las prácticas espirituales. Repetidamente nos encontramos con personas cuyas experiencias extraordinarias ocurrieron durante la práctica del Zen, la meditación budista Vipassana, del Kundalini yoga, de ejercicios sufíes, de la oración cristiana y la contemplación monástica. A medida que las diversas disciplinas espirituales orientales y occidentales ganan popularidad a ritmo acelerado, cada vez más personas experimentan crisis transpersonales; ésta es una razón más para que la comprensión y el tratamiento adecuado a las emergencias espirituales sea un asunto de importancia creciente.
El espectro existencial de las emergencias espirituales es extremadamente rico: abarca emociones intensas, visiones y otros cambios de percepción, procesos no habituales de pensamiento, junto con síntomas diversos que incluyen desde temblores hasta sentimientos de ahogo. El contenido de estas experiencias parece circunscribirse a tres categorías principales: el primer grupo abarca experiencias relacionadas estrechamente con la historia de la vida del individuo, y es conocido como la categoría biográfica. La segunda categoría está relacionada con el trauma del nacimiento biológico y otorga a este grupo el nombre de perinatal. La tercera categoría está más allá de los límites de la experiencia humana ordinaria y se relaciona muy de cerca con el inconsciente colectivo jungiano; se les llama experiencias transpersonales porque implican imágenes y motivos que parecen tener su fuente al margen de la historia
personal del sujeto en cuestión. Los aspectos biográficos de las emergencias espirituales implican revivir y sanar acontecimientos traumáticos de la vida del sujeto que se trate y el afloramiento de recuerdos y vivencias importantes de la infancia pueden jugar a veces un papel importante en las crisis de transformación.
El siguiente nivel de experiencias en las emergencias espirituales es el perinatal (del griego peri, que significa alrededor o cerca de y del latín natalis, que significa concerniente al nacimiento). Este aspecto de emergencia espiritual se centra en los temas de morir y renacer y se desarrolla según un modelo que comporta una estrecha relación con el nacimiento biológico. Revivir el recuerdo del nacimiento desemboca con frecuencia en la preocupación por la muerte y en imágenes relacionadas con ésta, que reflejan al mismo tiempo que el nacimiento es un acontecimiento difícil y amenazante para la vida, y que en sí mismo supone la muerte del periodo prenatal de la existencia para renacer al mundo postnatal. Las personas que reviven el trauma del nacimiento sienten que sus vidas están siendo biológicamente amenazadas. Los miedos de volverse loco, de perder el control, e incluso de muerte inminente, pueden hacerse tan intensos en ese estado que se asemejan a los estados psicóticos.
Estos episodios tienen frecuentemente reminiscencias espirituales que se viven como intensas aperturas místicas y una nueva conexión con lo divino. En muchas ocasiones se mezclan con motivos psicológicos del inconsciente colectivo, que Jung describió como arquetipos y que mencionamos ya en el apartado anterior.
Por último el contenido de las experiencias transpersonales, afirman los autores, tienen un claro componente espiritual. La palabra transpersonal se refiere al hecho de que trascender las fronteras ordinarias de la personalidad e incluyen muchas experiencias que se han llamado espirituales, místicas, religiosas, ocultas o mágicas.
Los autores engloban todas las experiencias restantes en este tercer nivel transpersonal aunque, desde mi punto de vista existe un cuarto y un quinto nivel de trascendencia, que engloba los anteriores y que se multiplican hasta el infinito por la infinidad del ser. Desde mi percepción, existen tantos niveles de realidad que es difícil
hacer un esquema de todos ellos, porque sería siempre reduccionista y no conseguiría abarcar la totalidad en el presente contínuo. Las aportaciones de los distintos autores me llevan a hacia la totalidad del ser integrado. El mapeo es necesario en camino de crecimiento personal ya que proporciona conocimiento, conciencia y seguridad en las
fases de crecimiento, el por qué existen y el cómo seguir avanzando, que es lo más importante, y la meta en el camino dependen de las expectativas del sujeto. Por tanto, me dirigen hacia la holografía de la existencia. De esta manera, todo el desglose conlleva conciencia y es necesario conocer para trascender y también para decidir. El reconocimiento de las partes de la psique, desde cualquier perspectiva, implica conocer la respuesta conductual, emocional y mental y existen tantas teorías exactamente porque existen millones de seres humanos y no existe solo un camino, sino existen tantos como seres sintientes y la idea de holografía que más adelante detallaré puede ayudarnos a conocer los distintos caminos de crecimiento. Las manifestaciones de las crisis evolutivas son eminentemente individuales, y ninguna emergencia espiritual es igual a otra. Dentro de la psique humana individual no existen fronteras definidas; todo su contenido forma un espacio continuo indivisible.
Además, el inconsciente freudiano personal no está separado claramente del inconsciente jungiano. Por ello, no cabe esperar que las diversas clases de emergencia espiritual puedan ser claramente diagnosticadas y encasilladas y distinguirse fácilmente unas de otras.
Roberto Assagioli, también analiza las crisis que se producen en el despertar espiritual, o por el despertar espiritual. Él menciona el alma que trasciende al inconsciente personal. Así explica que cuando se produce el inicio entre la personalidad y el alma aparecen oleadas de luz, de alegría y de energía que frecuentemente producen una admirable liberación. Pero también afirma que el despertar no siempre se desarrolla de forma tan sencilla y armónica, sino que puede a su vez ser causa de complicaciones, trastornos y desequilibrios. Esto sucede, afirma el autor, en el caso de aquellas personas, cuya mente no es suficientemente firme, o cuyas emociones son exuberantes e incontrolables, o bien poseen un sistema nervioso excesivamente sensible y delicado, o incluso cuando el flujo de energía espiritual es tan súbito y violento que resulta traumático.
Como hemos dicho, el despertar espiritual armónico suscita pensamientos de gozo y produce iluminación, resulta parecer un estado de “gracia” y el sujeto se convierte en una persona alegre y desbordando simpatía, nos sonríe a nosotros y al mundo entero, deseosa de hacer el bien, de proporcionar placer, de ser útil y de poder compartir con los demás las nuevas riquezas espirituales. Este estado de gozo puede durar más o menos tiempo y es necesario para sobrellevar el resurgimiento posterior de la personalidad ordinaria recordando el pensar de Aurobindo. Pero este reflujo puede provocar reacciones violentas y serios trastornos ya que las tendencias inferiores se despiertan reafirmadas con más fuerza. Si en ese momento, o antes podemos tomar conciencia de la situación y ampliarla hasta obtener o tocar la antigua experiencia de placer e iluminación, resulta más fácil sobrellevar. Las terapias regresivas o hipnosis pueden ayudar enormemente a la persona en esta situación.
Es por este motivo por el que establezco dos ejes en el proceso de crecimiento, haciendo referencia a la cruz que representa el self de Jung y será la conciencia de los dos ejes y el mantenimiento en el punto central de la intersección, el equilibrio y correspondería con Tiferet del árbol de la vida Cabalista. A partir de ahí hará que seguir
creciendo o subiendo por la escalera de Jacob o escalera de Jacob multidimensional equiparado al árbol de la vida Cabalista.


Clases de emergencias espirituales.
Se pueden diferenciar varios tipos de emergencia espiritual.

1. La crisis chamánica:
Está relacionada con aspectos muy básicos y primordiales de la psique humana. La carrera de muchos chamanes comienza en diversas culturas con un episodio espectacular y visionario involuntario, que los antropólogos denominan enfermedad chamánica. Cuando estos episodios se completan con éxito, pueden ser profundamente curativos. Como consecuencia de de esta crisis espiritual, con frecuencia aumenta espectacularmente, no sólo la salud emocional del futuro chamán sino también su salud física.
Se han visto casos en los que americanos, europeos, australianos y asiáticos actuales han experimentado episodios que tenían gran similitud con las crisis chamánicas. Además de experiencias de muerte y renacimiento, estos estados contienen también experiencias de conexión con animales plantas y las fuerzas de la naturaleza. Pueden estar tocando experiencias del inconsciente colectivo.
2. El despertar de Kundalini:
La kundalini activada se eleva a través de los canales de sutiles de la espina y provoca kriyas. Incluyen sensaciones de calor, con sacudidas del cuerpo y pueden aflorar olas de emociones intensas. Es necesario un ascenso controlado de kundalini para que sea armónico, Se han observado signos inconfundibles de este proceso en miles de occidentales. El psiquiatra Lee Sannella recopiló cerca de mil de estos casos.
3. Experiencias de Conciencia de Unidad. (Experiencias cumbre):
Se presentan aquí, la disolución de las fronteras personales y se tiene la sensación de convertirse en uno con los demás. Parece que trascienden las categorías habituales de tiempo y espacio, y se puede alcanzar un sentimiento de plenitud y de eternidad. Maslow, que estudió estas experiencias en diversas personas las denominó experiencias cumbre. Al escribir sobre ellas, expresó su severa crítica hacia la psiquiatría occidental por su tendencia a confundir dichos estados con enfermedad mental. Si no se interfieren en ellos ni se desanima a las personas que los experimentan, conducen típicamente a un mejor funcionamiento en el mundo y a la “autorrealización”, la capacidad de expresar plenamente el propio potencial.
4. Renovación psicológica mediante el retorno al centro:
Este tipo de crisis transpersonales han sido descritas por el psiquiatra y analista jungiano John Weirr Perry, que las llamó “proceso de renovación”. Este proceso le hace moverse a uno moverse hacia lo que la psicología jungiana llama “individuación”, la expresión más plena del potencial más profundo de uno mismo. El resultado positivo de estos episodios y sus ricas conexiones con símbolos arquetípicos de la historia antigua, hace que sea muy improbable que el proceso de renovación sea un producto caótico o una disfunción del cerebro.
Sin embargo, desde mi perspectiva, es necesario ser muy cauteloso con este proceso para evitar caer en el papel de salvador del mundo, o nuevo mesías o perder la visión conciente de que se trata únicamente de una forma de crecimiento y que los símbolos muchas veces son mejor interpretados en función de las emociones que nos hacen sentir y que no tienen tanta relevancia. Los procesos de crecimiento son solo eso. Es bueno discernir entre locura y crecimiento espiritual y saber que siempre que estamos atravesando una fase de crecimiento, saldremos renovados si ponemos conciencia y eliminamos autoimportancia (tanto en positivo como en negativo). He percibido que se tiende a la exaltación de estas experiencia para seguir reforzando el ego, y de forma contraproducente se produce de forma automática un estancamiento en el aprendizaje, bien porque creemos que hemos llegado a la meta, bien porque produce una especie de “adicción” a las crisis transpersonales que hacen que nos sintamos especiales y sin embargo, continúan repitiendo experiencias que ya no son necesarias.
Las experiencias transpersonales deberían constituir una muerte para renacer diferente en distintos aspectos. No siempre lo curan todo y la psique humana tiende a identificarse para darse valor. La autoimportancia es uno de los enemigos del crecimiento, y la importancia a la autoimportancia también, pero si ocurre eso, tampoco tiene importancia.
5. Experiencias de vidas pasadas.
Entre los episodios transpersonales más espectaculares y pintorescos que suceden en los estados no ordinarios de conciencia, se encuentran las experiencias de escenas que tienen lugar en otros períodos históricos y en otros países. Normalmente están asociados con intensas emociones y sensaciones físicas y suelen describir con todo detalle a las personas, así como las circunstancias y el escenario histórico en que se desarrollan dichas escenas. Su aspecto más extraordinario es el sentimiento de autoconvicción de recordar y revivir algo que ya se ha vivido previamente.
6. La Noche Oscura del Alma.
…sombra de muerte y gemidos de muerte y dolores de infierno siente el alma muy a lo vivo, que consiste [en] sentirse sin Dios…y todo se siente aquí, y más que le parece que ya es para siempre…viéndose puesta en los males contrarios…miserias de imperfecciones, sequedad y vacíos…y desamparo del espíritu en tiniebla. San Juan de la Cruz, La Noche oscura.
Aunque existen muchas excepciones, la mayoría de las personas han de ahondar en las áreas oscuras y pasar por ellas antes de alcanzar un estado de paz y libertad. Para los que emprenden este camino, las sensaciones positivas a veces parecen más significativas y excelsas cuando se contrastan con las experiencias difíciles por las que han pasado previamente.
Para quien está inmerso en una experiencia espiritual, más o menos espectacularmente, la tarea de pasar el día, de funcionar del modo acostumbrado, puede convertirse en un reto. En ocasiones las crisis inundan a quienes la padecen con unas experiencias internas tan preñadas de emoción, fuerza visual y poder energético, que tienen dificultades a la hora de separar el intenso mundo interno de los sucesos del mundo externo. También pueden sentirse frustrados al descubrir sus dificultades para mantener la atención. O bien sucede que los rápidos y frecuentes cambios en su estado mental les produzcan pánico. Incapaces de funcionar del modo acostumbrado, pueden sentirse impotentes, ineficaces y culpables. Entre los componentes problemáticos y alarmantes con los que se enfrentan normalmente aquellos individuos inmersos en una emergencia espiritual están las sensaciones de miedo, una sensación de soledad, creer que se están volviendo locos y preocupación por la muerte.
· Afrontar el miedo.
El elemento del miedo es una pieza natural en el mosaico del cambio. Siempre hay alguna forma de miedo acompañando una emergencia espiritual. Se vienen abajo los sistema de creencia habituales y uno se ve desbordado emocionalmente. En ocasiones el individuo en crisis puede afrontar distintos miedos con relativa facilidad, y en otras, los miedos parecen crecer hasta llegar a un pánico incontrolable. El miedo a lo desconocido puede aumentar considerablemente en durante una emergencia espiritual. Se ven inmersos constantemente en ámbitos internos desconocidos, nuevas introspecciones y posibilidades ignotas. Otro de los miedos habituales es el de perder el control. Enfrentados al temor de perder el control, la mente y el ego se tornan muy ingeniosos en sus esfuerzos por mantenerlo.
· Sensaciones de soledad.
Mirabai, un poeta hindú del siglo XV, escribió:
Mis ojos están llenos de lágrimas.
¿Qué debo hacer? ¿A dónde ir?
¿Quién puede aliviar mis penas?
Mi cuerpo ha sido mordido
Por la serpiente de la ausencia,
Y mi vida está menguando
A cada latido de mi corazón.
La soledad es otro componente intrínseco de la emergencia espiritual.
Alguno de los sentimientos de aislamiento interno tienen relación con el hecho de que la gente inmersa en una experiencia transpersonal tiene que experimentar estados desacostumbrados de conciencia que nunca han oído hablar antes y que son distintos de las experiencias cotidianas de sus amigos y familia. Mientras esto sucede, uno puede verse acompañado de una sensación de separación de uno mismo, de los demás y del mundo que le circunda. Para quienes se encuentran en ese estado, incluso el calor familiar humano y la confianza están fuera de su alcance.
· Experimentar la locura.
En una emergencia espiritual, la mente lógica se ve superada y el intenso y rico mundo de la intuición, la inspiración y la imaginación toma el mando. La razón se vuelve restrictiva y la introspección auténtica a uno más allá del intelecto. Cuando esto sucede el pensamiento lineal a veces es imposible y la persona se siente mentalmente agitada, mientras la mente consciente se ve bombardeada con material del inconsciente desbloqueado.Puede ser un trance amenazador en el desarrollo espiritual. Sin embargo, si un individuo está realmente inmerso en el proceso de despertar es algo provisional y puede ser una fase muy importante de transformación.
· Afrontando la muerte simbólica.
La confrontación con el tema de la muerte es una parte esencial del proceso de transformación y un componente integral de la mayoría de las emergencias espirituales. En muchas tradiciones, el morir antes de morir es esencial para el progreso espiritual. Entender el hecho de la muerte como parte de la vida se considera completamente liberador, algo que nos libera del miedo a la muerte y nos abre a la experiencia de la inmortalidad. Como dice el monje cristiano del siglo XVII, Abraham a Santa Clara: “Un hombre que muere antes de morir no muere cuando muere”.
Estas líneas de Phoenix de D. H. Lawrence, reflejan ese proceso devastador pero a la vez transformador:
¿Estás dispuesto a ser borrado, eliminado, aniquilado, convertido
en nada? ¿Estás dispuesto a convertirte en nada? ¿A hundirte en
el olvido? Si no así nunca cambiarás realmente.

Dentro de éste apartado querría incluir una reflexión sobre el mito del ave Fénix, que resurge de sus cenizas. Es la muerte simbólica de distintos patrones aprendidos que provocan un resurgir personal con un cambio profundo de los paradigmas convencionales anteriores.
El fénix de la mitología clásica fue un ave de plumaje de bellos colores que vivía en el desierto de Arabia. Cada tantos siglos, se untaba las alas con mirra, ardía en llamas y renacía de las cenizas. En muchas culturas, el fénix simbolizó la resurrección y la vida después de la muerte. Los egipcios, por ejemplo, consideraron esta fabulosa ave como el símbolo de Ra, dios del sol, ya que por su tamaño y su forma semejaba un águila. Para los romanos fue símbolo de la duración del imperio. En China lo asociaban con el sol y la luna y sintetiza la unión del ying y el yang; cuando lo sitúan junto al dragón y representa la naturaleza indivisible del poder imperial. La forma mágica del fénix en el arte chino, simboliza los elementos del universo: su cabeza de gallo representa el sol, su lomo de golondrina la luna creciente, su cola, los árboles y las flores, sus patas la tierra y sus alas ígneas el viento. Así mismo, para los cristianos el fénix representaba la fe. Este ave que resurgía de las llamas representa el triunfo de los creyentes sobre la muerte. Según esta tradición, de todos los seres que moraban en el jardín del Edén, el fénix es el único que no probó del fruto prohibido, es decir, que no congeló la partícula. Se le identificó como Cristo amenazado por fuegos de la pasión y resucitado por la gracia de Dios.
El morir simbólicamente nos permite tener cada vez más conciencia de la muerte real. Muerte implica desapego, permitir al organismo continuar creciendo sin los lastres de comportamientos, emociones y pensamientos anteriores, guiándose por una inteligencia superior completamente independiente del medio que responde a una fuerte voluntad para crecer. Esta voluntad hacia aspiraciones cada vez más elevadas de comportamiento, implica también un intento constante de modificar la conciencia para abarcar una comprensión profunda cada vez más independiente, cada vez menos restrictiva, cada más ampliada de las realidades creadas y compartidas y de las no tan compartidas. Implica una voluntad hacia dentro y hacia fuera, porque no existe una cosa sin la otra y son a la vez, una percepción interna del maestro que no puede hacer otra cosa más que continuar creciendo para amar, gozar y sentir y compartir felicidad para entregarse al todo y a todos que son él mismo. Resulta, como mencionaba Dispenza, en ocasiones, bastante doloroso el deshacerse de todos los patrones aprendidos y de todo lo que conocemos, lo que creemos importante, porque, entre otros factores, el miedo a lo novedoso o desconocido, nos traslada de nuevo a lo conocido por comodidad. Sin embargo, merece la pena arriesgarse a vivir y a Ser, independientemente del entorno, siempre cuidando el corazón que nos impulsará hacia la plena integración de las partes en el todo como lo es la partícula sin materia. Los seres humanos morimos muchas veces durante la vida. Esta muerte nos permite cambiar la realidad, nuestra realidad interna y la forma de percibir la externa, cambiamos de trabajo, viajamos a lugares distintos, nuestra casa es nuestro cuerpo y la vida es un punto en el universo. Resulta de la ampliación de conciencia. Resulta de la Fe, la Esperanza, y el Amor.


PATOLOGÍA VERSUS SALUD Y CRECIMIENTO:
El psicoanálisis ha considerado y situado siempre los fenómenos místicos dentro de la terminología narcisista, pero desde mi punto de vista y siguiendo las afirmaciones de Rafael Redondo en su escrito Regresión o Trascendencia, la versión descrita del acontecer espiritual no deja de ser reduccionista. Es comprensible si se considera la racionalidad, o racionalizar (mecanismo de defensa en el que se basa el psicoanálisis), el punto cumbre de la evolución humana. De ahí que para tal versión sea inconcebible una experiencia superior al ámbito del entendimiento, y la vida psíquica llamada normal, se vea limitada al ámbito de la percepción intelectivo-racional, siendo considerada como neurótica, o incluso, psicótica, cualquier desviación del contexto de tal expresión.
La tendencia generaliza, ya actual y afortunadamente desbancada por minorías menos expuestas, de establecer una visión de la psique hacia abajo o en vertical, limitando el inconsciente a lo no comprendido o prejuzgado, se desactiva por su ineficacia en el tratamiento y en lo prolongado en el tiempo, para que surja la necesidad de la búsqueda de integración de lo prejuzgado con lo no visto en positivo, con la búsqueda a las tinieblas con la compañía de una luz, que se puede visionar fuera del tiempo y del espacio, inherente al ser humano, en el ser humano. Se trata de una supraconsciencia, originaria y auténtica, que hace que nuestro cuerpo funcione y nuestro organismo inhale o parpadee como ejemplos simples. Es una sabiduría innata e interna, que facilita el proceso, pues que comprende (no intelectualmente, puesto que no puede justificar, ni teorizar, solo narra). Como bien señalaba Aurobindo en su tiempo: “La psicología contemporánea se ha percatado también de la importancia del subconsciente y de la necesidad de depuración; sólo que no ha visto sino la mitad del cuadro, el subconsciente sin el supraconsciente (…) No se puede curar si no se llega hasta el fondo y no se puede curar si no se llega hasta el fondo y hasta arriba. Mientras más se quiere descender, más se necesita una luz poderosa, de lo contrario se hace uno engullir”.
Tampoco podemos aceptar la psicología en horizontal, que presupone la fragmentación de la psique del individuo, sin unificación. Será el ámbito intelectual que recorrerá el eje horizontal sin parada resolutiva en ningún sitio. Sería necesario el cambio al vertical y más hacia arriba en un principio para no centrarnos tanto en la patología y sí más en la luz, para fortalecer el Ser y más tarde recorrer lo oscuro. La práctica de la concentración en el lóbulo frontal derecho para el izquierdo y en el centro una vez conseguida cierta destreza (la glándula pineal), predispone al individuo hacia el aprendizaje. Es el Trypura Sundari de los Hinduistas y la Gota de conciencia de la cabeza , la Compasión y la Conciencia del budista tibetano o el dispositivo que nos permite alcanzar el estado de modo aprendizaje, dejando de focalizar la atención en emociones y pensamientos asociados del hipotálamo, de Dispenza.
En este apartado quisiera exponer algunos planteamientos ya analizados por diferentes psiquiatras, filósofos y psicólogos relacionados con el establecimiento de las fronteras entre la locura y la cordura. Y a parte de finalizar el apartado una vez concluidas las presentaciones de los que ya saben, desde mi punto de vista, quisiera adelantar, que las diferencias radican fundamentalmente en la existencia en los trances, muchas veces permanentes de crecimiento, de Compasión y la Conciencia puros (ya que no existe juicio). Y más aún, antes la Conciencia, pero con la necesidad de la incubación e internalización del que lo vive hasta la aparición de Compasión a través de la práctica. La verdad es paradójica y contradictoria. Y el crecimiento duele porque no se sabe uno creciendo, y el arrancar conceptos y apegos solidificados como reales en nuestros órganos desde la aparición del hombre, y antes, duele como ser operado sin anestesia.
En obras consultadas se dice que el místico y el loco, navegan en el mismo mar, pero mientras el primero nada, el segundo se ahoga. También, en particular opinión, me gustaría añadir que el primero igualmente muchas veces se ahoga, pero con la total convicción y sabiéndose rescatado aunque se está ahogando. El loco no suele meditar, no relativiza, cree lo que ve como real, intelectualiza y solidifica. La diferencia entre espiritualidad y esquizofrenia es muy compleja y en psicología transpersonal los autores han opinado al respecto.

Erich Fromm.
Fromm, discrepando con la mayoría de las corrientes psicoanalíticas, sabe distinguir perfectamente el papel de la meditación en el proceso liberador del psiquismo: “amar es darse a alguien o algo manteniendo la individualidad”. Para
Fromm, que practicó el Zen en su madurez, la unidad paradisíaca prepersonal, del narcisismo primario, no es idéntica a la unidad transpersonal de la autorrealización, a la que solamente se llega mediante el logro de la liberación de los imperativos irracionales del ego y del super-ego.. Sabe por tanto, distinguir entre lo prepersonal y lo transpersonal. También afirma que el ser humano posee tal capacidad de autoengaño para evadirse de de su tendencia a crecer como persona, que, en ese camino al revés que es la regresión, es capaz de sustituir el desarrollo de su conciencia con actos de sumisión infantil hacia otros derivados de las protectoras instancias paternas y maternas; la religión, las creencias, el estado, el partido…; una especie de incesto que evita engañosamente la natural expansión de la naturaleza del ser humano.
Desde un punto de vista tradicional, parece imposible que estas experiencias espectaculares y desorganizadoras, como las que constituyen las formas más extremas de emergencia espiritual, puedan formar parte de un proceso natural, y mucho menos de uno evolutivo y creativo. En el modelo médico, manifestaciones las manifestaciones físicas y psicológicas de dichos estados se contemplan como indicadores de un grave proceso de enfermedad. En un universo en el que sólo lo tangible, lo material y lo medible es real, cualquier clase de fenómenos místicos se contempla como producto de la superstición y apunta a una falta de educación, a la irracionalidad y a una tendencia al
pensamiento mágico primitivo. Cuando se dan en individuos inteligentes y con buena educación, se atribuyen a inmadurez emocional y conflictos infantiles no resueltos.

Psicosis frente a emergencia espiritual. Stanislav y Christina Grof.
El término psicosis no está definido de forma precisa y objetiva en la psiquiatría contemporánea. Hasta que ello suceda, será imposible marcar un límite entre ambas condiciones. El primer criterio importante es la ausencia de condiciones médicas que puedan ser detectadas por las actuales herramientas de diagnóstico. Eso elimina aquellos casos en que la causa básica es una infección, una intoxicación, trastornos metabólicos, tumores, problemas circulatorios o enfermedades degenerativas. Las modificaciones de la consciencia en personas que entran en la categoría de emergencia espiritual son cualitativamente diferentes a aquellas asociadas con psicosis de corte orgánico. En el caso de las emergencias espirituales, el sujeto está comprometido con el crecimiento y que los contenidos están relacionados con aspectos espirituales críticos de su vida, así como el contenido transpersonal de la experiencia en sí misma. Otro signo importante es la capacidad de diferenciar en un grado considerable entre las experiencias internas y el mundo de la realidad consensual. Las personas que están teniendo una experiencia de emergencia espiritual, normalmente son conscientes de que los cambios en su mundo de experiencia se deben a su propio proceso interno y no son consecuencia de acontecimientos del mundo externo. El uso sistemático del mecanismo de proyección, negar las experiencias propias y atribuirlas a influencia de otras personas y de circunstancias externas, es un obstáculo importante al tipo de enfoque psicológico que se expone.
Stanislav Grof establece diferencias claras entre transtorno psiquiátrico y emergencia espiritual. En primer lugar concluye que el historial del trastorno psiquiátrico, muestra graves dificultades en las relaciones interpersonales desde la niñez. Muestra incapacidad para tener amigos y mantener relaciones sexuales íntimas y mala adaptación social. Por lo general, manfiesta un largo historial de problemas psiquiátricos. También establece que el contenido del proceso en estos casos está mal organizado y definido y presenta desorganización inespecífica de las funciones psicológicas, sin indicativos de dirección de desarrollo. Añade que se produce una retirada autística, agresividad o comportamiento controlador o manipulador, que interfiere con una buena relación con el trabajo y hace imposible la cooperación.
Además, añade que durante el trastorno psiquiátrico, se produce una incapacidad de ver el proceso como un hecho intrapsíquico; confusión entre las experiencias internas y el mundo exterior y que los sujetos se caracterizan por tener una desconfianza básica, con una percepción del mundo y las personas como hostiles con alucinaciones acústicas de enemigos con un contenido muy desagradable.. Durante el trastorno psiquiátrico se produce una violación de las reglas básicas de la terapia, impulsos destructivos o autodestructivos y una tendencia a actuar sobre ellos sin precaución. Así mismo se pueden producir comportamientos que pongan en peligro la salud como rechazo de comida y bebida durante períodos prolongados de tiempo o abandono de las reglas fundamentales de higiene.
Por otra parte, en las emergencias espirituales, el historial del individuo presenta un pre-episodio normal, que funciona como prueba de su capacidad de relación interpersonal, siendo posible el éxito en la escuela y posee red de amigos. Así mismo, poseen una buena capacidad de mantener relaciones sexuales y el historial psiquiátrico es de poca gravedad. También incluye, en los estados de emergencia espiritual, la sucesión de secuencias de hechos biográficos, temas de nacimiento y muerte, experiencias transpersonales, posible introspección de que el proceso es de naturaleza
espiritual o curativa, progresión que puede definirse e incidencias de auténticas sincronicidades evidentes a los demás. Además, el que atraviesa una emergencia espiritual, posee una buena capacidad para relacionarse y cooperar manteniendo una consciencia de la naturaleza intrapsíquica del proceso y una capacidad satisfactoria para distinguir el mundo interior del exterior.

La versión de K. Wilber.
El autor afirma que el suceso que frecuentemente precipita la respuesta esquizofrénica es una situación de ansiedad extrema o tensión psíquica, o una duda neurótica aguda. También se puede desencadenar como consecuencia de circunstancias asimismo extremas de aislamiento social, en las que el sujeto, débil de carácter y tendente al retraimiento, experimenta poca fortaleza defensiva ante un entorno frío y hostil. Del mismo modo, los procesos de interacción social desde el nacimiento hasta la muerte condicionan su carácter, pudiente éste replegarse en una introversión enfermiza sin que puedan dejar de tenerse en cuenta los factores bioquímicos, tan determinantes, a veces en estos procesos.
También añade que, en cualquier caso, la fortaleza del yo se desmorona o es objeto de graves entorpecimientos interpretativos de la realidad. Todo ello deja al sujeto desprotegido, tanto con respecto a los niveles primarios prepersonales como a los superiores o transpersonales. Un proceso doble, mediante el cual el yo comienza a experimentar una regresión hacia los niveles inferiores de conciencia, mientras que paralelamente, sufre una inundación de vivencias de los grados superiores de conciencia. Una invasión tanto del mundo subconsciente como del supraconsciente, del mundo sumergido como del mundo emergente. En este sentido, Wilber afirma que quienes interpretan la esquizofrenia como puramente regresiva, ignoran su verdadera dimensión espiritual, mientras que los que sólo ven en ella el summun de la salud y de la espiritualidad ignoran el aspecto fragmentado de la regresión psíquica. Destaca que, en la defenestración de la función controladora del yo, los residuos de éste se sienten atraídos tanto por los reinos egoicos como por los transegoicos, dándose el caso de esta convivencia entra las intuicionesreligioso-espirituales y las experiencias cumbre de gran intensidad y autenticidad. Todo eso cabe en una reacción psicótica aguda; un hecho que, según recalca Wilber no podemos ignorar. También afirma que el ser despierto es un buscador de su propia evolución y ara esa transformación se ejercita y prepara gran parte de su vida. Libre de sus fijaciones y regresiones, su conducta, bien armada del entendimiento, de la lógica y del pensamiento, bien ajustada al entorno afectivo, ineludiblemente apunta a la expansión.
Señala Wilber: “Para regresar a lo divino, no se retrocede a la infancia. El misticismo no es una regresión al servicio del ego, sino una evolución que lo trasciende” (1989). Evidentemente, discrepa profundamente con las aportaciones de Fromm presentadas anteriormente. En mi opinión Wilber, gran observador de la realidad, interpreta sólo con la mente, situaciones que requieren la implicación de otros niveles de filtrado interpretativo para ser explicados sin determinismo.

Espiritualidad y esquizofrenia: J. Nelson.
John Nelson, uno de los pilares actuales de la ciencia transpersonal, afirma que la forma más sencilla de que nuestra sociedad nos etiquete como esquizofrénicos consiste en afirmar que uno se siente, en lo más profundo de su ser completamente fundido con todos los seres vivos, con el Espíritu infinito, con el universo y con la totalidad, una intuición en suma, que las culturas sabias del mundo nunca han considerado como el abismo de la enfermedad mental, sino por el contrario, como el pináculo de la comprensión humana.
El autor, considera la psicosis como: “uno de los múltiples estados alterados de conciencia, provisionales o permanentes, que impiden la integración de los datos sensoriales y extrasensoriales en modelos de la realidad consensualmente aceptados y que desembocan en una conducta inadaptada o provocan la censura social” (Nelson
2000).
J. Nelson establece unos indicadores para diferenciar la espiritualidad de la esquizofrenia. Uno de ellos es que la regresión, a diferencia de la opinión de Wilber, debe estar al servicio de la trascendencia. En este proceso suele aparecer una especie de brote; un comienzo abrupto precipitado por acontecimientos vitales estresantes. En las
crisis se mantienen el afecto y el tono emocional aunque pueden ser exagerados y fuera de lugar. Los momentos de oscura desesperación se alternan con los raptos, y los sentimientos de irrealidad dejan paso a comprensiones súbitas. La persona, en las regresiones al servicio de la trascendencia, elimina las defensas de la represión y la persona se enfrenta al Fundamento y a su inconsciente personal (sombra), quedando a expensa de comprensiones no deseadas.
Otro indicador de crecimiento es que en los estados profundos, no cabe la culpabilidad y las voces alucinadas que ocasionalmente acompañan a los estados regresivos al servicio de la trascendencia son de orden sublime, mientras que en la esquizofrenia son imperativas.
Como comenté anteriormente, existen diferencias concretas entre estados de locura y crecimiento. Muchas veces, en ambos casos se comparte el mismo don, sin embargo, en otros casos el loco, únicamente posee una fragmentación de psique con múltiples egos que no se comunican entre sí. El mecanismo de defensa en estos casos impide al individuo la integración de múltiples personalidades en horizontal en elámbito mental, pues lo conocido es aprendido como de memoria y la repetición y justificación en cada uno de los egos niega la veracidad o posibilidad de existencia de los demás. Cuando se intenta penetrar en uno de los egos, el mecanismo automáticamente hace que aparezca otra personalidad que justificará a la anterior o la negará como inexistente. El loco no relativa, solidifica la experiencia y se caracteriza por una rigidez mental extrema. La autocomplacencia y el ego exagerado impiden cualquier tipo contacto integral. También hace responsables a otros de lo que ocurre y no tiene ninguna conciencia de lo que le sucede, por tanto no integra la experiencia. Sin embargo, cuando se produce crecimiento, el sujeto no solidifica la experiencia porque relativiza como la no auténtica realidad. Está abierto al cambio de paradigma, lo que antes era, puedo no serlo después y se caracteriza normalmente por ser humilde. Por tanto se trata de un sujeto abierto al aprendizaje, que se hace responsable de su propio crecimiento, de forma consciente o, al menos con capacidad de conciencia, si cabe tras
la experiencia y normalmente se produce integración en muchos niveles aunque a veces solo se sabe en el proceso.

INDICADORES DE SALUD Y CRECIMIENTO.
El paradigma holográfico.

Si el mundo concreto no es otro que una realidad secundaria y, lo que existe no es otra cosa que un torbellino holográfico de frecuencias y, si el cerebro sólo es un holograma que selecciona algunas de estas frecuencias, transformándolas en percepciones sensoriales, ¿qué cosa sería la realidad objetiva? En otras palabras: no existe. El mundo material es una ilusión.
Nosotros mismos creemos ser entidades físicas que se mueven en un mundo físico; pero todo esto es parte del campo de la pura ilusión. En realidad somos un tipo de "receptores" que flotan en un calidoscópico mar de frecuencias y lo que extraemos de ello lo transformamos mágicamente en realidad física: uno de los mil millones de "mundos" existentes en el superholograma.
Este impresionante nuevo concepto de la realidad ha sido bautizado "paradigma holográfico" y aunque muchos científicos lo hayan acogido con escepticismo, ha entusiasmado a muchos. Pribram, Neurocirujano de la Universidad de Stanford, California, fue el creador de la teoría del modelo holográfico del cerebro. Desde fines de la década del sesenta ha venido divulgando su pensamiento el que se ha complementado con las visiones de investigadores de la talla de David Bohm y Stanislav Grof, entre otros. Pribram, formuló su modelo holográfico buscando cómo y dónde se almacenan los recuerdos. Se suponía que cada recuerdo tenía una localización específica en el cerebro, en algún
lugar de las células cerebrales. Los experimentos obtenidos por Wilder Penfield mediante la estimulación cerebral de pacientes epilépticos, que indicaban que estimulando los lóbulos temporales de los sujetos, éstos eran capaces de revivir situaciones completas, ayudaban a sustentar esa teoría. Sin embargo los descubrimientos de Karl Lashey, Psicólogo conductista americano, famoso por su contribución al estudio del aprendizaje y a la memoria, hicieron reformular la teoría de Penfield. Tras entrenar a varias ratas en distintas tareas, les extirpaba la parte del cerebro donde se suponía residía lo aprendido o el recuerdo de lo aprendido. Sin embargo nunca pudo extirparles el recuerdo. Por lo tanto, el recuerdo no estaba localizado en una parte del cerebro, si no que estaba ampliamente distribuido a través del córtex. Dispenza especifica el hipotálamo con región donde habitan los aprendizajes realizados durante nuestra vida, pero se refiere a aprendizajes no conscientes. En el momento en que se hacen conscientes, se convierten el holográficos y se diseminan por el cerebro, creando redes neuronales diferentes por el sólo hecho de conocerlos, así se redistribuyen nuevas áreas de conocimiento y se unifican los hemisferios cerebrales. El conocer un aprendizaje inconsciente se convierte en nuevo aprendizaje en el lóbulo frontal derecho hacia el izquierdo.
Para Pribram, la única explicación posible es que los pensamientos no se sitúan en ningún lugar específico del cerebro, sino en todos a la vez, debido a los patrones de interferencia del sistema holográfico. Un holograma se produce cuando un rayo láser se divide en dos rayos distintos y el primero de ellos se hace rebotar contra el objeto que va a ser fotografiado. Se permite que el segundo rayo choque con la luz reflejada del primero. Cuando ocurre la colisión se produce un patrón de interferencia que se graba después en una placa, cuya imagen difiere mucho de la original. Sin embargo si proyectamos otro rayo láser sobre cualquier punto de la película, o cualquier luz brillante reaparece la imagen tridimensional del objeto original. Además, cada parte del holograma contiene el holograma completo. Por otra parte, también se comprobó que la vista se procesa de forma holográfica. Se observó que individuos que había perdido, o tenían deteriorado el nervio óptico, eran capaces de realizar tareas visuales complejas (lo que confirma que una parte del cerebro utilizada tradicionalmente para algo, puede ser empleada para realizar las tareas de la parte ausente; con lo que la especificidad celular no es tan evidente). De igual manera ocurría con aquellos sujetos con el 90% de la corteza visual eliminada. Por lo tanto, no existe correspondencia uno a uno entre lo que el ojo ve y la imagen proyectada en el cerebro. Pribram midió la actividad eléctrica de monos mientras realizaban ejercicios visuales. Los resultados eran incompatibles con la opinión de que sobre la superficie cortical se proyecta una imagen semejante a una fotografía y la resistencia que mostraba la corteza visual respecto a la escisión quirúrgica indicaban que la visión también estaba distribuida por el cerebro como la memoria. La concentración de neuronas en el cerebro es tan densa, que se produce una expansión de la información de tal manera que se producen patrones de interferencias constantemente., lo que configura una colección calidoscópica y casi infinita de patrones. Esto confiere un carácter holográfico al procesamiento de la información recibida, no solo a través de la vista, sino a través de todos los órganos perceptivos, incluso todos los órganos.
Lo que ocurre comúnmente en el ser humano es que ha considerado sólo una forma de interpretar la realidad y repite patrones comportamiento, pensamiento y emoción recorriendo solo una parte de la holografía. Como en las partes está el todo, a través de ese recorrido estimulado durante la vida se puede llegar a otros nuevos por el hecho de la existencia de patrones de interferencia constantes, incluso llegar a aprendizajes no recordados y la totalidad de los mismos sin detención e ninguno. Conocemos todo pero no lo sabemos.
David Bohm, experto en teoría cuántica y colega de Einstein, comenzó su teoría holográfica en el límite mismo de la materia, en el mundo de las partículas subatómicas. Bohm, fascinado por la física cuántica, que afirma que las partículas subatómicas se pueden manifestar como partícula y como onda. Son los algos, que son siempre ambas cosas de un modo u otra denominados quanta, y constituyen según los físicos la materia básica de la que está hecho el universo entero. Existe conexión entre acontecimientos subatómicos que aparentemente no estaban relacionados entre sí. Bohm opinaba que si las partículas subatómicas sólo empiezan a existir en presencia de un observador, entonces no tiene sentido hablar de las propiedades y características que tienen antes de ser observados. Un descubrimiento asombroso de la física cuántica era que si la materia se rompe en trozos cada vez más pequeños, al final se llega a un punto en que esos trozos (electrones, protones…) dejan de tener características de cosas. Los electrones, si bien pueden comportarse a veces como una pequeña partícula compacta, materialmente no poseen dimensión alguna. El electrón puede manifestarse como partícula y como onda. Si se dispara un electrón contra la pantalla de una televisión apagada, cuando choca con las sustancias fosforescentes que cubren el cristal aparece un diminuto punto de luz, pero también puede disolverse en una borrosa nube de energía y comportarse como si fuera una onda extendida por el espacio. Y esta capacidad camaleónica es común a todas las partículas subatómicas.
Así mismo, en 1993 el famoso físico teórico alemán G. Hooft presentó una audaz propuesta que recuerda a la Alegoría de la Caverna de Platón. Esta propuesta, que es conocida como Principio Holográfico, consta de dos afirmaciones básicas:

Afirmación 1: La primera afirmación del Principio Holográfico es que toda la información contenida en alguna región del espacio puede ser representada como un“Holograma” – una teoría que “vive” en los límites de esta región. Por ejemplo, si la región del espacio en cuestión es la sala de té del Departamento de Matemáticas Aplicadas y Física Teórica, entonces el principio holográfico afirma que toda la física que tiene lugar en la sala puede ser representada por una teoría que está definida en los muros de la sala.
Afirmación 2: La segunda afirmación del Principio Holográfico es que la teoría en los límites de la región del espacio en cuestión debería contener como mucho un grado más de libertad por área de Planck. Un área de Planck es el área encerrada por un pequeño cuadrado que tiene una longitud de lado igual a la longitud de Planck, una unidad básica de longitud que normalmente se denota como Lp y es una unidad fundamental de medida, ya que es el parámetro con las dimensiones de longitud que puede ser construido a partir de las constantes básicas G (constante de Newton para la fuerza de las interacciones gravitatorias), h (constante de Planck para la mecánica cuántica), y c (la velocidad de la luz).Un rápido cálculo revela que Lp es efectivamente muy pequeño:
Lp = 1,6 x 10-33 centímetros
Para mucha gente, el Principio Holográfico resulta extraño y en contra de la intuición:¿Cómo podría toda la física que tiene lugar en una habitación ser equivalente a alguna física definida en los muros de la habitación?¿Podría, en realidad, toda la información contenida en tu cuerpo estar representada por tu “sombra”?¿El hombre refleja su sombra, o la sombra se refleja a sí misma? De hecho, el modo en que el Principio Holográfico aparece en la Teoría M es mucho más delicado. En la Teoría M nosotros somos las sombras del muro. La “habitación” es algo mayor, un espacio-tiempo de cinco dimensiones y nuestro mundo de cuatro dimensiones es solo el límite de este espacio mayor. Si intentamos movernos fuera del muro, nos estamos moviendo en una dimensión extra del espacio – una quinta dimensión. De hecho, la gente ha estado recientemente intentando pensar formas en las que podríamos “probar” experimentalmente esta quinta dimensión.
En el corazón de muchas de estas excitantes ideas hay una versión del Principio Holográfico conocido como correspondencia adS/CFT. ¿Eres TÚ un holograma?

La Teoría M y la correspondencia adS/CFT
La correspondencia adS/CFT es un tipo de dualidad, que afirma que dos teorías físicas aparentemente distintas son en realidad equivalentes. En un lado de esta dualidad está la física de la gravedad en un espacio-tiempo conocido como espacio anti-de Sitter (adS). El espacio de cinco dimensiones anti-de Sitter tiene un límite con cuatro dimensiones, y en cierto límite parece un espacio-tiempo plano con una dirección temporal y tres espaciales. La correspondencia adS/CFT afirma que la física de la gravedad en un espacio anti-de Sitter de cinco dimensiones, es equivalente a cierta Teoría supersimétrica de Yang-Mills que está definida en los límites de adS. Esta Teoría de Yang-Mills es de esta forma un “holograma” de la física que tiene lugar en cinco dimensiones. La Teoría de Yang-Mills tiene un grupo gauge SU(N), donde N es muy grande, y se dice que es supersimétrico porque tiene una simetría que permite
intercambiar bosones y fermiones. La esperanza es que esta teoría nos enseñará finalmente algo sobre la QCD (quantum chromodynamics o cromodinámica cuántica), que es una teoría con un grupo gauge SU(3). La QCD describe interacciones entre quarks. Sin embargo, la QCD tiene mucha menos simetría que la teoría definida en la frontera de adS; por ejemplo, la QCD no tiene supersimetría. Además, aún no se sabe cómo incorporar una propiedad crucial de la QCD, conocida como libertad asintótica.
La hipótesis del "Universo Holográfico" nos dice que la información de todo el universo está contenido en cualquier subconjunto de éste. Por lo tanto, tendría que ser posible reconstruir el universo completo a partir de un simple microbio. En otras palabras: las partes son reproducciones a escala del todo, o también: el todo está contenido en cada una de sus partes, al igual que en un holograma. Si fragmentamos en varias partes la placa de un holograma, ocurrirá que cada sección tendrá la facultad de reproducir por sí misma la imagen original. Una idea similar se esboza en el Sutra Avatamsaka (Siglo ~ V AC):
En el cielo de Indra hay una red de perlas de tal forma ordenadas que si miras a una, ves a todas las demás reflejadas en ella. Del mismo modo, cada objeto del mundo no es sólo él mismo, sino que incluye a todos los demás objetos y es, de hecho, todos los demás [...Y dentro de la Torre de Indra...] hay también cientos de miles de torres [o Universos], cada una de las cuales está tan exquisitamente adornada como la Torre principal misma y tan espaciosa como el cielo. Y todas estas torres, más allá de lo que en número podría calcularse, no se molestan en absoluto unas a otras; cada una preserva su existencia individual en perfecta armonía con todo el resto; no hay aquí nada que impida a una torre estar fusionada con todas las demás individual y colectivamente; hay un estado de perfecta entremezcla y, sin embargo, de perfecta ordenación. Sudhana, el joven peregrino, se ve él mismo en todas las torres y en cada una de ellas, donde el todo está contenido en cada una y cada una está contenida en el todo.
La hipótesis que dice que la parte contiene al todo se puede expresar matemáticamente: Queremos que la parte sea una reproducción a escala del todo, es decir: La Psicosis y el orden implicado. Montague Ullman.
Montague Ullman, fundador del laboratorio del Sueño del Centro médico Maimónides de Brooklyn, Nuevayork, y profesor emérito de Psiquiatría Clínica en el Albert Einstein College of Medicine, también en Nueva York, explica algunos aspectos de la psicosis. En opinión de Ullman, la idea holográfica también puede explicar algunos aspectos de la psicosis. Tanto Bohm como Pribram han señalado, que las experiencias que los místicos han relatado durante años, la sensación de unidad cósmica con el universo, el sentido de unidad con toda la vida, etc, suenan de forma muy parecida a las descripciones del orden implicado. Sugieren que quizás, los místicos son capaces de ver más allá de la realidad explicada ordinaria y de vislumbrar sus cualidades más profundas y más holográficas. Ullman piensa que los psicóticos también son capaces de experimentar ciertos aspectos del nivel holográfico de la realidad.
Los esquizofrénicos, por ejemplo cuentan a menudo que tienen sensaciones oceánicas de unidad con el universo, pero de una forma mágica y artificiosa. Describen la sensación de pérdida de fronteras entre ellos y los otros, lo cual les lleva a pensar que sus pensamientos ya no son privados. Creen que pueden leer los pensamientos de otras personas. Y en vez de ver la gente, los objetos y los conceptos como cosas individuales, muchas veces los ven como miembros de subclases cada vez más grandes, una tendencia que parece ser una forma de expresar en la carácter holográfico de la realidad en la que se encuentran.
A juicio de Ullman, los esquizofrénicos intentan transmitir sus sensación de totalidad continua del mismo modo en que ven el tiempo y el espacio. Hay estudios que demuestran que muchas veces, los esquizofrénicos tratan lo contrario de una relación exactamente igual que una relación. Por ejemplo, según la forma de pensar de los esquizofrénicos, decir que el acontecimiento A sigue al acontecimiento B es lo mismo que decir que el acontecimiento B sigue al acontecimiento A. La idea de que un acontecimiento sigue a otro en una secuencia temporal cualquiera no tiene sentido, porque todos los momentos son iguales para ellos. Lo mismo ocurre en cuanto a lo que refiere a las relaciones espaciales. Si la cabeza de un hombre está sobre sus hombros, entonces sus hombros están también sobre su cabeza. Como la imagen en una película holográfica, los objetos ya no disponen de ubicaciones precisas y las relaciones espaciales dejan de tener significado.
Ullman cree que ciertos aspectos del pensamiento holográfico están todavía más pronunciados en los amníaco depresivos. Mientras que el esquizofrénico solo tiene bocanadas del orden holográfico, el maníaco está profundamente inmerso en él y se identifica presuntamente con su potencial infinito. “No pueden mantenerse al tanto de todos los pensamientos e ideas que le vienen de manera abrumadora”- afirma Ullman-.
Tiene que mentir, disimular y manipular (como muchas veces lo hacemos todos los humanos sin conciencia) para acomodarse a su perspectiva expansiva. El resultado final es mayormente el caos y la confusión, mezclados con estallidos ocasionales de creatividad y éxito en la realidad consesual. El maníaco, por su parte, se deprime al volver de sus vacaciones surrealistas y se enfrenta una vez más a sus peligros y a los sucesos azarosos de la vida cotidiana.
Si es verdad que todos encontramos aspectos del orden implicado cuando soñamos, ¿por qué esos encuentros no producen en nosotros los mismos efectos que tienen los psicóticos? Una razón, dice Ullman, es que cando nos despertamos dejamos atrás la lógica única y estimulante del sueño. El psicótico por su enfermedad, se ve obligado a luchar con ella mientras que intenta simultáneamente funcionar en la realidad cotidiana. Personalmente, opino que el psicótico, muchas veces está enfermo, como dice Ullman, porque la realidad consensuada es tan limitada que necesita luchar contra la expansión, que sería más auténtica que la consensuada.
Desde mi punto de vista, en muchos casos, se le llama enfermedad a un hecho que vivencia un sujeto que no es compartido con lo que la mayoría comparte. Es parte del juício humano, que crea una realidad basada en dualidades y establece patrones comportamentales lineales para sustentar lo que está bien y lo que está mal. Así nos controlamos mejor unos a otros y el que se escinde del control de vez en cuando, con conciencia o si ella por desconocimiento de los que le rodean y falta de explicación de lo que ocurre, se dispone a ser etiquetado como enfermo o disfuncional, cuando podría perfectamente compaginar ambas realidades y todas las que se presenten manteniendo un comportamiento adaptado igualmente.
Para poder explicar adecuadamente el concepto de holografía, me gustaría poder exponer algunos ejemplos claros de la realidad cotidiana que secundan la teoría. Podemos establecer varios paradigmas:

1. El mundo es una proyección de nosotros mismos.
Mejor dicho es una interpretación personal de nosotros mismos exportada en otros. Y todavía más, proyectamos en el exterior nuestra propia percepción de nosotros mismos. Por lo tanto, recibimos de la realidad, una imagen distorsionada de lo que creemos que somos. Desde que nacemos, nuestra evolución se fundamenta en la solidificación de la realidad tal y como la conoce el grupo. Por ende existirán tantas realidades como seres humanos, pero soportadas por conciencias grupales, de región, país, religión y sexo. El bien y el mal, tal y como lo conocemos varía en función del lugar en el que estemos, por lo tanto, carecen de validez nuestras concepciones si nos encontramos en una cultura distinta. Y ahí es donde comienza la relativización de la verdad creída como real. En anteriores apartados, mencioné que la realidad que consideramos real, será tan sólida y verdadera como queramos que sea. Si comenzamos a relativizar la realidad, se pueden vivenciar tantas realidades como queramos imaginar. Pero ninguna de ellas es real, la verdad no tiene nombre, sólo es y es percibida con el corazón.
Sería similar el mito de la caverna de Platón. Platón describió en su mito de la caverna una gruta cavernosa, en la cual se encuentran unos hombres prisioneros desde nacimiento por cadenas que les sujetan el cuello y las piernas, de forma que únicamente pueden mirar hacia la pared del fondo de la caverna sin poder nunca girar la cabeza.
Justo detrás de ellos, se encuentra un muro con un pasillo y, seguidamente y por orden de lejanía respecto de los hombres, una hoguera y la entrada de la cueva que da al mundo, a la naturaleza. Por el pasillo del muro circulan hombres cuyas sombras, gracias a la iluminación de la hoguera, se proyectan en la pared que los prisioneros pueden ver. En esta alegoría, los encadenados no pueden considerar otra cosa verdadera que las sombras de los objetos. Debido a la obnubilación de los sentidos y la ofuscación mental se hallan condenados en tomar por verdaderas todas y cada una de las cosas falsas.
En este mito, el ser humano se identifica como los prisioneros. Las sombras de los hombres y de las cosas que se proyectan, son las apariencias, es decir, lo que captamos a través de los sentidos y pensamos que es real (región sensible). Las cosas naturales, el mundo que está fuera de la caverna y que los prisioneros no ven, son el mundo de las ideas, en el cual, la máxima idea, la idea de Bien (o verdad), es el sol. Uno de los prisioneros logra liberarse de sus ataduras y consigue salir de la caverna conociendo así el mundo real. Es este prisionero ya liberado el que deberá guiar a los demás hacia el mundo real, es el símbolo del filósofo. Al hacer entrar de nuevo el prisionero al interior de la caverna para que dé la buena noticia a aquella gente esclavizada y prisionera de la oscuridad, haciéndoles partícipes del gran descubrimiento que acaba de hacer, a la vez que debe procurar convencerles de que viven en un engaño, en la más abrumadora falsedad para los demás prisioneros, enajenados desde la infancia, le toman por un loco y se ríen de él. Incluso, afirma Sócrates, que si alguien intentase desatarlos y hacerlos subir por la empinada ascensión hacia la entrada de la caverna, si pudiesen aprenderlo con sus propias manos y matarlo, lo matarían; así son los prisioneros: ignorantes, incultos y violentos. Por lo que podemos deducir que los prisioneros no serían participes de abandonar la caverna, quedándose el interior sin saber realmente que hay fuera, sin conocer la verdad.
Por tanto, vemos lo que se nos ha enseñado a ver y más aun nos hemos apegado a ello. Somos adictos a lo conocido y cuando por exceso de energía o huída hacia otras realidades vemos otra parte, nos hacemos adictos a la otra parte, perdiendo la consistencia de la realidad completamente por habernos apegado a la nueva.
Por otra parte, Candace Pert es uno de los científicos que descubrió las endocrinas. Las endocrinas son narcóticos naturales que se encuentran en el cerebro y su función es la de filtrar mecanismos. También se ocupan de seleccionar la información que proviene de cada sentido (vista - oído - olfato - gusto - dolor y tacto) y de bloquear parte de ella impidiendo que alcance los niveles superiores de la conciencia. Candace Pert afirma: "Cada organismo ha evolucionado con el objeto de detectar la energía electromagnética más adecuada para su supervivencia."
Todo organismo posee su propia ventana de realidad. Por tanto, todo ser autorrealizado, será aquel que identifique su propia ventana y consiga experimentarlas todas, sin concretar en ninguna, siempre siendo perfectible.
La neurocientífica llama la atención sobre los péptidos de las emociones y propone que la mente se encuentra en todo el cuerpo. Señala que el cuerpo es inseparable de la mente, los neuropéptidos y sus receptores están en el cuerpo y la mente está en el cuerpo. Es una red con el sistema nervioso, hormonal, gastrointestinal e inmune para comunicarse entre ellos vía péptidos o receptores específicos de los péptidos (Pert 1997). Este punto es el de conciencia de cuerpo y ligazón con mente y emociones del que habla Dispenza pero es necesario mencionar, que estas dos variables, son las más básicas, aunque no menos importantes.
2. Nuestra propia proyección nos proyecta:
Es una forma de comprobar en qué frecuencia energética estamos en cada momento. Todos los seres humanos tenemos las mismas, pero puede estar alguna en mayor medida en el organismo. Sin conciencia se produce apego y para que eso no ocurra y se pueda expandir el nivel de percepción es recomendable el verse reflejado en el otro. Muchas veces la propia proyección nos indica cuál es el siguiente paso a seguir para continuar creciendo. Pueden enseñarnos una parte de nosotros idéntica a nosotros que no conocemos y es necesario integrar, o bien pueden enseñarnos una parte a la que estamos apegados y que impide el flujo normal de la experiencia porque, y vuelvo a términos anteriores, solidificamos una pequeña parte por contracción del observador. La vida es una experiencia de apego. Me gustaría explicar este punto, desarrollando el efecto Pigmalión y estableciendo ejemplos en la vida cotidiana. El efecto pigmalión, llamado así en honor a Pigmalión (Πυγμαλίων en griego antiguo) -Rey legendario de Chipre y reputado escultor que se enamoró de una estatua femenina de su creación-, es el proceso mediante el cual las creencias y expectativas de un grupo respecto a alguien afectan su conducta a tal punto que se provoca en el grupo la confirmación de dichas expectativas.
En todos los grupos sociales, la tradición cultural asigna normas de comportamiento a las que se espera que se adapten sus miembros. Generalmente implícitas, estas normas imponen códigos de conducta que no es fácil rehuir, por ejemplo, el que una mujer deba tener gestos delicados o que si la familia de una persona es adinerada, entonces esa persona debe vivir en una casa lujosa. Lo que empieza como una imitación por parte de los hijos de lo que hacen sus padres se convierte en su propio modo de ser. Esto quiere decir que las personas adquieren un rol a partir de los demás, y acaban creyéndolo propio. Se puede decir entonces, que somos lo que los demás esperan que seamos.
En la mitología griega, Pigmalión fue un rey de Chipre que se enamoró de una estatua de la diosa Afrodita. La cultura romana (Ovidio, en su Metamorfosis) reelaboró el mito: Pigmalión, un escultor, fabricó una estatua de marfil representando su ideal de mujer y se enamoró de su propia creación. La diosa Venus –la equivalente latina de la griega Afrodita- dio vida a la estatua atendiendo a las plegarias de Pigmalión. En la tradición educativa, el mito –versión latina- de Pigmalión tiene una fuerte tradición. Desde la obra teatral del mismo nombre de Bernard Shaw (1913) llevada a la pantalla como My Fair Lady (1956) y en la que el profesor Higgins acaba enamorándose de su
creación (una chica del arrabal reconstruida, como alumna, en una dama), a la teoría sobre el “efecto Pigmalión” en la escuela, con la que Rosenthal (1968) explica que el maestro actúa convirtiendo sus percepciones sobre cada alumno en una didáctica individualizada que le lleva, constructiva o destructivamente, a confirmar esas percepciones.
Ejemplos:
· Un jefe entra en la oficina donde están sus trabajadores y observa a uno de sus subordinados, al que aprecia mucho. El jefe no se da cuenta pero entra con una sonrisa de lado a lado y además habla con un tono amigable y le ofrece tareas que fomentan el crecimiento intelectual. Hasta este momento el subordinado no tenía ningún sentimiento (ni bueno ni malo) hacia su jefe, pero ante estos estímulos es más sencillo que él comience a sentir amistad por su jefe. Sin darse cuenta el jefe, el resultado de la relación entre él y su colaborador ha llegado a la situación que tenía en mente el jefe pero que ha sido favorecida por acciones propias que no ha observado pero que ha realizado realmente.
· Por otro lado también existen efectos de Pigmalión con el mismo resultado (se consigue el fin que se tiene en mente) pero de tónica negativa. El jefe no aprecia a un subordinado aunque no sepa cuál es la razón para ello. El subordinado no tiene ningún tipo de opinión sobre su jefe. Cuando llega el jefe lo hace con cara agria, tono imperativo y le asigna tareas que están muy por debajo de la capacidad de su colaborador. El subordinado tiene más probabilidades de acabar realizando sólo ese trabajo pues recibe estímulos que le dirigen hacia esa situación. Al final el jefe dice "Sabía que no podía dar más" sin darse cuenta de que muchos signos que recibe el colaborador son creados por el jefe de forma velada incluso para él mismo.
· Se forma una clase de colegio con alumnos iguales, sin diferencias intelectuales, todos capaces de realizar la misma tarea con resultados similares (aprobar el curso). A un profesor se le saca de clase, y se le dice qué alumnos tienen una capacidad más elevada de la media, y un gran futuro. También se le dice que ciertos alumnos tienen una capacidad más limitada que la media, y que no llegarán muy lejos. Todo ello en realidad es mentira, pero al finalizar el curso se observa que aquellos alumnos de los que se esperaba un alto rendimiento lo tuvieron, y aquellos de los que se esperaba un bajo rendimiento tuvieron unas calificaciones mediocres. Ha ocurrido el efecto Pigmalión. El profesor ha tratado de forma diferente a los alumnos de los que esperaba un alto rendimiento, preguntándoles más en clase, retándoles con desafios intelectuales. Los alumnos que se consideraban más atrasados se les ignoraba y no eran estimulados Estos son ejemplos simples de proyección en los límites de la sociedad actual.
Son muy utilizados en su versión positiva para el incremento de productividad en las empresas y en las escuelas. Pero podemos avanzar más y darnos cuenta que cada sociedad experimenta un tipo de proyección, cada nación y cada continente, así como cada grupo social y cada individuo en soledad. Sería conveniente la conciencia del todo, incluyendo el inconsciente colectivo de todo ser viviente, para conocer la proyección, que al fin y al cabo, como infinitos que somos es nuestra, y liberarla.
3. La conciencia nos permitirá proyectar lo que queramos.
El conocimiento de uno mismo implica el poder para el cambio. No se puede cambiar lo que no sabemos que existe, por lo tanto conocer lo que nos mueve e impulsa a la actuación, el pensamiento y la mente nos ayuda a ser autónomos y eliminar patrones heredados de pensamiento, emoción y acción, para reconocerlos y utilizarlos cuando queramos o modificarlos a otros patrones. Los patrones o los mecanismos de defensa, si son conscientes, nos permiten desenvolvernos de una manera más creativa. Podemos ser lo que queramos ser. Así también la realidad proyectada será como queramos que sea.
Lo más interesante sería hacer un recorrido de la mínima expresión a la totalidad y viceversa. Podemos expandir la conciencia hacia el infinito, a la totalidad, o a la inversa, por lo que en este caso, la expansión de conciencia sería despedazar la experiencia hasta llegar al componente primario de la misma, que en esencia sería el componente primario de todo, regresando a la totalidad.

CONCEPTUACIONES DE CONCIENCIA.
Hacia la libertad.

Me gustaría incluir en este apartado las indicaciones de Agustín de la Herrán sobre la conciencia humana. El autor establece una amplia relación de tipos de conciencia de la que extraigo las que en mi opinión son más relevantes para la autorrealización además de la conciencia de cuerpo.
1. Conciencia como conocimiento:
La postura psicológica más habitual, que conceptúa la conciencia como conocimiento, está bien representada por la definición que realiza el psiquiatra M. Dueñas (1992):
“La conciencia es el conocimiento que tenemos de nosotros mismos y del exterior, es el rasgo distintivo de la vida mental, lo que nos permite darnos cuenta y permanecer alerta ante la realidad. Es el resultado de la acción si psíquica simultánea de una amplia serie de fenómenos psíquicos”.
Aun así los postuladores de esta categoría conceptual no desarrollan una opinión común. En efecto, dentro de esta conceptualización pueden encontrarse tres tipos de posturas.
En primer lugar podemos encontrar la que se tiene como causa del conocimiento; así se suele entender por conciencia una capacidad del ser humano que le permite conocer sus procesos psíquicos y los fenómenos que se pueden razonar. El segundo modo de apercepción de la conciencia es el que se conceptúa como consecuencia del conocimiento visto de dos formas; como conocimiento referido a alguna realidad concreta que a medida que se hace más complejo y mejor elaborado,la conciencia relativa a aquello que se conoce aumenta; y como conocimiento relativo a una realidad concreta que, a medida que se va dominando, la conciencia, como capacidad psíquica aumenta. De este modo se obtiene una mejor comprensión y dominio cognitivo de la realidad. Por último, la tercera vía es la que considera la conjunción de las dos anteriores. El resultado es idealmente, la evolución de la conciencia alcanzada por y para la complejidad creciente de los conocimientos, es decir, proviene y se dirige, retroalimentativamente a un más completo y equilibrado manejo de un mayor número de realidades cognitivas a los fundamentos, los pormenores de los
procesos y a las repercusiones del objeto de conocimiento.
2. Conciencia como repliegue del ser sobre sí mismo:
La conceptualizaciones al respecto se complementan en torno a la idea de centración. Para explicarlo podemos citar a Teilhard de Chardin, 1967:“Y ahora, cuando decimos conciencia expresamos al mismo tiempo, y no menos inevitablemente, la idea de repliegue y de estrechamiento de un ser sobre sí mismo. Ver, sentir, pensar, es actuar o experimentar como foco de convergencia para el abanico inmenso de cosas que radian en torno nuestro. Es estar centrado interiormente.”
Equipara personalidad a espíritu y conciencia como “capacidad de visión”.
3. Conciencia como origen de toda otra conciencia:
N. Caballero (1979), la denomina conciencia primordial y la interpreta como un estar despiertos, como una capacidad de ver claramente. Cuando se aplica esa conciencia y uno se despierta y adquiere realidad entre su conducta y Dios, antes quien responde de ella, nace la responsabilidad y la conciencia moral. A nivel cósmico. P. Teirhan de Chardin (1984) entiende la conciencia como una clase de energía del universo que se asienta y desarrolla sobre sí misma, por una irreversible compliidad y elevación en todos los sentidos.
4. Conciencia como “superconciencia”:
Es compatible con todas las anteriores, es un estado superior de conciencia colectiva que alcanzará la humanidad cuando llegue el estadio “ultrahumano”. Sería la pluralidad de reflexiones individuales que se agrupa y se refuerza en el acto de una sola reflexión unánime.
En mi particular concepción, la conciencia plena resultaría del conocimiento de las partes, de la visión de inconsciente, de todo lo que existe y es aunque no lo veamos, del individual y el colectivo que son el mismo, para desapegarnos de las partes sin detención en ninguna para continuar.

SOBRE EL AMOR.
Para finalizar únicamente hacer mención de lo único que facilita el crecimiento y lo permite, que se manifiesta en conciencia real y aceptación total del devenir de la vida y la muerte. Es lo único que nos queda después la batalla del todo junto con la conciencia de la experiencia, lo que no se puede explicar y solo es, a saber, El Amor.
Muchos han teorizado sobre el tema, pero para poder explicar mi postura al respecto, siempre con la duda pero con la confianza de que es lo que nos nutre,únicamente mencionaré a Gustav Jung en su libro Sobre el Amor. Y no aportaré ninguna conceptualización más porque siento que no se puede explicar con palabras. De todas las palabras escritas al respecto, por poetas y filósofos, psicólogos y personas como madres y esposos o amantes, de las mías no escritas, concluyo que es la energía vital que impulsa al crecimiento, a la felicidad y a la entrega, que no se reconoce con objeto alguno, que es independiente y que se proyecta en un continuo presente.
“El amor se comporta como lo hace Dios; ambos se entregan al servidor más valiente”. [Oc 10, 232] a saber, obra completa de Carl Gustav Jung, Trota Fundación C.G. Jung, Madrid, 1999.
“Creo que lo mejor que puede hacer usted es comprender todo el problema del amor como miraculum per gratian Dei, sobre algo acerca de lo cual nadie sabe nada a ciencia cierta. Es siempre el destino, cuyas últimas raíces jamás desenterraremos. No hay que dejarse confundir por las obras de Dios. Que el sublime absurdo o la absurda sublimidad del acontecer nos sirva para el asombro de lo filosófico.” [Cartas I, 274], a saber, Briefe 3 vols., Walter. Olten/Freiburg i. Br. 1972 s.
“El problema del amor se me aparece como una montaña monstruosamente grande que con toda mi experiencia no ha hecho más que elevarse cunado precisamente creía haberla casi escalado.” [Cartas I, 60], idem.


Un Final.
Gustav Jung en Sobre el Amor:

“ Aquí se trata de lo más grande y de lo más pequeño, de lo más lejano y de lo más cercano, de lo más alto y de lo más hondo, y nunca puede decirse una cosa sin la otra. Ninguna lengua se encuentra a la altura de esta paradoja. Sea lo que sea que pueda decirse ninguna palabra expresa la totalidad. Hablar de aspectos parciales es siempre excesivo o demasiado poco, cuando lo que tiene sentido es solamente la totalidad. El amor todo lo soporta y todo lo espera, no podría agregársele nada.[…]El ser humano como parte no comprende el todo. Se encuentra sometido a él, depende de el y está fundado en él. El amor es su luz y su tiniebla, cuyo final no alcanza a ver. El amor no acaba nunca, tanto si se habla la lengua de los ángeles como si se persigue con rigor científico la vida de la célula hasta su fondo más recóndito. Puede documentar el amor con todos los nombres que están a su disposición, pero solamente se perderá en infinitos autoengaños. Si posee un grano de sabiduría, rendirá las armas y llamará a lo ignotum per ignotius, es decir con los nombres divinos. Esto constituirá una confesión de inferioridad, imperfección y dependencia, pero a la vez un testimonio de su libertad de elección entre la verdad y el error”
[Recuerdos, 356], a saber, Recuerdos, sueños, pensamientos, Seix Barral,
Barcelona, 1964.

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