Carl Jung, teorías y obras
PRÓLOGO
En este trabajo, intento transcribir de una forma sencilla la vida y obra de JUNG. Si bien sé, que no es tarea fácil, el mismo Jung se niega innumerables veces a escribir de forma popular, afirmando que su psicologia profunda, tiene marco dificiles de comprensión, no deja de ser una tarea que me desafía y me agrada. Como en base soy Psicopedagogo, y demás está decirlo, me quedo con su psicología evolutiva. Llego a describir parte de su vida y me detengo en su infancia. No sé si he logrado mi objetivo,- no es importante- mi meta si la hay, es seguir su camino, y si alguien se me une, mejor. Desde ya disculpas al maestro.
VIDA
Carl Gustav Jung nació en el año 1875, en la villa de Kesswill, en las orillas del lago Boden, en la parte Suiza. Era hijo único del pastor Achilles Jung, un hombre bueno pero no muy exitoso, de profesión religioso, y de Emille, la hija menor de Samuel Preiswerk, profesor de Hebreo.
Ya mayor Jung afirmaba que los abuelos podían ejercer una influencia de igual grado a los padres, y quizás sea cierto, por lo menos en su caso. Samuel Preiswerk, era un teólogo y hebreo. Presidente de los religiosos de Basel, y uno de los primeros sionistas. El motivo principal del estudio de hebreo, según él, era el idioma que se habla en el cielo. También era un convencido espiritista y decía tener conversaciones diarias con su primera esposa ya muerta. Su segunda esposa parece haber sido clarividente, a igual que otros miembros de su familia. Todos ellos vivían en casas dónde existían fenómenos paranormales. Estas formas de fenómenos nunca dejaron de apasionar a Jung, y las cuestiones religiosas siempre le interesaron.
El abuelo paterno tuvo una influencia podría decirse mayor, sobre Carl Gustav, ya que él fué una figura relevante, casi una leyenda en Basel, dónde ejercía como médico hasta su muerte en el año 1864. Era rector de la Universidad de Basel, y gran maestro de la Masonería en Suiza. Se casó dos veces y fue padre de catorce niños, se rumoreaba que era hijo ilegitimo de Goethe, a quien se le parecía mucho. Estaba muy interesado en el tratamiento de las enfermedades mentales y en su tratamiento. Trató en vano de crear una cátedra de psiquiatría en Basel. Fundó una casa de recuperación para niños subnormales, a la cual le dedico tiempo y dinero.
A Jung le fascinaba el pensamiento de que Goethe hubiera podido ser su bisabuelo, y si bien nombraba esto como una leyenda, nunca se empeño en negarlo. De lo que no queda duda es de la influencia de su abuelo, y quizás de allí, él recogió inspiración para sus estudios de medicina y la posterior orientación en psiquiatría. Sus estudios terminaron en el año 1900 y es cuando decide orientarse a la psiquiatría como especialidad, siendo discípulo de Eugen Bleuler, médico jefe en Burgholzli, un hospicio de renombre internacional.
En 1903 se casa con Emma Rauschenbach, 1882-1955, hija de un industrial. Entre 1904 y 1914 tuvieron cinco vástagos, cuatro hijas y un hijo. En 1905 es nombrado docente en psiquiatría en la universidad de Zurich, Comienza a hacerse un nombre en los círculos psicológicos mediante la investigación de la asociación de palabras – Galton -.
Después de publicar esta obra en 1906, toma contacto con Sigmund Freud y en Marzode 1907 le visita en Viena. En esta ocasión hablaron sin interrupción durante 13 horas, y surge un contacto que influye a ámbos. Aquí comienza un periodo de colaboración, más por correspondencia. En 1909, ambos son invitados por la universidad de Clark Workcester -Massachusetts-. Freud para disertar sobre psicoanálisis y Jung sobre el test de asociaciones. Viajan juntos y tienen durante el viaje largas charlas y analizan sus respectivos sueños.
El año siguiente –1910-, se funda la sociedad Internacional de Psicología Analítica, se concentra en su clínica privada, y comienza su investigación.
Durante el periodo 1914-1918, atraviesa un periodo prolongado de distorsión psíquica, que muchos lo describen como una crisis de edad media, otros como una psicosis. Sea lo que fuera, él usa esta experiencia para recoger material de su inconsciente y desarrollar su conocimiento psicológico. Se cura y durante el año siguiente trabaja como jefe en un campo de prisioneros en Chateau d`Óex.
El resto de su vida lo dedica a la investigación y al contenido de lo que le sucedió. Lo que él llama: “experimento con el inconsciente“. Esta investigación lo lleva a estudios profundos del gnosticismo, a la comparación de religiones, mitología y alquimia. Hizo viajes antropológicos a Nuevo México -1924-1925-. Y a Kenya 1925-1926.
Durante la segunda parte de su vida y ya en edad madura, publica la mayor parte de sus libros, artículos e investigaciones, lo que compone las 18 obras de sus trabajos, -Gesammelte Werk-.Trabaja con pacientes hasta los 80 años, sigue manteniendo correspondencia, con gente de todo el mundo hasta su muerte. Muere en junio de 1961, a la edad de 85 años. Su esposa había muerto seis años antes.
Si lo vemos globalmente es una vida pobre de acontecimientos y quien lea sus memorias "Mi vida, recuerdos, sueños y pensamientos", no encontrará mucho más para completar estos datos fríos. Ya que si bien era ameno en sus relaciones, el trabajo siempre fue lo más importante para él, y dentro de ello el registro de figuras y símbolos que emanan del inconsciente. Aún hoy hablan raramente los Jungnianos de analizar pacientes, sino de trabajar con ellos.
TRABAJO
Trabajó toda su vida como psicólogo y psiquiatra, y fue uno de los más brillantes analistas. Muchas personas tienen dificultad en ver las diferencias, comenzemos con algunas definiciones. Un psiquiatra es un médico que se especializa en todas las enfermedades psíquicas; un analista es un terapeuta –que puede ser médico o no- que se concentra en un grupo de trastornos psíquicos -las neurosis- a través de un largo y minucioso estudio de los procesos inconscientes; mientras, un psicólogo está científicamente orientado a estudiar los estados mentales y todas formas de conducta- normales y anormales-, en los hombres y animales.
Durante su tiempo como psiquiatra en Zurich, desde 1900 hasta 1909, trabaja exclusivamente en la investigación psicológica, basada en la asociación de palabras. Estas indican que hay complejos inconscientes y como funcionan. El trabajo de Jung como analista comienza con la colaboración que tiene con Freud, y alcanza su punto más alto cuando desarrolla su propio sistema terapéutico, al que llama “psicología compleja y después “psicología analítica“, para marcar la diferencia con el psicoanálisis de Freud.
Analistas de ambas escuelas son llamados "psicólogos profundos". Profundidad que indica que sus trabajos se concentran en el inconsciente. Jung y sus seguidores prefieren usar el término psiquis y psíquico en lugar de mental, ya que psiquis se orienta a todo en aparato mental: el consciente y el inconsciente, mientras mental se guarda para las funciones que son totalmente conscientes.
Hay muchas escuelas que se han desarrollado a partir de las teorías de Freud, Adler y Jung, pero todas están de acuerdo en que el consciente es la cima de una montaña. Esto se construye con la idea de que toda conducta humana es motivada y en general determinada, por partes de la psiquis que no son accesibles por el consciente. Estas partes inaccesibles, cubren el término inconsciente.
Este término, por llamarlo de algún modo, es fallido, ya que se deslumbra como si el inconsciente fuera una cosa o un lugar como París o el río Negro. En sí no es un lugar ni una cosa, es un proceso que tiene una dinámica propia y que el consciente está arriba de él, como un jockey sobre su caballo. El inconsciente es por lo tanto una hipótesis. Su existencia no puede ser probada, solamente seguida por sus manifestaciones en símbolos, síntomas y conductas. Pero ha mostrado ser de utilidad, ya que su uso es indispensable para cualquier analista.
Según el punto de vista jungniano la salud mental – o enfermedad – depende como el inconsciente y el consciente se relacionan y funcionan durante el desarrollo del individuo. Los avances que se han hecho en la práctica terapéutica de la psicología profunda es el resultado de estudios de esta relación. Y de las técnicas creadas para corregir, cuando hay signos, una relación incorrecta. La interacción conciente-inconciente es importante además de para la preservación de la salud mental, también para toda actividad creativa, artística, literaria o científica. En esta interacción ve Jung el motivo principal del desarrollo de la personalidad. A esto lo llama individuación y, después de la ruptura con Freud, asevera que se logra cuando uno alcanza una vivencia profunda de los procesos inconscientes propios.
Ya que lo inconsciente tiene una importancia fundamental en nuestra materia, creo importante descubrir su origen, su desarrollo, de esto trata el próximo capitulo.
Lecturas recomendadas: VINCENT BROME, jungman and myth, C.G. JUNG, erinnerungen, traume, gedanken. LAUREN VAN DER POST, jung and te story of our time.
EL INCONSCIENTE
Freud no descubre el inconsciente, aunque se piense en él automáticamente. AUGUSTINUS, más conocido como San Agustín, 354-430, aseguraba con su precisión especial, la existencia del inconsciente: “no puedo entender todo lo que yo soy “. Que él tuviera vivencias que estaban lejos de su control, le inquietaba y se preguntaba si era responsable moralmente de sus sueños.
Hay cuatro grupos que han contribuido a nuestro conocimiento del inconsciente: los filósofos, los hipnotizadores, los psicólogos y los analistas. Comencemos con los filósofos, ya que son ellos los que han hecho más para aclarar su significado.
LOS FILOSOFOS
El honor de formular el concepto inconsciente por primera vez se le atribuyea Gottfried von Leibniz -1646-1716-.Ya por 1800, se entiende el inconsciente como un principio dinámico, detrás del consciente y es cuando toma un aspecto fundamental en filósofos alemanes como Schelling, Hegel, Schopenhauer y Nietzsche. Todos ellos influyen a Jung y mucho de la psicología analítica es extraído de sus obras.
Un capitulo aparte fue Eduard von Hartmans -1842-1906-, con su obra Philosophie des Unbewussten, editado en 1868. Esta obra contiene todo lo que se había publicado sobre el inconsciente hasta ese momento. Junto a Schopenhauer y Nietzsche digamos que preparan el camino y alimentan el genio de Sigmund Freud.
LOS HIPNOTIZADORES
Si bien los filósofos son los que dan forma al concepto inconsciente, aquellos que trabajaban en el tratamiento de enfermedades mentales fueron los que aportaron las pruebas prácticas necesarias para darle un carácter científico. La psiquiatría dinámica moderna se puede decir que comienza con Franz Anton Mesmer. Mesmer fue famoso por el tratamiento de diferentes enfermedades nerviosas con lo que ahora se llama hipnosis, pero que Mesmer llamaba “magnetismo animal “.
El más famoso portavoz de la hipnosis fue el neurólogo francés Jean Martin Charcot, 1825-1893, que usaba tal método como estudio y tratamiento de la histeria. El pudo demostrar el origen psicológico de la parálisis histérica, mediante la creación de formas idénticas de parálisis en personas sanas, con hipnosis y sugestión. Por orden estas personas podían quedarse ciegas, mudas, alucinar y quedar en catalepsia. Y especialmente el fenómeno que se llama personalidad múltiple, en el cual dos o más personalidades separadas aparecen en una persona. Charcot pensaba que fragmentos desprendidos de la personalidad total se podían desarrollar inconscientemente y por mano propia para después aparecer espontáneamente en perturbaciones clínicas.
Este pensamiento lo remata un alumno de Charcot, Pierre Janet, 1859-1947, en lo que él llama “la ideas fijas inconscientes “. Janet escribe: “las ideas, se desarrollan como un virus en un rincón de la personalidad, impenetrables para el sujeto, trabajan inconscientemente y ocasionan todas las disturbaciones en forma de histeria y enfermedad mental “. Más tarde, cuando Jung define e introduce el término "complejo" en psicología, lo equipara al concepto: "idee fixe subconsciente de Janets". Jung es de la idea que la psíquis está formada por partes de personalidades que juegan roles en los sueños y fantasías.
El trabajo de Charcot y Janet fueron vital para la formación y desarrollo de la psicología profunda. Freud estudió con el primero en 1885 y Jung con el segundo en 1902. Una de las consecuencia de la influencia de Charcot fué que Freud terminó como neurólogo clínico y comenzó a colaborar con Joseph Breuer, 1842-1925, en Viena.
Como se sabe, Freud termina pronto con la hipnosis para bien de su método propio de asociación libre, en el cual el paciente consciente, puede traer recuerdos olvidados o reprimidos. El uso de la hipnosis y el estudio de su efecto jugó un rol fundamental para el descubrimiento de las fuerzas inconscientes y el desarrollo de técnicas que hacen posible la transformación de ellas en conscientes. Jung usó poco la hipnosis, pero no hubiera podido formular sus teorías si otros no la hubieran usado antes.
LOS PSICÓLOGOS
La psicología aparece como una disciplina independiente en la segunda mitad del siglo XIX. El que experimenta más dentro de esta nueva ciencia es Francis Galton, 1822-1911. Fue Galton quien descubrió el test de asociación de palabras que Junglo usaría en su trabajo sobre los complejos. En este test, al paciente se le dan una serie de palabras y se le pide responder con la primera palabra que le venga al pensamiento.. Galton encontró que las respuestas no se daban de una forma consciente, sino que era expresiones automáticas de pensamientos, sentimientos y recuerdos que el paciente asociaba con las palabras estímulos.
Visto desde la psicología de Jung, la investigación más seria y completa fue la de Theodore Flournoy. 1854-1920. Durante cinco años estudio el caso de una mujer, Catherine Muller, más conocida como Helen Smith. En trance podía dar detalladas descripciones de sus vidas anteriores. También hablaba un idioma desconocido. Muchos aseguraban que era sincera, otros que era una charlatana. Flournoy decía que ni uno ni lo otro, el decía que eran “manifestaciones románticas de fantasía subliminal “ y esto era prueba de la capacidad inconsciente de crear mitos.
Otros psicólogos examinaron fenómenos paranormales, como la danza de las mesas, videntes etc., y llegaron a la conclusión que eran ocasionados por pensamientos inconscientes que producían movimientos involuntarios en los participantes. Los psicólogos tomaron de los espiritistas una de sus más preciadas técnicas, la escritura automática, como medio de ayuda para el estudio del inconsciente.
Jung que toda su vida estuvo interesado por los fenómenos paranormales, recibió con agrado las influencias de Flournoy. Mientras Freud no tenía ningún interés, más bien sentía desprecio por dichos fenómenos. Pero los psicólogos, más que otros, pudieron dar a los analíticos bases experimentales para la conformación del inconsciente y sus componentes dinámicos.
LOS ANALISTAS
Al término del siglo XIX se había llegado a la conclusión de una serie de afirmaciones sobre la naturaleza del inconsciente y sus funciones:
Cuando Freud inicia su práctica en Viena, ya hay una bien desarrollada base para el entendimiento del inconsciente. Ya constatamos que Charcot y Breuer tenían una influencia en el pensamiento de Freud en su fase inicial. Pero Freud construye y desarrolla con los pensamientos de estos pioneros, y encuentra que la neurosis es un estado más complicado de lo que ellos se habían imaginado, y que la hipnosis no era una técnica que traía una curación eficiente. Él le daba peso a dos hechos sobre los pacientes neuróticos; por un lado, a menudo era un trauma sexual real o imaginario, y por otro lado, existía la negativa del paciente a reconocer la naturaleza traumática. El recuerdo traumático es tan doloroso, que el paciente debe defenderse contra éste a través de su represión llevándolo al plano inconsciente. Freud vio que esta defensa se podía solventar manteniendo al paciente despierto en lugar de hipnotizado. Además, podía el paciente experimentar cómo las emociones verdaderamente actúan.
Finalmente terminó Freud con el uso de la hipnosis y la sustituyó con su técnica propia, la asociación libre, que fué para él la llave que abrió el inconsciente y formó la piedra angular de lo que se llamaría psicoanálisis.
El paciente, cómodamente recostado en un sofá, es instruido a asociar libremente, independientemente de lo ilógico, vergonzante o inmoral que fuera. No era de extrañar que muchos pacientes sintieran restricciones sobre esto. A este fenómeno Freud le llamó: resistencia. Cuando ésta aparece Freud “traduce“ que el paciente entiende el motivo de la resistencia y así se puede vencer. A medida que el tratamiento continúa, descubre Freud que los pacientes sienten sentimientos irracionales de amor o enemistad hacia él. A esto lo llama: transferencia. Ya que eran transferidos desde los padres hacia él mismo. Él también los traduce, y conjuntamente estas técnicas forman la estructura básica del tratamiento psicoanalítico.
Freud también usó la asociación libre para explicar el misterio de los sueños. Lo que recordamos de un sueño, opinaba Freud, es una versión recortada de su contenido latente, que sin excepción es un deseo sexual o incestuoso. Su conclusión es que el contenido de los sueños son representantes de deseos sexuales “escondidos", y su contenido manifiesto es una distorsión de esos deseos, que se cambian a través de una censura y así son aceptados por quien sueña. En lugar de que uno tiene un coito con su madre quizás en el sueño ve un tren que lo lleva a casa, entrando y saliendo de túneles. A través de las asociaciones libres sobre estas imágenes la censura se supera, y así el contenido verdadero se manifiesta.
Es así que aparecen dos pensamientos en Freud sobre la naturaleza del inconsciente. Primero, que contienen los recuerdos propios del individuo. Segundo, que esos recuerdos sin excepción son de naturaleza sexual. A estos dos conceptos le agrega, un tercero: que la energía que conduce todo el aparato psíquico y responde al desarrollo en la niñez es de origen sexual. A esta energía la llamó líbido. Es importante marcar estos puntos, ya que ellos fueron la semilla de las disputas entre Freud y sus más brillantes colaboradores: Adler y Jung.
Durante 1890, Freud sufre una serie de síntomas de carácter neurótico, y de 1894 a 1899 realiza un auto analisis, con uso de sus técnicas propias: análisis de sueños, y asociación libre. Freud sale de este período de enfermedad libre de síntomas y convencido de haber descubierto los principios básicos de las funciones psíquicas, la etiología de las enfermedades neuróticas y la terapia necesaria para curarlas. Todas las partes más importantes de la teoría psicoanalítica, se forman durante este periodo, la sexualidad infantil, el complejo de Edipo y el complejo de castración; los principios que dirigen la líbido, la fijación, y transformación; la teoría del sueño, etc.
Este período de seis años de enfermedad neurótica y auto curación, parece haber sido una enfermedad creativa para Freud, lo mismo que para Jung desde 1913 a 1918. Es interesante marcar que ambos tenían aproximadamente la misma edad cuando estos episodios sucedieron. La enfermedad de Freud le alcanza entre los treinta y ocho y los cuarenta y dos años, y a Jung entre los treinta y ocho y los cuarenta y tres; lo que éste llama “crisis en la mitad de mi vida “.. Ambos salen de la crisis convencidos de haber hecho importantes descubrimientos que tenían que compartir con la humanidad. En ambos casos parece confirmarse la verdad de San Agustín: “no busques en tu entorno, mira hacia adentro porque en el interior del hombre vive la verdad “.
Uno de los primeros estudiantes que se acerca a Freud es Alfred Adler, 1870-1937, un médico de Viena muy activo en la sociedad psicoanalítica hasta 1911. A igual que Jung, Adler se opone al concepto freudiano del carácter sexual referente a la etiología neurótica. Está convencido de que los instintos sociales y la compensación del poder eran elementos más fundamentales que el poder de la sexualidad. Adler rompe con Freud cuando sus diferencias teóricas se hacen irreconciliables.
Como hemos visto, Jung se enrola en el movimiento psicoanalítico después de haber encontrado a Freud, en marzo de 1907. Para ambos fue un encuentro que los marcaría por el resto de sus vidas. La relación era de carácter personal, y esto queda claro desde el comienzo. “Nos encontramos a la una de la tarde, y durante trece horas hablamos sin parar. Freud fue la primera persona realmente importante que encontré. Ninguna otra persona en mi esfera de amistad podía medirse con él. No había nada trivial en su posición. Lo encontré inteligente, muy concentrado y en todos los aspectos extraordinario “.
Pero ya en esta fase de amistad, Jung sentía dudas acerca de la posición fundamental de la sexualidad freudiana. El pensaba que Freud trataba su teoría sexual con un fervor fanático. “Cuando hablaba sobre ella, tomaba expresiones que yo no podía entender “. Era como si la materia hubiera recibido un carácter religioso para Freud, que era ateo. Èl había rechazado a Dios y dejado que la sexualidad tomara su lugar. La amistad se acentúa y Jung le expresa su duda referente a la teoría sexual, pero Freud le corrige esgrimiendo el argumento de la falta de experiencia, y es así que Jung mantiene para sí sus dudas por miedo a arriesgar la relación de amistad que los unía.
Durante el viaje a América, en 1909, comienzan nuevas dificultades en la relación. Las dificultades se basaban en los diferentes puntos de vista sobre la naturaleza del inconsciente. Durante nueve años, Jung había realizado investigaciones sobre la esquizofrenia entre los pacientes del hospital de Burghozli en Zurich. Esto le había convencido de que tenía que haber una base colectiva o universal para la psiquis humana. Jung se hace de un rico material, y con este apoyo se convence de que los símbolos universales no dependen de la experiencia individual ni cultural, sino de la estructura cerebral y de un componente fundamental en la psiquis inconsciente que era común a todo el ser humano. Jung no le plantea a Freud esta idea de la misma forma que no critica la teoría sexual. Pero ya la relación está en declive.
Como ya hemos visto, y veremos, los verdaderos motivos de la ruptura entre los primeros psicoanalistas fueron personales más que intelectuales, una conclusión a la que él mismo Jung llega. Ni Jung ni Freud eran personas de fácil colaboración. En Freud siempre existió una tendencia a que la amistad terminara en enemistad, no solamente en el caso de Jung y Adler, sino con otros colegas como Meynert, Breuer, Fliess, y Stekel. Jung, por su lado, tenía grandes dificultades en sus relaciones con los hombres. Tenía pocos amigos, y contando a un amigo de su infancia, Albert Oeri, Richard Wilhem y, en los últimos tiempos, el analista inglés E. A. Bennet y el autor Laurens van der Post, ahí terminaría la lista. Jung estaba, por así decirlo, más en casa, en compañía femenina. Poseía un carisma que las atraía de tal modo que las llamaba “die Jungfrauen “.
Gran parte de los problemas en el caso con Freud, era lo referente a la autoridad. A Jung le molestaba más y más lo que él entendía como una autoridad dogmática de Freud., y ya en el otoño de su vida recuerda algo que le dice Freud: “Mi querido jung, promete que nunca abandonarás la teoría sexual, esto es lo más importante. Debemos hacer un frente inamovible contra el ocultismo “. Jung sabe que jamás podía aceptar una posición así. Por ocultismo entendía Freud “todo “: filosofía y religión, inclusive los fenómenos parapsicologicos “. Para Jung la teoría sexual de Freud era lo mismo de oculta. En una oportunidad, durante el viaje a América, Jung intentó analizar un sueño de Freud. Éste se negó a colaborar diciendo: "No puedo arriesgar mi autoridad", y esto perturba a Jung; y es en ese momento que él pierde su autoridad como maestro, comenta Jung. Freud coloca la autoridad personal por delante de la verdad.
Según la teoría de Jung, muchas de las desavenencias entre ellos dependían de que él tenía una posición introvertida, mientras Freud era extrovertido en relación a la realidad, pero en sí no explica todo, ya que los dos tienen diferente fondo cultural. Freud era judío, crecido en la ciudad y con una base científica. Jung, por su parte, era protestante, campesino, y su crecimiento está influenciado de un idealismo romántico. La madre de Freud era una mujer joven y bella, quien daba amor y cuidado a su hijo. Mientras la madre de Jung era un alma simple, con tendencias depresivas. La teoría freudiana sobre el complejo de Edipo y su rol central en el desarrollo del hombre, está más bien unida a las condiciones de su propia infancia. Que ni Jung ni Adler acepten el complejo de Edipo como algo universal, depende de que ellos crecieron en condiciones totalmente distintas. Inumerables sucesos, en la infancia de Adler, le marcan profundamente, al crecer en familia de hijos numerosos y la necesidad individual de compensar sentimientos primarios de inferioridad. El sentimiento de Jung cuando se le priva de su madre y una crisis religiosa que experimenta durante su adolescencia, hacen que se vuelva a su interior en busca de seguridad. Las relaciones infantiles de ambos preparan el camino para la posterior “ruptura “ en la “mitad de la vida “. Ambos hombres han creado sistemas terapéuticos totalmente propios, pero la ecuación personal hay que tenerla en cuenta cuando sumamos los resultados.
Muy precariamente hemos visto algunas partes del sistema freudiano . Ahora veremos más sobre el de Jung.
Lecturas recomendadas: Alfred Adler; Praxis und Theorie der Individuapsychologie. Ernest Jones, the life and work of Sigmund Freud. C.G.JUNG; Freud und die Psychoanalyse
METAPSICOLOGÌA – MODELO DE LA PSIQUIS
Metapsicología es el término que usa Freud para definir sus teorías sobre función de la psiquis y su estructura. Si recogemos una analogía de la medicina, podemos decir que la metapsicología es la anatomía y fisiología de la psiquis. La mariposa es un antiguo símbolo de ésta, ya que la psíquis. al igual que la mariposa, es una manifestación viva del principio de la metamorfosis. La metapsicología se forma de abstracciones, no de unidades, que se puedan observar. Freud sin dudas aseguraba que la metapsicología es una ficción: “Nosotros encontramos un vocabulario que hace posible hablar de la psiquis como si tuviera una estructura propia, y de ahí crear un modelo de trabajo que nos ayude a entender. Pero este modelo no responde a nada concreto en la realidad. Es una metáfora. Nuestra única forma de saber algo sobre la psiquis es vivirla. Todo lo demás es inútil “.
El objetivo de este capitulo es crear una guía a la ficción jungniana para que el lector pueda entrar en esta conspiración, que es única a todos los jungnianos y sus pacientes. Esto nos da un idioma común y una serie de afirmaciones que nos permitan entendernos.
Pensemos que podemos representar el modelo de la psiquis de Jung como un esquema (ver fig 1). Ahí se aprecia como el Yo, que gira en una banda consciente alrededor de un núcleo central, mismo. El eje yo-mismo conforma la relación entre ellos. El circulo interno y el medio, representan respectivamente lo colectivo y lo personal inconsciente. Las unidades funcionales que componen el inconsciente personal son los complejos, y las que componen el inconsciente colectivo son los arquetipos. Esos componentes funcionales no se deben entender como estáticos sino como un sistema dinámico. En una continua interacción y en proceso de cambio. Todo ello coordinado bajo la influencia del "mismo".
Como hemos visto, un complejo es un grupo de ideas relacionadas entre si y unidas por una carga emocional, estas ejercen un efecto dinámico en la vivencia consciente y en la conducta individual. Un arquetipo, por lo contrario, es algo así como un centro heredado para la función cerebral y psíquica, con capacidad de iniciar, influenciar y transferir conductas y experiencias que son típicas para todas las personas independiente de su raza, cultura, historia, época y lugar geográfico. Existe una relación cercana entre los complejos y los arquetipos. Los complejos son personificaciones de arquetipos, el complejo es el medio por el cual los arquetipos se manifiestan en la psiquis personal.
El modelo se puede dividir en tres esferas concéntricas, como unas capas de cebollas. La hoja superior representa el consciente, cuyo foco es el yo. La capa media es el inconsciente personal con sus complejos, y la capa interior es el inconsciente colectivo, con sus arquetipos, y en la parte más interior el núcleo que coordina todo el sistema: el si mismo-. Juntos conforman estos componentes la anatomía de la psiquis y ya vamos a verlos por su orden.
Fig. 1
Conciente
III
COMPLEJOS -------- COMPLEJOS
I
Inconciente personal
III
Inconciente colectivo
III
Arquetipos ----------Arquetipos
III
MISMO
YO CONCIENTE Y EL TIPO PSICOLÓGICO
La conciencia del hombre fué un fenómeno que nunca dejo de asombrar a Jung. Para él era lo más extraño que el cosmos hubiera creado, y descubre una finalidad en esto. Era como si el cosmos hubiera querido ser consciente en si mismo, y hubiera creado la conciencia como un medio para alcanzar su meta. “Si uno piensa que es la conciencia queda impresionado. Como por el hecho de que algo sucede en el cosmos. Puede emanar una figura de su interior que también se lleva a un plano espiritual, es decir consciente “.
El ego es el centro, cuando usamos las palabras yo y mí. El yo es el cargador de nuestra conciencia, y el que nos da un sentimiento permanente de identidad personal. Organiza conscientemente nuestros pensamientos, sentimientos y sensaciones y es quien tiene acceso a los recuerdos que no son reprimidos y alejados.
El yo es también el cargador de la personalidad. Con su ubicación en la capa superior de la psiquis, el yo es el comunicador entre las experiencias subjetivas y objetivas. Está en el punto de encuentro entre el mundo interior y el exterior. Las personas se diferencian en relación a cual de esos mundos le den mayor importancia. Para los extrovertidos tiene el mundo exterior mayor importancia, mientras que los introvertidosse orientan más hacia sus vivencias interiores. También Jung encuentra que las personas se diferencian en como usan conscientemente cada una de las funciones primarias: Pensamiento, Sentimiento, Intuición y Sensación. En cada individuo, una de esas funciones será la más importante, es decir, más desarrollada que las otras funciones que usa. Esto determina el aspecto funcional del tipo psicológico. El yo surge del si-mismo durante un temprano desarrollo, aproximadamente como la luna se separó de la tierra. Pero a diferencia de la luna, el yo tiene una función ejecutiva: realiza la conexión al mundo y del mundo al si-mismo. El yo también cumple otros roles: es el que contiene sentido y valora los deberes que hacen posible la vida. Pero se debe tratar como supeditado al si-mismo.
Jung escribe: "...el si-mismo no es solamente el centro sino toda la banda que contiene lo consciente-inconsciente, es el centro de esta totalidad, lo mismo que el yo es el centro de lo consciente".
EL COMPLEJO Y EL INCONCIENTE PERSONAL
El inconsciente personal es el producto del juego entre el inconsciente colectivo y el medio en que el individuo crece. “Todo lo que yo sé, pero que por el momento no pienso en ello; todo lo que una vez era consciente, pero ahora olvidado; todo lo que involuntariamente y sin atención, es decir, inconscientemente conozco, pienso, recuerdo, quiero y hago. Todas las cosas futuras que se están formando en mi y que después serán conscientes, todo esto es de contenido inconsciente”. “Sumando todo lo que he reprimido de ideas dolorosas a lo anterior, hacen el contenido de lo que llamo el inconsciente personal “.
Las unidades funcionales que forman el inconsciente son los complejos, y esto se da para las personas sanas en la misma medida que para los estados neuróticos y psicopáticos. Para Freud el complejo era algo que se daba en la enfermedad, pero Jung los trata como elementos básicos de la psiquis sana.
Preferentemente Jung nos habla de la autonomía de los complejos. Estos parecen tener un deseo propio, una vida y una personalidad propia: “Los complejos se comportan como seres independientes “, dice Jung. Él opina que los complejos se expresan en aquellos fenómenos como las alucinaciones, en las voces que los esquizofrénicos oyen, en los espíritus que controlan a los mediums en trance, las personalidades múltiples que aparecen en los histéricos.
Jung está convencido que en el corazón de cada complejo hay un “núcleo “ que funciona lejos del deseo consciente. Es alrededor de este núcleo que las ideas cargadas de emociones se entrelazan. Pero, ¿de dónde nace este núcleo? Referente a los complejos más importantes, por ejemplo, el complejo de la madre y el del padre, y lo que el después define como persona, sombra, yo, anima y animus, concluye que son elementos del inconsciente colectivo. En 1912 los llama arquetipos.
¿Cómo un arquetipo en el inconsciente colectivo puede ser un complejo en la psiquis personal? Las leyes de igualdad y continuidad en parte nos darán respuesta a esta hipótesis. Con el uso de esas leyes puede uno levantar la idea de que un arquetipo se activa cuando la psiquis individual se pone en contacto (continuidad) con una situación o una persona cuyas cualidades tengan igualdades con el arquetipo cuestionado. Cuando un arquetipo es activado totalmente, éste se acompaña de representaciones, sensaciones, y vivencias emocionales asociadas con la situación o con la persona que ocasiona la activación y estas construyen un complejo que después funcionará en el inconsciente personal. Para que un arquetipo se active, es necesario el acercamiento a situaciones que se acomoden a la función de los arquetipos. Además, tales situaciones deben comportarse como uno espera de ellas.
Durante el desarrollo, el complejo será más o menos consciente. Ya en la temprana infancia uno de los más importantes complejos ( el complejo de Yo ), cumple la función de portador de la conciencia y de la identidad personal. Pero ciertos complejos continúan siendo inconscientes, y cuanto menos conscientes sean , más autónomos. Dice Jung: “ todos saben que la gente tiene complejos, pero algo que no es conocido es que el complejo nos puede tener a nosotros. El complejo nos puede manipular en situaciones,que pueden ser desagradables o nefastas para nuestro bienestar. El complejo nos puede reducir, nuestra capacidad de vivir , tan libremente como quisiéramos “.
Nosotros creemos que podemos dominar nuestros complejos, pero en verdad somos esclavos de ellos. Nos queremos liberar de sus influencias, pero para ello no hay otro camino que hacerlos conscientes y enfrentarlos. Pero no es tarea fácil. El complejo no deja fácilmente su poder y sus secretos, y ofrece resistencia al proceso analítico. Especialmente en aquellas personas que se sienten profundamente inseguras. Estas personas siente pánico a confrontar con sus complejos y hacen todo lo posible para negar, proyectar o racionalizarlos, todo menos reconocerlos. Para que el paciente confronte sus complejos es necesaria una confianza en el analista, y este debe tener mucho tacto y habilidad. Si uno lo logra las ganancias son enormes. El yo desarrolla una mayor conciencia y un mayor radio de acción, y el arquetipo, en el núcleo del complejo, se libera de elementos patológicos. El paciente se libera de las obligaciones a que el complejo lo suma en algo que siempre ha sido de importancia para la humanidad, y a dar una solución más creativa.
Es de esta forma que el análisis funciona, se levanta del plano personal al plano impersonal. Un joven que esta encerrado en una lucha de poder con su padre mientras oscila en sentimientos de culpa, miedo y disociación, es liberado cuando ve que sus conflictos solo son una variante de un arquetipo de lucha que ha transcurrido entre padres e hijos a través de todas las generaciones. Una madre que ve con desesperación que su hija se separa de ella, puede aceptar su situación cuando se da a cuenta del que el sufrimiento que ella experimenta es el mismo para todas las madres que han sufrido un “segundo parto “.
La importancia verdadera radica en que un complejo puede ser patológico, pero que nunca un arquetipo lo será. Los arquetipos son expresiones sanas de lo natural. El tratamiento radica en el encuentro con el complejo; de ahí el arquetipo se libera y relaciones más sanas con el mundo se pueden formar.
LOS ARQUETIPOS Y EL INSCONCIENTE COLECTIVO
Los arquetipos hacen posible que podamos enfrentar la vida según “muestras” que ya están construidas en nuestras psiquis. Además, organizan nuestras vivencias y así estas concuerdan con esa muestra. Es esto lo que Jung opina cuando dice que hay tantos arquetipos como situaciones en la vida. Hay arquetipos gestálticos, por ejemplo madre, padre, dios, hombre sabio; arquetipos de sucesos como nacimiento, muerte, divorcio, casamiento; y arquetipos objetos: agua, sol, luna, peces, serpientes, etc. Todas son partes de la batería total de recursos que el desarrollo nos da para prepararnos ante la vida. Todas toman su expresión en la psiquis, en la conducta y en los mitos.
La hipótesis sobre los arquetipos es un producto de la necesidad de Jung de acomodar la biología con la vida espiritual, ese es el deseo; cuando era estudiante lee los libros de Krafft-Ebings, y decide que para él la psiquiatría es el único camino posible: “Solo aquí mis dos intereses se unen y juntos hacen una huella. Aquí las experiencias biológicas y los hechos espirituales se unen en un frente, que lo busqué en todas partes sin encontrarlo. Es aquí el lugar donde la naturaleza y el espíritu son verdaderos “.
ADAPTACIÓN
La adaptación es el proceso por el cual un organismo activamente se adecua al ambiente y a los cambios que operan en él. Todos los elementos jóvenes de todas las especies, incluida la nuestra, comienzan la vida con un armamento que es necesario para que la adaptación se realice y pueda continuar. Ya que este programa, con el que nacemos, desarrolla un juego con el mundo exterior. El aprendizaje juega un rol importante en esta adaptación, más importante en la medida de lo complejo que el organismo sea.
El niño no es, por lo tanto y según Jung, una tabula rasa, sino lo contrario: un organismo complejo, armado con un enorme repertorio de expectativas construidas, deseos y muestras reactivas . Si estas se cumplen, dependen de una presencia correcta de estimulación en el medio. Los arquetipos hacen posible, para él o ella, adaptarse a la realidad y de este modo no alejarnos de nuestros antepasados.Toda la experiencia acumulada la llama jung "si-mismo". El si-mismo, define el arquetipo-arquetipo. Las otras estructuras psíquicas como el yo, persona, sombra, animus y anima, se desarrollan de esta fuente y continúan estando debajo de su influencia. Ellas cumplen todas las importantes funciones de adaptación en el proceso de maduración psíquica.
El "mismo" es el órgano más importante. Tiene como objetivo concretar la mejor adaptación posible y su meta es la unidad. Este proceso que toma toda la vida, Jung lo llama intento de individuación, y la individuación es la razón de ser, su objetivo, de alcanzar la mayor realización posible de la psiquis en el mundo.
El yo, se mueve en los intereses conscientes, pero el mismo tiene acceso a un material más amplio. Y es por eso que se proyecta a formas o instituciones que se entienden portadoras de prestigios y poder -presidentes, reyes, reinas- o unidades no personales como el sol, dios, la naturaleza o el universo. En las mayorías de la culturas es el mismo, una igualdad con Dios, lo que trae que ambas tengan una simbología común. El "mismo" por lo tanto nos provee de los medios para adaptarnos no solamente al medio sino a Dios y a todo el mundo espiritual.
La adaptación de uno a la sociedad sucede a través de la parte de la personalidad que Jung llama persona. Persona es un complejo funcional que tiene por función la adaptación, pero que no es idéntico con individualidad. Este facilita las relaciones y la vida social. Desde un comienzo la “persona“ crece como una necesidad de adaptarse a los padres, maestros, y lo que la sociedad espere de nosotros. Los niños aprenden lo que es bueno o malo, y hay tendencias naturales para ver lo aceptado y lo no aceptado. Y son esos aspectos no aceptados lo que formaran después otro complejo, o una personalidad parcial, lo que Jung llama “sombra”.
El complejo de sombra tiene todas las condiciones contrarias a las manifestadas por la persona, lo cual es de esperar ya que es diferente su desarrollo. Continuadamente estos dos se complementan y balancean. La sombra compensa las exigencias de la persona, y la persona compensa la inclinación antisocial de la sombra. Pero si esta relación se rompe, el resultado puede ser algo así como una forma conformista, superficial, de la personalidad, con preocupaciones exageradas por lo “que la gente piense “, o que el resultado sea un individuo criminal o psicópata a quien no importe la opinión pública o las normas sociales. La sombra, como Jung la concibe, es solo una parte de la psiquis inconsciente y responde aproximadamente a todo lo que Freud llama inconsciente.
Reconocer la sombra es por lo tanto un proceso doloroso y potencialmente nos da miedo. Hasta el grado en que, por regla general, nos protegemos utilizando los mecanismos de defensa del yo: negamos que la sombra existe y la proyectamos en otros. Esto no sucede conscientemente, sino que es un proceso inconsciente. De esta forma negamos nuestra propia maldad y la proyectamos en otros, a los cuales culpamos. Este proceso explica la vieja tradición de encontrar un culpable que esté siempre detrás de nuestras ideas preestablecidas, hacia aquello que pertenece a otro grupo distinto del nuestro y que es el origen de masacres y guerras. A través de proyectar la sombra podemos transformar a nuestros enemigos en diablos y convencernos de que ellos no son personas, sino monstruos.
En estado neurótico, es de esperar alguna forma de separación entre persona y sombra. Un estado importante de la terapia de Jung es levantar la personalidad-sombra a un estado consciente para así acercarla a la persona, lo que contribuye a la integración de los complejos en la personalidad total.
Entre todos los sistemas de arquetipos con que las personas se manejan para adaptarse a las situaciones tipo, existe una que es básica, quizás la más importante: la relación con el sexo contrario. Gracias al estudio de miles de sueños, descubre Jung que hay símbolos por parte del soñador de características físicas y psíquicas del sexo contrario. Estos símbolos tienen poder e influencia como complejos autónomos. Jung llama a esto el complejo femenino en el hombre: anima; y el complejo masculino:animus.
En el interior de la psiquis pueden estos complejos contrasexuales mancharse por la sombra. Cuando esto sucede, se viven las características femeninas – que en sí son neutrales – como malas. Y son reprimidas por el hombre. Lo mismo sucede en la mujer, con la consecuencia que al ser descubiertas aparecen los sentimientos de culpa. Jung encuentra también que ambas: ánima y animus, funcionan como conductores del inconsciente al Yo en los sueños y fantasías. Animus y ánima cuidan por lo tanto la adaptación interna y externa .
Que la psiquis es un órgano efectivo de adaptación depende, según Jung, de que esta se desarrolle en un "quehacer mundial". Las leyes que rigen en el cosmos también rigen en la psiquis, ya que la psiquis es naturaleza pura. En otras palabras, la psiquis es un microcosmos de un macrocosmos. Es por eso que las leyes fundamentales de la naturaleza, como son los principios de adaptación, homeoestasis y crecimiento, son aplicables a la psiquis como a cualquier fenómeno biológico cualquiera.
HOMEOESTASIS
La homeoestasis es el principio de la autorregulación. Es el medio por el cual el sistema biológico mantiene un estado de balance para sobrevivir. Ya los antiguos griegos y los taoístas chinos conocían la importancia de la homeoestásis. Hipocrates definía la salud como un estado de armonía entre el individuo, su fuerza de vida y su medio ambiente. Los taoístas nos enseñan que todo se oxigena entre dos fuerzas: la femenina y la masculina –yin y yang-. Y que todos los cambios y transformaciones dependen de los cambios de balance entre ellas. La regulación de la homeoestasis se puede observar en todos los niveles de existencia, desde las moléculas a la sociedad; tanto en sistemas vivientes como en los otros. Y así podemos pensar en nuestro planeta como un inmenso sistema homeoestático.
Jung está convencido de que la psiquis, al igual que el cuerpol es un sistema autónomo de regulación. Éste busca sin vacilaciones mantener el balance entre inclinaciones contrarias, al mismo tiempo que busca alcanzar su individuación. Existe una polaridad dinámica entre el yo y el mismo. Entre persona y sombra, entre la conciencia masculina y la conciencia femenina, entre la introversión y la extroversión, entre las funciones de pensamiento y las funciones de sentimiento, entre la sensación y la intuición, y entre las fuerzas del bien y el mal.
A igual que el cuerpo tiene mecanismos de control para mantener sus funciones vitales en balance, así también la psiquis tiene un mecanismo de control de los sueños como actividad compensatoria. Según la teoría jungniana la función de los sueños es contribuir a una adaptación mejor, compensando las limitaciones conscientes.
Jung estaba de acuerdo con Freud en que los sueños eran el camino real al inconsciente, pero tenía otra idea respecto a sus objetivos. Freud piensa que el contenido manifiesto de éstos son deseos más o menos desplazados, que tienen sus raíces en la infantilidad sexual. Jung opina que las implicaciones de los sueños son más profundas y de mayor alcance. No acepta la idea de que los sueños son una fachada que esconde la verdad. Los sueños son expresiones directas de actividad psíquica. Nos dan una visión de la situación y preparan los recursos de la personalidad para enfrentarlos. La función compensatoria de los sueños proviene de la incapacidad consciente de crear símbolos, de pensar y recoger información de una fuente mucho más rica en contenido que la conciencia yoica tenga acceso. A través de su función compensatoria pueden los sueños apoyar al yo y contribuir al desarrollo de la personalidad, “los sueños son la ayuda más efectiva para construir nuestra personalidad”, ya que la psiquis funciona como un sistema homeoestático que tiene la capacidad de curarse a si mismo. Y ello ocurre en la función compensatoria del inconsciente.
Una prueba viva de ello es la creación constante de símbolos que actúan uniendo tendencias opuestas, lo que en el plano consciente parece imposible. Este fenómeno no deja nunca de fascinar a Jung, y lo llama “la función trascendental “. Con el tiempo se da cuenta que no podemos solucionar los problemas más críticos de la vida, pero con paciencia podemos evitarlos.
CRECIMIENTO
Jung ve todo el ciclo de vida como un proceso de metamorfosis, que continúa por orden y es homeoestaticamente regulado por el "mismo".
La individuación, nos dice: ”Es la expresión de este proceso biológico, que puede ser simple o complicado, a través del cual cada ser viviente es lo que tiene que ser, desde el comienzo “. "La vida siempre se me representa como una planta, que vive de sus raíces. La vida propia es invisible, esta escondida en la raíz. Lo que es visible por encima de la tierra, dura a lo máximo un verano. Después se marchita, un proceso efímero, lo que vemos es la flor que desaparece. La raíz permanece". Uno es consciente de su historia personal, pero inconsciente del plan de evolución que contiene las vivencias personales.
Lecturas recomendadas: CC JUNG, ANLYTICAL PSYCHOLOGY, ITS THEORY and PRACTICE. DIE ARCHETYPEN UND DAS KOLLEKTIVE UNBEURSSTE.
LA NIÑEZ
Los primeros cinco años de vida son los más importantes para el si-mismo. En éste corto período se forman las estructuras que van a determinar la personalidad. De todos los arquetipos que se activan durante este tiempo, el más importante para la vida es aquel que transfiere las bandas de relación con la madre. La forma como este tome forma, vendrá a influenciar en las relaciones posteriores con las personas, sociedad y el mundo. En este estadio también son importantes otras relaciones, como: padre, hermano, abuelos, familia, amigos. Al lado del arquetipo materno hay una actividad en el sistema arquetípico, que atañe el juego, la investigación del medio ambiente, sexualidad y la formación del complejo moral, persona, sombra, ánima y animus.
Ya que la madre es la base fija en que la psiquis personal descansa, vamos a buscar en ella y en su arquetipo la calidad que más la caracteriza: el EROS, el principio del amor.
EROS
La exigencia más elemental del si- mismo es la exigenciaas para sobrevivir. Si uno tiene oportunidad en la vida se debe a un cuidado sin interrupción. Y quien, sino la madre, cumple esa función. Lo que esto le cuesta en forma de tiempo, dolor, calorías, libido, es mayor sin duda de lo que le cuesta al padre. ¿Cómo puede acontecer en todos los tiempos? La respuesta es: amor. No es una cuestión de deseo, de condición social; una mujer no "decide" querer a su hijo. Es algo que le sucede. Ya desde el comienzo, madres y recién nacidos experimentan algo trascendente y sobrepersonal. El psiquiatra inglés Bowlbys nos dice que las madres y los niños no aprenden a quererse mutuamente, ya que están programados desde el nacimiento. Bowlbys asevera que es la herencia genética lo que determina el fenómeno.
Su teoría concuerda con Jung en que la relación madre-hijo se forma en el sistema arquetípico, y de forma inconsciente, en ambas partes. Ambos traen hacia sí los arquetipos del otro. El proceso se enriquece con el amor y lo hace rico en significado. Para el niño, este amor es la base para la futura seguridad. Escribe Bowlby -1951-: "Como si el cuidado de la madre fuera igual de necesario para el desarrollo de la personalidad, como la vitamina D para que el esqueleto se desarrolle de forma correcta.
Esto lo tenían, tanto Freud como Jung, muy claro antes de que Bowlby lo formulara. Freud describe la relación madre-hijo como única, sin paralelos, el prototipo de todas las relaciones de amor para ambos sexos. Jung le llama la más profunda de todas las relaciones que conocemos: “Nuestra capacidad de establecer una relación permanente con una persona del sexo opuesto, está supeditada en mayor o menor medida a cómo la relación con la madre haya sido de exitosa “.
Eric Erikson llama a este fenómeno "confianza básica". El sentimiento de poder confiar en su madre, en el mundo y en la vida. Estas tempranas vivencias son decisorias para un desarrollo sano y, si tienen un buen camino, funcionan como una vacunación natural contra el desarrollo de neurosis en el futuro del individuo. La relación que una madre pueda crear es la más importante de todas las relaciones, y cada mujer que tome el rol de madre también toma la responsabilidad por un largo tiempo. Es por eso que la naturaleza ha otorgado a la mujer abundante Eros, principio de amor y acercamiento psíquico.
En el momento que la relación madre-hijo se inicia, Eros toma forma, y de esta rica base nace nuestra identidad conciente. La conciencia del mundo y la seguridad en él, se crea a partir de esta relación de amor. Nosotros amaremos a la vida en la medida que el amor haya existido desde nuestra primera relación.
LO PATERNO. LOGOS.
Después de la madre, por lo general es el padre la figura con la que el niño más se identifica. Probablemente desde muy temprano el niño comienza a notar las diferencias entre los dos, ya que el padre se siente distinto, huele y se siente diferente. Demás está decir que el padre nunca ha estado unido con el niño, ni este ha estado dependiente de su cuerpo para recibir comida, etc. El padre es la primera persona a quien el niño ama por motivos espirituales, a diferencia de motivos físicos. A medida que la relación madure el niño experimenta el amor paterno, pero de otra forma que el amor materno. Será menos extenso, más crítico, mientras que en el caso de la madre es por regla general un amor absoluto y generalmente sin condiciones. En caso del padre es más exigente, de un amor más condicionado.
El arquetipo materno, escribe Jung, es lo más inmediato para el niño. Pero con el desarrollo de la conciencia, el padre activa un arquetipo que por su naturaleza es lo contrario al de la madre. El arquetipo materno corresponde al yin, mientras que el paterno responde al yang. Ellos deciden nuestra relaciones con las personas, estado, leyes, al razón, el espíritu y a la naturaleza dinámica.
Logos es la inteligencia personificada: es la creadora del orden y la que ilumina la creación.
La toma de conciencia y la diferenciación entre los padres esta relacionada con la identidad sexual, que aparece durante el primer año y la segunda mitad del segundo, cuando el niño comienza a usar el idioma.
IDIOMA
Con las palabras comenzamos a crear orden en el mundo. Tener y usar un idioma esta previamente determinado por un arquetipo. Noam Chomsky y Eh Lennerberg niegan la teoría de que el idioma se desarrolla a través del aprendizaje y repetición, con premios y castigos. Según su opinión, cada niño viene al mundo con una capacidad ya probada en su cerebro, un mecanismo para uso idiomático. Esto explicaría porque todos los niños, en cualquier parte, hacen progresos entre los 18 y 20 meses de vida, y también porque el uso de las palabras es igual en todas las culturas.
Si bien los diferentes idiomas tienen diferente gramática, opina Chomsky que sus formas básicas, lo que él llama estructuras profundas, son universales. Todos los idiomas funcionan igual, dentro de sus normas, y cuando uno define las estructuras profundas se demuestra que todos los idiomas se pueden reducir a lo universal o arquetípico. Gramaticalmente son iguales.
MORAL
Durante la crianza, el niño adopta los códigos morales de sus padres y así forma su complejo moral. Freud llama a este complejo súper-yo y afirma que se desarrolla en la fase oidipal como reacción ante los sentimientos de castración por deseos incestuosos prohibidos. Como hemos visto, Jung no acepta el complejo de Edipo como algo universal, y opina que debe haber una base heredada para el súper-yo en el cerebro. Ya que el fenómeno de la culpa (fenómeno general), seria inentendible. La culpa, a igual que la angustia, depresión, hambre, deseo sexual son características de nuestra especie, y de ahí que hay algo con que nacemos y es esa estructura la que se despierta. Si al niño se le obliga a aceptar las reglas morales, no asocia con el miedo a la castración su aprendizaje, sino al miedo a ser abandonado por sus padres.
Que el niño adquiera un súper-yo efectivo es por lo tanto una condición para desarrollar una autonomía social, una garantía de ser aceptado como miembro del grupo familiar. Como un policía interior dirige el súper-yo, la conducta del niño y también sus pensamientos, y así asegura las buenas costumbres del grupo. El súper-yo funciona de esta forma manteniendo el contrato social y cuidando el carácter y la cultura; sin él haríamos la guerra todos contra todos, sin el súper-yo no estaría nuestra especie en capacidad de supervivencia.
SOMBRA
Cada vez que el súper-yo ejerce su censura, sucede los que el Dr. Edward Edinger llama la alienación del yo-mismo. Después del desarrollo del eje yo-mismo, la separación entre el yo y el mismo cambiará en un ritmo de sístole-diástole. La alienación del yo-mismo es un proceso doloroso de disturbacion de este ciclo. Que suceda de vez en cuando es inevitable, pero si sucede a menudo puede traer daño a la personalidad en desarrollo. La critica, la burla y la condena pueden ser armas letales en manos de maestros y padres, como fueron en la niñez de Jung.
USO DE SÍMBOLOS
Es en este estadio que el niño comienza a demostrar uno de los aspectos más interesantes en la psicología humana: la capacidad de experimentar sentimientos fuertes hacia las cosas, como por ejemplo. los seres humanos. Un niño puede querer fuertemente un objeto, un papel, un trapo, casi cualquier cosa, que pueda morder, chupar o abrazar. El Dr. Winnicot, que estudió este fenómeno, lo llama "objeto de transición", y determinó que esta acción representa el comienzo del uso de símbolos. Los objetos de transición son símbolos maternos. Significan realmente mucho cuando el niño se va a acostar o cuando se siente solo. Hacen, con su fuerza mágica, a la madre ausente simbólicamente presente. Winnicot afirma que el uso simbólico hace posible diferenciar la fantasía de la realidad, entre el objeto interior y exterior, entre la creatividad primaria y la sensación. Porque es verdad que el objeto de transición no es el objeto interior, ya que existe fuera del niño. No es tampoco la madre o el pecho materno, a los cuales reemplazó como símbolos. Ellos son conductores entre las representaciones de un mundo subjetivo y de un mundo objetivo que compartimos con todos los otros. En ellos invertimos las emociones que normalmente asociamos con la presencia de la madre y con el contacto físico con ella. Es por lo tanto la capacidad de lo que Jung llama la "vida simbólica".
JUEGO
El juego es la forma más natural de aprender. A través del juego nos proveemos del conocimiento básico que nos hace independientes. Tenemos el aforismo de Schiller: "las personas son totales solamente mientras juegan". A través del juego activamos las fuerzas inconscientes y el sistema de conducta, que son fundamentales: colaboración social, conflictos sociales, sexualidad, lucha física, control de la agresión, caza, rituales, relaciones de matrimonio, cuidado de los niños, creatividad... La niñez es un período de enorme vitalidad, en el cual la fantasía tiene rienda suelta para completar la realidad o compensar carencias de la vida. Es por eso que todos los niños son artistas, actores, y es por eso que a veces extrañamos este periodo de nuestras vidas. Uno de los inconvenientes de ser adulto es que fácilmente perdemos el contacto con la riqueza del mundo infantil. Y aún así, nada se pierde para el si-mismo, ya que el juego continúa existiendo hasta el fin de nuestros días. Jung reconocía que cuando de adulto se sentía empantanado, en su vida y en su trabajo, iba a su jardín a jugar construyendo modelos de pueblos, cascadas y ensenadas. Es así que a través de la fantasía activa, el dibujo espontáneo y la pintura, encontró el material en la que su escuela psicológica se basa.
FANTASIA
La niñez es sobre todo el tiempo de la fantasía. A ésta actividad autónoma, primaria, Jung la llama "la madre de todas las posibilidades". La fantasía es una forma de juego hacia adentro. Y en todas las formas, de igual importancia para el desarrollo psíquico que el juego hacia fuera. La fantasía es sumamente importante, ya que tiende un puente natural entre los procesos concientes y los inconscientes, entre el mundo interno y el mundo externo. Según Jung, la fantasía no es un medio regresivo ni un escape de la realidad, como aseguraba Freud, sino un crecer psicológico, un material de vida que nos conduce al futuro.
CUENTOS
Los niños aman los cuentos y son vulnerables a sus influencias. La sociedad ha entendido esto y lo usa en forma de mitos, sagas y leyendas, cuya tendencia inconsciente es educar al niño. Los cuentos activan en el niño los arquetipos que hacen posible es pasaje al próximo estadio de la vida. Jung no estaba solo cuando afirmaba la importancia de los cuentos. Melaine Klein, por ejemplo, explica la importancia de los cuentos internos (fantasía, mitos, sagas) como fuerzas dominantes que controlan el desarrollo en la niñez.
LOS TIPOS PSICOLÓGICOS
La diferencia entre niños introvertidos y extrovertidos ya se aprecia en la forma en que ellos investigan el mundo que los rodea, teniendo a la madre como base. Los padres y cuidadores ya hablan de niños extrovertidos e introvertidos desde el nacimiento. Los extrovertidos aparecen como más activos, más atentos, más receptivos a la estimulación exterior.
La diferenciación, dice Jung, comienza muy temprano, tan temprano que debemos aceptar que nacemos con ella. La primera expresión de que un niño es extrovertido es su adaptación rápida al medio y la atención especial que prestan a los objetos, y en particular a su influencia en ellos. El miedo al objeto casi no existe; los niños se mueven y juegan con ellos. Entienden las cosas rápidamente. Parecería que se desarrollan más rápido que los niños introvertidos, ya que no reflexionan tanto y por regla no experimentan miedo. Estos niños no viven ninguna distancia entre si y los objetos, y por lo tanto pueden jugar libremente entre ellos y aprender. Todo lo desconocido parece atractivo.
Jung continúa: uno de los signos que muestra a un niño introvertido es su función reflexiva, quizás el miedo por los objetos desconocidos. Todo lo desconocido se trata con reservas. Las influencias externas son encontradas con resistencia. El niño quiere imponer su voluntad y no claudica ante un deseo extraño que él no entienda. Cuando un niño pregunta no es por curiosidad ni por sensacionalismo, sino que el niño quiere nombres, significados, explicaciones que puedan aportar una protección subjetiva contra el objeto.
Ya que el potencial de extroversión e introversión están estructurados en el si-mismo, a igual que las cuatro funciones: pensamiento, sentimiento, percepción e intuición, nos cabe preguntar cual será el cuadro tipológico en que el niño va a crecer. Aquí parecen ser tres lo factores principales. Primero: la herencia; los factores genéticos pueden predisponer a un individuo a ser introvertido o extrovertido y así desarrollar una o dos de las funciones básicas más que las otras. Segundo: la típología de los padres; los padres de cierto tipo pueden crear un desarrollo igual en sus hijos a través de la identificación y la copia, o pueden crear un desarrollo contrario a través de que el niño se rebele o sienta necesidad de no vivir en la sombra de sus padres. Tercero: la perseveracion del desarrollo; hay una tendencia natural en los niños y en los adultos a jugar a la carta más fuerte en la vida, es decir, uno confía más en la función que más resultados nos ha dado.
Lo más probable es que las tres funciones jueguen un rol importante en el desarrollo individual de la personalidad. Lo más importante para la psicología es la influencia de la tipología paternal. Los padres no solo forman el arquetipo paternal, ellos también son los portadores de los objetos del si-mismo hacia la idolatracción. Un idolo gestáltico es una persona en la cual uno proyecta su contenido potencial aún no desarrollado. El mecanismo de proyección inconciente siempre da contribución al crecimiento psíquico.
Desde el punto de vista tipológico se ve bastante simple, mientras los genes dan al individuo las condicciones de desarrollo ya sea de un padre o de otro. Pero si el cargamento genético tiende a desarrollar otra tipología, pueden aparecer dificultades. Visto de un punto de vista neurótico, esto se estipula en si los padres obligan al individuo a ser lo que no es. Por ejemplo, para un niño introvertido puede ser nefasto adquirir un modelo pensante-extravertido. Un tratamiento así puede dar lugar a que se forme un complejo patológico que limitará el crecimiento para el resto de la vida.
Padres suficientemente buenos pueden por otra parte aportar los elementos necesarios y consolidadores a una tipología que carece de actitudes y funciones innatas, ya que en el proceso de maduración componentes bajos del si-mismo se proyectan a otras figuras del entorno: amigos, parientes, maestros, etc. Y así resulta que esta persona adquiera relieves mágicos: ”participación mistica”.
CONDICIONES DE LA FAMILIA
Resumiendo, podemos decir que el proceso de maduración corre junto a una secuencia de expectativas arquetípicas innatas que el medio ambiente cumple o no. Lo importante es que el medio dé el suficiente calor y alimento a la supervivencia del niño. De todos los arquetipos y sus expectativas, lo más importante es que el individuo tenga acceso a una familia. Nosotros siempre hemos tenido a la familia entre nosotros, y esto ha hecho posible lo que podemos llamamos: el arquetipo de sociedad. Cuando discutimos las relaciones de familia no podemos olvidar que los componentes de los arquetipos en la psiquis humana no han cambiado mucho durante los últimos 50 mil años. Estos antiquísimos arquetipos deciden nuestras esperanzas, lo que el medio nos va a dar, y además influirá en nuestra vivencia de lo que en verdad aceptamos y lo que sentimos.
Las cualidades paternales y sus conductas son por supuesto de gran importancia para el desarrollo. Pero, en definitiva, lo que significa más son los arquetipos que activan el proceso de maduracion de la psiquis. Los factores que inciden no son lo que la madre o el padre hace o dice, sino los complejos maternales y paternales, sean buenos o perniciosos, y éstos se forman a través de los progenitores. Esos complejos, que son la base y después el desarrollo de la personalidad, no son nunca reproduciones de los padres, sino productos complicados de la interacción entre los padres personales y los padres originarios que están en el inconciente colectivo.
Veamos ahora un poco las vivencias infantiles de Jung, y como éstas han influenciado en el desarrollo de la psicología analítica.
JUNG Y SU NIÑEZ
El primer sueño que uno recuerda puede ser el más importante para el resto de la vida. Y así fué con el primer sueño de Jung. Y dice mucho como ve él a su familia, su cultura, su psicología y su destino.
"En el sueño estoy en un riachuelo, y es ahí que descubro un agujero oscuro en la tierra. Nunca lo había visto antes. Curioso, me acerqué y miré hacia abajo. Y vi una escalera de piedra que llevaba a su interior. Había una enorme puerta. Curioso por saber lo que se escondía, corrí la mampara y vi un cuarto, con una alfombra roja.. Sobre ésta había un trono dorado; no estoy seguro, pero quizás habia también una almohada roja. Había una luz relativa a pesar de que carecía de ventanas; las cosas no se movían, pero yo tenía el sentimiento de que en cualquier momento las cosas caerían del trono, como serpientes, sobre mí. Estaba paralizado por el miedo. Y en este momento escuché una voz por encima de la de mi madre, que decia: si, soy el comedor de hombres. Y fue así que me desperté, lleno de miedo, sudor y angustia. Después de esto tuve miedo, por mucho tiempo, de dormir por la noche y volver a soñar...”
"En la práctica, acostumbro a dividir los sueños en tres partes. Primero, la conexión en la vida del soñador. Esto para ver el contenido puro y personal. Después definir el contexto cultural. Y por último el contenido arquetipal, para marcar que relación tienen en la vida humana, ya que el sueño es la unión profunda entre nosotros y las experiencias de nuestra especie".
LA RELACIÓN PERSONAL
Jung tenía tres o cuatro años cuando tuvo este sueño. Vivía con sus padres en Laufen, cerca del Rin. A pesar de que sus primeros recuerdos eran diáfanos, como el recuerdo del sabroso gusto de leche caliente, el sol y los cercanos Alpes, habían problemas en el matrimonio. Esto creaba un estado generalizado de muerte, melancolía y ansiedad. En su biografía, Jung nos cuenta ataques de angustia en las noches: “Siempre escuchaba el ruido el Rin, y ahi estaba el peligro. La gente se ahogaba, los cadáveres caían desde las rocas.... De repente, uno no veía mas a la gente que había existido... Yo escuchaba que habían sido enterrados o que el señor Jesus, se los había llevado con él..." (página 23 de sus memorias).
La madre trataba de calmarlo con plegarias que él prácticaba cada noche, pero que no tenían el efecto buscado. Los niños preguntan, especialmente si son inteligentes, y se preguntaba cómo Jesús podía llevarse a alguien que estaba en la tierra. Y es así que comienza a descreer en la figura de Jesús y la comienza a asociar con los "hombres vestidos de negro, con palas y cajones".
Y es así que sucede algo traumático:
”Un verano caliente, estaba sentado como siempre solo, nos cuenta, y es así que veo por el camino un sombrero, con un vestido, formando una figura –gestalt-. Y es así que constato que es un hombre. Su vestido recordada al de una mujer, y el miedo se apodera de mi. Ese miedo se transforma en pánico, y así veo que era un jesuita. Pensaba que los jesuitas eran peligrosos. No sabía quienes eran. Los asocio con Jesus. Con miedo increíble corrí hacia la casa, subí las escalera y me escondí en el altillo. El miedo se mantuvo por días y me hizo mantenerme dentro de casa".
Como muestra el episodio, el arquetipo del extraño se había activado en él. Y con su base protestante había incorporado en lo desconocido la figura del Jesuita. También fue por ese tiempo, en que él soñó, con el carnívoro, el comedor de hombres. Jung cuenta que este sueño lo ocupó a través de todos lo años, y que después de mucho tiempo entendió que en la práctica era un enorme falo.
Hay otro detalle en el sueño que es necesario estudiar, y es el rol que cumple la madre de Jung. En éste lugar de miedo ella no aparece. No está cerca de él; ni lo tranquiliza ni lo protege. No está a mano para consolarlo. Por el contrario, su miedo aumenta cuando escucha: ¡Es el carnivoro, el comedor de hombres!
A través de Bowlby, y de sus colegas, sabemos que después de la perdida de la madre, la separación de ella es lo peor que puede sucederle a un niño. La protesta y la respuesta de este acarrea una respuesta primaria, que no puede atribuirse a otras causas. La cantidad y calidad de dolor está en relación con la durabilidad de la separación. Si es corta está mal, si es larga puede ser fatal. Uno piensa que el niño atraviesa tres etapas: protesta, desesperación y aislamiento. Es especialmente el desarrollo de la confianza básica lo que se altera, y es así que el niño sufre una angustia neurótica y duda de su capacidad de despertar cariño y pertenencia. Un término que Bowlby llama: “anxious attachment”. Esto puede resultar en una posición de defensa, una forma de aislamiento con respecto a otros. Estos individuos aparecen como “raros” frente a sus compañeros, un poco fríos. En general tienen dificultad para integrarse socialmente, en la escuela , en la sociedad.
Este es el destino que parece haber alcanzado a Jung, como consecuencia del estado depresivo de su madre durante la infancia y la larga separación a causa de la enfermedad de ella: ”Mi madre estuvo largos meses internada en Basilea, y probablemente su estado fue ocasionado por su infeliz matrimonio". Durante la ausencia materna, el cuidado estuvo a cargo de su tia y de una criada, y ahí activa un eczema nervioso. “Después de este tiempo siempre estuve alerta ante el término amor. Para mi la palabra mujer significó, durante mucho tiempo, desconfianza, mientras la palabra padre significó confianza y poder"
Que Emelie Jung se alejara de su hijo puede explicar la falta de protección materna y el consuelo en su sueño, pero no nos ayuda a entender cómo una imagen obscena de Jesús puede surgir del inconciente de un pequeño niño de provincia en 1879. Para explicar esto debemos estudiar el sueño en su contexto cultural.
EL CONTEXTO CULTURAL
En ninguna parte el puritanismo sexua dominó más que en la Europa de la segunda parte del siglo XIX. No es extraño que Jung no pueda hablar de su sueño, sino que lo guardara gran parte de su vida. En este tiempo no se podía hablar de falos en una casa provinciana y religiosa del campo.
El arquetipo sexual tiene una fuerza que se niega en el puritanismo cultural. Como niños, no encontramos la sexualidad y sus deseos. Tampoco las fantasías -ellas nos alcanzan-. Las actitudes parentales pueden negarlas, alejarlas, pero no detenerlas. En Jung, la sexualidad no se manifiesta en el símbolo fálico sino después, en los sueños angustiantes que suceden antes de la pubertad. “Yo tenía sueños que producían angustia, sobre cosas pequeñas y sobre las grandes. Si por ejemplo veía una bola que se acercaba y alcanzaba proporciones mayores, o pájaros que crecían, esto resultaba en que yo despertara “.
El no hablaba del falo como una amenaza, Jung no entra a discutir de cerca la cuestión. La sexualidad es algo que él, a diferencia de Freud, calla. No sabemos en que medida influencia estas historias de miedo al onanismo sobre su persona, pero no puede escapar al tabú que las hace innombrables. Tampoco sabemos en que grado Emelie Jung podía experimentar miedo ante el pene de su esposo, y en que medida Carl se hubo identificado con el miedo de ella. Lo que si sabemos es que las cosas no andaban bien en el matrimonio.
En un tiempo en que las familias de numerosos hijos eran normales, el pastor Jung y su esposa tienen tres hijos. El primero de ellos, Paul, nació en 1873 y vivió unos pocos días. Después del nacimiento de Carl en 1875, pasaron nueve años hasta el nacimiento de su hermana Gertrud, en 1884, quien nunca se casó. Ya que ningún religioso profesaba el control de la natalidad, parece que el matrimonio no era apasionado. Jung cuenta que sus padres tenían cuartos separados, y que él dormía en el cuarto de su padre. ¿Es probable que la relación paterna tuviera influencia en los fenómenos psicosomáticos de Jung? ”Se sentía una atmósfera que hacía imposible respirar”, dice en sus memorias, página 31. Era claro que había una tensión de carácter sexual en el aire. Y Carl era víctma de ello.
El pastor Jung luchaba para mantener su fé con vida- cuenta su hijo-. Diariamente cumplía sus plegarias, pero él sabía que la lucha estaba perdida. Más tarde, siente Carl compasión por su padre y comienza a entender lo difícil del trabajo religioso en la comunidad. ”Su predicaciçon sonaba vacía y sin fuerza, yo quería ayudarle pero no sabía cómo”, afirma en sus memorias, página 50. No es imposible de calcular que la impotencia religiosa se haya transferido a la esfera sexual, y que en el caso del sueño de Carl funcione como una compensación a la falta de calor humano en la relación con su padre. Ya sea la lucha espiritual del pastor como la de Jung, es una reacción del momento espiritual de la época. Dios no estaba castrado, según Nietzshe, estaba muerto.
LA CONEXIÓN ARQUETIPAL
Comencemos por ver como el sueño de un niño se deslimita de su personalidad, sobre temas que están más lejos de su historia personal y sobre temas que atañen a toda la humanidad, como la vida, muerte, religión y también la antropofagia. Jung no asume, hasta pasado los 50 años, la representación de su sueño: “Recibí la visión de un lugar en un comentario sobre religión y sus ritos, dónde se habla en términos antropofágicos, motivos de la comunión. Es allí dónde veo la inmadurez, la madurez y la experiencia que luchaba por hacerse conciente”.
Ya de pequeño Jung quería saber de dónde provenian esos sueños. ¿Quien me habla?. Quien hablaba sobre problemas que estaban fuera de mi capacidad de entendimiento?. El sueño sobre el comedor de hombres lo colocaba ante una fuente de conocimiento que no dependía de lo que había vivido en su casa. De dónde podía venir sino de Dios mismo. Este pensamiento hizo que aquí, y más tarde, los sueños tuvieran un carácter religioso para él.
Cuando él pensaba en su sueño fálico no era el contenido sexual lo que le interesaba, sino el sentido religioso, y esto le persiguió toda la vida. Cuando se refiere al falo, lo hace con una simbología religiosa, por ejemplo: "El falo es la vida y la fuente de la líbido, el creador y el destructor, y es así que se le rinde honor en todas partes". Esto no sabemos si es cierto que suceda en todas las culturas, pero si existe en el culto a Shiva, en el induismo - la religión más antigua del mundo-. A Shiva se le hace culto con alguna forma similar a un pene de piedra o madera.
Cuando hablamos de este sueño y su contesto arquetipal, hemos comenzado ya una forma de trabajo que Jung entusiasmado llamaba amplificación; nosotros comparamos las imágenes que corresponden a su contrario en los mitos, religión, etnografia, historia de la cultura y arte.
Una persona que usó con mucha habilidad la amplificación de sueños es la Dra. Marie von Franz, en Zurich. Ella ha hecho una conexión entre el falo carnívoro con los falos que adornaban las tumbas, de etruscos, griegos, romanos, y que significaban la continuación del espíritu en vida de ultratumba.
Jung asiente que el agujero que el desciende en el sueño representa una tumba. La misma tumba es un templo subterráneo que simboliza el misterio tierra, con su vegetacion. En el antiguo Egipto, el espíritu de la naturaleza se representaba en la persona de Osiris, el dios de las catacumbas, el dios del círculo, la muerte, la resurrección. Cuando un rey egipcio moría, su espíritu, con Osiris, era representado por una figura fálica; por ejemplo, una rama de árbol en su tumba para asegurar la resurrección del Rey. En la antigua Grecia, la figura de Osiris era reprentada por Hermes. Hermes significa: "él con las piedras". De un material cultural sabemos que las piedras en montículos son figuras arquetipales de los dioses. Al igual que Shiva y Osiris, Hermes es tambien un signo fálico. Los tres son manifestaciones del espíritu masculino, su energía de vida, su energía creativa.
El estudio de la simbología del sueño de Jung no es acercarse solamente a los problemas maritales de sus padres, ni a la ausencia materna o la crisis religiosa de su cultura. Es también acercarse a los eternos temas de la humanidad: vida, muerte, renacimiento, renovación. Pero lo más importante es que nos permite conocer una parte consciente de las implicaciones oníricas
Son solamente los sueños más marcados los que contienen referencias claras al tema arquetipal, pero cuando esos sueños se experimentan aparecen como numinosos; el término numinoso es creado por el teólogo aleman Otto, que lo usa para describir la sensación de acercamiento al creador. El decía: "mysterium tremendum et fascinans".
Visto de un punto de vista historico cultural no es de extrañar que el tema religioso y sexual se combine en el pensamiento cristiano de un niño. Los diferentes componentes de los arquetipos pueden ser activados a través de asociaciones comunes, y también en otras culturas distintas de la nuestra ha existido una muy temprana y fueron privados de alcanzar una sastifacion emocional en la relación entre lo sexual y lo sagrado. Y ésta relación ha sido interpretada como numinosa. Es la sociedad judeocristiana la que obliga a la separación levantando lo sagrado y rebajando lo sexual, mientras que el psicoanalisis freudiano hace lo contrario. Ya que cada sÍmbolo arquetipal es una apertura a lo numinoso, es fácil de entender que el falo es un simbolo que se interpreta como sagrado.
Jung consideraba su primer sueño como uno de los grandes acontecimientos de su vida. Jamás lo olvidó. Fue el primer contacto con la base en que la psiquis se construye. Para él, que era un niño solitario, introvertido... Subraya más tarde: ”Tenemos dentro lo que buscamos fuera”. A los 82 años recuerda perfectamente un hecho que le acontece a los 10 años:
"A igual que otros niños, tenía un pequeño cofre. En su interior tenía una regla. Y la figura de un pequeño hombre, hecho en madera, de aproximadamente seis centímetros. También tenía una piedra que habia encontrado en el Rin, y la había pintado con colores vivos de acuarela. Para mi era un gran secreto, que aún no entiendo. Yo escondí el cofre en el altillo, y así me convencí que nadie lo encontraría..."
Esto le daba un sentimiento de seguridad y protección.
CONSECUENCIAS DE LA PSICOLOGÍA JUNGNIANA
La concentracion introspectiva de Jung, que comienza en su niñez y fue cada vez más intensiva con el correr de los años, hizo que él adquiriera una clarividencia de los incidentes psicológicos que la mayoría de nosotros nunca hubieramos alcanzado. Quizás esto dependa de que estamos demasiados adaptados al mundo exterior.
Cierto grado de disonancia entre el mundo interior y el mundo exterior es algo que todas las personas conocemos, y la necesidad de corregir puede ser una fuente de inspiración o una actividad creativa. Pero si la disonancia es demasiado grande, la salud mental es amenazada y una cantidad enorme de energía psíquica debe movilizarse para impedir que los dos mundos se separen, se distancien de forma peligrosa. Jung nombra muchas veces que esta separación existía en su vida: "Cerca sentía la presencia del mundo de la sombra... Era como si lo conociera y temiera, un desdoblamiento de mi mismo. Mi seguridad interior estaba amenazada...".
Existe siempre un riesgo de que la función compensatoria de la psiquis se haga pedazos. Pero también puede ser que la ruptura se cure a través del poder de las fantasías y sus simbolos. Y es esta fuerza psicodinámica lo central en la obra de Jung. En este punto, al igual que otros pioneros intelectuales que perdieron a su madre en la niñez, el choque con el mundo exterior, con sus relaciones humanas, hace que la fuerza se vuelva hacia adentro y cree un mundo símbólico que para ellos tiene un valor enorme. Dos hombres así fueron Isac Newton y René Descartes; ambos perdieron a sus madres de pequeños; ambos vivieron gran parte de su vida en aislamiento y ambos contruyeron mundos intelectuales tan geniales, que abrieron camino a otros en el mundo científico.
El Dr Anthony Storr, en 1972, escribe en su libro "The Dynamics of Creation": "... para ellos, al igual que Jung, las teorías cientificas tenían el mismo valor que para el niño tiene el objeto de transición: las hipótesis eran símbolos a través de los cuales encontraban sentido y perfección en la vida". El descubrimiento por parte de Jung del inconsciente colectivo, sus teorías sobre los arquetipos, su sistema tipologico y la descripción de la estructura psíquica, fueron concecuencias de su aislamiento emocional, pero al mismo tiempo un intento genial de compensar ese aislamiento. No es ninguna casualidad que el principio de compensación, entre las experiencias interiores y externas, fuera la piedra básica dentro de la psicología analítica.
Cuando Jung tiene cerca de 30 años, comienza a reunir material para su libro "Simbole der Wandlung", y lee sobre las “piedras del alma” de Arlesheim y sobre las piedras de los aborigenes de Australia, "churinga". Vio que tenían el mismo origen que la piedra que él pintó en su niñez y que había colocado en el cofre, junto con la figura del pequeño hombre.
Churinga era el nombre para los objetos sagrados. Piedras alargadas, especialmente decoradas, que podían tener desde unos centímetros a un metro de largas, y que provenían del mistico tiempo del sueño. Los cazadores las acariciaban antes de la caza. En casos de enfermedad, se la pasan sobre la piel para sanar. Pero, generalmente, se usaban en los casos de iniciación. A través de churinga, el iniciado recibía la fuerza de sus antepasados y la continuidad entre el ahora y el tiempo ido. Siguiendo con sus investigaciones vio otras relaciones: “El pequeño hombre era un disfraz de un dios de la antiguedad, Telesforos, que se representa al lado de Askeplios, en un papiro”.
Con estos descubrimientos comienza a sospechar que deben haber componentes arcaícos psíquicos, ya que la tradicción no puede entrar en el alma individual. En lo referente al hombrecito, era así el caso: "Lo que sucedió conmigo de niño era lo que veía en los originarios africanos, actúan y no saben lo que hacen. Después de mucho tiempo comenzé a pensar en esto...".
Descubrimientos de este tipo llevan a Jung a creer que:”... la psiquis inconsciente del niño no tiene límites ni tiempo, ni puede determinarla la edad “. También entendió que los símbolos deben tener implicaciones que van más lejos de lo que pensaba Freud (síntomas de deseos sexuales latentes). Para Jung, los símbolos son vivientes, creaciones espontáneas que ascienden del inconsciente porque Dios los ha puesto allí. Es decir, los medios para producir símbolos se han desarrollado durante miles de años, y esto explica como las personas pueden producir simbolos paralelos en diferentes lugares y en diferentes tiempos de la historia.
Freud no le daba una explicación aceptable de su sueño fálico, ya que lo hubiera reducido a una representacion puramente genital. Para Jung, el simbolo fálico es mucho más que un pene. Dice: "el pene es un simbolo falico".
Es así que un sueño a los cuatro años de edad le marca el camino de su vida. El árbol fálico lo une al viejísimo símbolo: axis mundi; un motivo de cuatro mil años antes de Cristo. Entonces, uno pensaba que todo el cosmos giraba sobre un eje: el árbol de la vida, simbolo fálico, con sus raíces en el centro de la tierra, con una rica cantidad de hojas que el tronco lleva al cielo.
El centro o eje tambien es importante para el chamán, cuya iniciacion exigía innumerales ascenciones para conversar con los dioses y así poder relacionarse con el mundo de los muertos. En el caso de Jung sucede al revés. Él hace muchas veces un descenso al Underj orden, con consecuencias peligrosas para su psiquis. Pero estos chamánicos descensos hacen que le podamos agradecer el entendimiento de los arquetipos en la psiquis humana y sus bases. Esta actitud de investigacion le lleva a la psiquiatria, gnosticismo, alquimia, mitología y religión, culminando con la creación de su propia psicología.
Pero lo más importante de todo es que se trata de la semilla de la hipótesis de un inconsciente colectivo. Para la psicología quizás haya sido el descubrimiento más significativo, y todo comienza con el sueño de un niño pequeño:
"...a través de un sueño infantil me inicié en los secretos del mundo. Lo que sucedió fue en realidad un enterramiento en la tierra, y pasaron años para que pudiera ascender. Hoy sé que sucedió para traer la mayor luz posible a la oscuridad. Fue, digamos, una iniciación al reino de la oscuridad. Y es allí que mi vida espiritual tomó su comienzo inconsciente".
Lecturas recomendadas: JOHN BOWLBY: The Making and Breaking of Affectional Bonds. C Hutt, Males and Females. C.G . Jung: Uber die Entwicklung der Personlichkeit, Zur Psichologie des Kinderarchetypus.
RESUMEN
Veamos pues los puntos básicos en la teoría analítica de Jung. Creo que esto es fundamental para su posterior estudio:
# Todas las instancias psiquicas estan en relación unas con otras.
# Todo está ligado y todo se haya en movimiento.
# Hay que leer todo el texto para entender el contenido.
# Para el encuentro con la psiquis hay que prepararse con la mente y con el corazón.
APARATO PSIQUICO
# Todos los efectos son recíprocos. Ningun elemento actúa sobre otro sin ser a su vez modificado.
# La psiquis se define como los lugares psiquicos, que serían: inconsciente colectivo, inconsciente individual y consciente.
# El aparato psíquico no adquiere sentido sino a partir del momento en el que tomamos consciencia de nuestra existencia.
# El yo hacia adentro y hacia afuera.
# Inconsciente es constante y continuo: individual-colectivo.
INDIVIDUAL
Se forma con el inconciente colectivo (arquetipos). El contexto físico, psíquico, social e individual de la existencia se adquiere y modifica a lo largo de la vida. Algunos aspectos son accesibles directamente al Yo, como el respirar, posiciones del cuerpo, etc. Otros son indirectamente accesibles, como los recuerdos lejanos, modos de reacción, etc. Una tercera categoría: los mayores, que son inacesibles sin un trabajo terapeútico. Estos son anteriores a la conciencia (arcaícos). Son elementos inhibidos que jamás fueron conscientes. Diferenciados del inconsciente colectivo pero sin fuerza suficiente. A esto los llama sombra: inhibicion, defensa, prohibición.
COLECTIVO
Es el estado de un factor psíquico: comportamiento, motivación, representación. Es independiente del sujeto así como de la realidad exterior. Idéntico en todos los seres humanos. Un fundamento psíquico universal, supra personal. Reserva de energía psíquica. Contiene todo el saber del hombre.
Arquetipos: son núcleos de concentración de energía. Modelos innatos de acción y comportamiento. El arquetipo juega el papel de transformador de la energía. Liga al instinto con el espíritu. Cuando el arquetipo aparece en la consciencia, la energía ligada a él permite orientar la acción.
Las representaciones de los sueños pertenecen al consciente individual y son imágenes arquetípicas y se descifran por:
- Su forma.
- Su fuerza, y la naturaleza del arquetipo.
- En que condiciones surgen, en que momento de desarrollo del individuo.
# Proceso de individuación: proceso particular. Desprende la personalidad individual. Lo hace a través de la PERSONA, y de la SOMBRA, comunes a la humanidad.
# Encuentro del anima-animus
# El objetivo es encontrar el si-mismo. Centro del psiquismo.
# Para ser universal primero hay que ser individual. Esto se hace al mismo tiempo.
CONSCIENTE
Limitado, intermitente, discontínuo. Es el conocimiento de la existencia. Lo que no se asocia permanece inconsciente. Se efectúa ante cortes del inconsciente. Lo que define una diferenciación entre el sujeto y el objeto – aquello con lo cual él se relaciona -.
EL YO
Es el centro del sujeto consciente. Tiene aspectos inconscientes. Se desarrolla mediante diferenciaciones sucesivas del mundo exterior e interior. La PERSONA, es lo que vincula al sujeto con el mundo. En el inconsciente se hacen las relaciones consciente-inconsciente.
EL YO Y EL MUNDO EXTERNO
# Persona rígida: La actitud es constante. Independiente de las relaciones exteriores.
# Persona flexible: Uno cambia de actitud, sin cambiar la orientación del yo.
# Persona débil: subordina al sujeto la dominación de los acontecimientos externos.
# La actitud es la disposición de la psiquis a reaccionar en determinada dirección. Se trata de una relación de adaptación entre sujeto y objeto.
Autor: Manuel Alfonzo Rodríguez. Tesina de curso de Máster en Psicología Analítica.