"PNL aplicada a la obesidad emocional"

Tesina de Isabel Novella González. Máster en Programación Neurolingüística.

 

1- Presentación

2- Nutrición

2.1. Conceptos básicos

2.2. Tiempos de la nutrición

2.3. Nutrientes

2.4. Hidratos de carbono

2.5. Proteínas

2.6. Grasas o lípidos

2.7. Vitaminas

2.8. Minerales

2.9. Agua

2.10. Fibra alimenticia

3- Índice Glucémico

3.1. IG y carbohidratos

3.1.1. Triptófano

3.1.2. Propiedades del triptófano

3.1.3. Serotonina

4- Obesidad

 4.1. Definición y causas de la obesidad

4.2. Factores

4.3. Obesidad exógena y endógena

4.4. Comida social

4.5. Hambre emocional

4.6. Adicción a la comida

4.7. Posibles causas

4.8. Adicción a los carbohidratos

4.9. Valor simbólico de los alimentos

4.10.¿Existe la personalidad adictiva?

5- Emociones

 5.1. Comiendo emociones

5.2. Circulo vicioso

5.3. Reconociendo las emociones

5.4. Comida y ansiedad

6- Autoconcepto

 6.1. Autoestima

6.2. Conocerse

6.3. Autoimagen

6.4. Imagen corporal

6.5. La imagen corporal en nuestra cultura

6.6. Imagen corporal distorsionada

7- Dinamica grupal

 7.1. Para que sirve la dinámica grupal

8- Programación Neurolinguistica

 8.1. Historia

8.2. Características de la PNL

8.3. Principios

8.4. Supuestos de la PNL

8.5. Herramientas

8.6. PNL y obesidad

9- Conclusiones

10-Referencias

 

PNL aplicada a la Obesidad Emocional

Desde siempre el tratamiento de la obesidad, se ha basado principalmente en dos pilares fundamentales: los planes de alimentación hipocalóricos y la incorporación de la actividad física, la generalidad de estos programas no prestan la atención necesaria a otros factores asociados a la obesidad. Es necesaria una visión más holística sobre el cuidado de esta enfermedad.

El trabajo que aquí se presenta está contemplado para personas mayores de edad, con un índice de masa corporal superior a 30 e inferior a 40, con obesidad exógena o primaria. Previo diagnostico médico, donde la persona no presente ninguna patología endógena.

La nutrición es el proceso biológico en el que los organismos asimilan, utilizan los alimentos y los líquidos para el funcionamiento, el crecimiento y el mantenimiento de las funciones normales.

La nutrición también es el estudio de la relación entre los alimentos y los líquidos con la salud y la enfermedad, especialmente en la determinación de una dieta óptima.

La alimentación es un proceso consciente, voluntario y por lo tanto educable; por el contrario, la nutrición es involuntaria, inconsciente y no educable, puesto que depende de procesos corporales tales como la digestión, la absorción o el transporte de los nutrientes contenidos en los alimentos a los tejidos.

Estas afirmaciones son la base fundamental para una correcta alimentación, por ello nunca se ha de olvidar que nutrirse es algo mucho más importante que alimentarse, pues, aunque ya sabemos que la nutrición es algo inconsciente, que desarrolla el organismo de forma natural y que la alimentación es un acto voluntario al que nos vemos impedidos de manera perentoria, es deseable que al alimentarnos pensemos en nutrirnos; es decir, seamos racionales en la ingesta.

El ser humano, se caracteriza porque sus opciones de elección del alimento son muy amplias, es decir, es omnívoro, lo que indica que el abanico de nutrientes a los que puede tener acceso es muy variado porque, a causa de las particularidades de su aparato digestivo, posee la virtud de adaptarse a diferentes dietas con el fin de conseguir los diferentes componentes que le son necesarios para su subsistencia y actividad, y que forman parte de los tres grandes reinos de la naturaleza: mineral, vegetal y animal.

El estado de salud de una persona depende de la calidad de la nutrición de las células que constituyen sus tejidos. Puesto que es bastante difícil actuar voluntariamente en los procesos de nutrición, si queremos mejorar nuestro estado nutricional sólo podemos hacerlo mejorando nuestros hábitos alimenticios.

Los hidratos de carbono, grasas, proteínas, vitaminas, sales minerales y el agua son nutrientes, sustancias indispensables para la vida que nuestro organismo aprovecha de los alimentos. Nuestro organismo precisa 40 nutrientes diferentes para mantenerse sano, y obtiene cada uno de ellos de distintos alimentos, ya que no están distribuidos de manera homogénea en ellos. En cada alimento predomina uno u otro, de ahí la importancia de seguir una dieta variada.

La desigual distribución de nutrientes ha llevado a clasificarlos en grupos, de acuerdo a su afinidad nutritiva o a la principal función que desempeñan.

Los alimentos son sustancias necesarias para el mantenimiento de los fenómenos que ocurren en el organismo sano y para la reparación de las pérdidas que constantemente se producen en él. No existe ningún alimento completo, en nuestra dieta debemos incluir una diversidad de alimentos que hagan que ésta sea lo suficientemente rica como para poder mantener funcionando de manera correcta nuestro organismo.

El 60% de las calorías que consumimos han de proceder de los alimentos ricos en hidratos de carbono.

Existen los hidratos de carbono de absorción lenta y rápida (complejos y simples, respectivamente), la diferencia entre unos y otros reside en la velocidad de absorción en nuestro organismo, es decir, el tiempo que pasa desde que los tomamos hasta que son utilizados, esto depende de su índice glucémico (la rapidez con que elevan la glucemia sanguínea).

Su función esencial es aportar energía al organismo (en forma de glucosa).

Esta energía es de vital importancia para el sistema nervioso y el cerebro, cuyas células necesitan diariamente un aporte equilibrado de glucosa.

Tipos de hidratos de carbono

Los carbohidratos están compuestos por azúcares, pero no todos tienen en su composición las mismas variedades. Los hidratos de carbono se clasifican en simples, de absorción rápida y complejos o de absorción lenta.

Los hidratos de carbono de absorción rápida: están formados por glucosa, fructosa o dextrosa: la miel, el azúcar, los zumos de frutas, las harinas refinadas y sus derivados, como los dulces, el pan, etc.

Los hidratos de carbono de absorción lenta: están formados por moléculas más complejas, que para ser absorbidas por nuestro organismo deben ser digeridas por el estómago e intestino antes de ser absorbidas como azúcares simples. En este grupo se encuentran el almidón, glucógeno, celulosa: los cereales integrales, las legumbres, hortalizas y algunas frutas como los frutos rojos, fresas o cerezas. En general, la velocidad de absorción depende del contenido de fibra o grasa y de la manipulación que haya recibido, cuanto más refinados, más alto es el índice glucémico de un alimento.

Las proteínas constituyen alrededor del 50% del peso seco de los tejidos y no existe proceso biológico alguno que no dependa de la participación de este tipo de sustancias.

Son esenciales para el crecimiento. Las grasas y carbohidratos no las pueden sustituir, por no contener nitrógeno. Proporcionan los aminoácidos esenciales fundamentales para la síntesis tisular. Son materia prima para la formación de los jugos digestivos, hormonas, proteínas plasmáticas, hemoglobina, vitaminas y enzimas.

Funcionan como amortiguadores, ayudando a mantener la reacción de diversos medios como el plasma.

-Actúan como catalizadores biológicos acelerando la velocidad de las reacciones químicas del metabolismo.

-Actúan como transporte de gases como oxígeno y dióxido de carbono en sangre.

-Actúan como defensa, los anticuerpos son proteínas de defensa natural contra infecciones o agentes extraños.

-Permiten el movimiento celular a través de la miosina y actina (proteínas contráctiles musculares).

El colágeno es la principal proteína integrante de los tejidos de sostén.

La grasa es uno de los tres nutrientes (junto con las proteínas y los carbohidratos) que le proporcionan calorías al cuerpo. Las grasas proporcionan 9 calorías por gramo, más del doble de las que proporcionan los carbohidratos o las proteínas.

Las grasas son esenciales para el funcionamiento adecuado del cuerpo, debido a que proporcionan los ácidos grasos esenciales que no son elaborados por el cuerpo y deben obtenerse de los alimentos.

Los ácidos grasos esenciales son el ácido linoléico y el ácido linolénico, los cuales son importantes para controlar la inflamación, la coagulación de la sangre y el desarrollo del cerebro.

La grasa sirve como sustancia de almacenamiento para las calorías extras del cuerpo y además, llena las células adiposas (tejido adiposo) que ayudan a aislar el cuerpo. Las grasas también son una importante fuente de energía.

Cuando el cuerpo ha consumido las calorías de los carbohidratos,después de los primeros veinte minutos de ejercicio, comienza a depender de las calorías de la grasa.

Las vitaminas son sustancias orgánicas imprescindibles en los procesos metabólicos que tienen lugar en la nutrición de los seres vivos. No aportan energía, puesto que no se utilizan como combustible, pero sin ellas el organismo no es capaz de aprovechar los elementos constructivos y energéticos suministrados por la alimentación.

Normalmente se utilizan en el interior de las células como precursoras de las coenzimas, a partir de las cuales se elaboran los miles de enzimas que regulan las reacciones químicas de las que viven las células.

Las vitaminas deben ser aportadas a través de la alimentación, puesto que el cuerpo humano no puede sintetizarlas. Una excepción es la vitamina D, que se puede formar en la piel con la exposición al sol, y las vitaminas K, B1, B12 y ácido fólico, que se forman en pequeñas cantidades en la flora intestinal.

Aunque todos los alimentos aportan vitaminas en mayor o menor cantidad, no hay ningún alimento que las posea todas y menos aún en las cantidades necesarias para el organismo. Por tanto, hay de buscar una dieta variada y equilibrada que incluya abundancia de frutas y verduras, por su gran contenido en vitaminas.

Las deficiencias de vitaminas y los excesos de algunas de ellas producen enfermedades de mayor o menor gravedad.

Los Minerales son elementos químicos imprescindibles para el normal funcionamiento metabólico. El agua circula entre los distintos compartimentos corporales llevando electrolitos, que son partículas minerales en solución. Tanto los cambios internos como el equilibrio acuoso dependen de su concentración y distribución.

Los minerales se pueden dividir en:

Dos terceras partes de nuestro cuerpo esta compuesto por agua. Los músculos y el cerebro están compuestos por agua en sus ¾ partes. A parte del aire, el agua es el único elemento que entra en nuestro organismo todos los días de nuestra vida. Está presente en cada célula y tejido de nuestro cuerpo y juega un papel vital en casi todos los procesos biológicos incluyendo la digestión, absorción, circulación y excreción.

El agua es la base del líquido sanguíneo y el líquido linfático, regula la temperatura corporal, mantiene la piel joven y elástica, los músculos fuertes y lubrica todas las articulaciones y órganos manteniéndolos en perfectas condiciones de uso.

El agua es un componente muy importante en la digestión, especialmente en un sistema digestivo perteneciente a una persona mayor. En cuerpos más jóvenes, el proceso de "romper" los alimentos y convertirlos en formas más sencillas para poder ser absorbidas por el organismo se hace de una forma muy elemental.

Ambos sistemas, el digestivo y el metabólico, sufren relativamente pocos cambios con el paso del tiempo, pero si hay algunos que ocurren. Los cuerpos maduros necesitan más líquido, especialmente agua.

Un suministro inadecuado de agua a las células y los tejidos, altera dramáticamente la manera de aprovechar los alimentos.

La motilidad intestinal o movimientos peristálticos, habilidad del intestino para movilizar los alimentos mediante la contracción de las paredes del intestino, disminuye con la edad. Beber suficiente agua, junto a una dieta rica en fibra, puede prevenir este tipo de variaciones en la motilidad intestinal.

La fibra alimenticia se ubica dentro de la familia de los hidratos de carbono y la obtenemos a través de los alimentos. Una curiosidad respecto a otros nutrientes (además de sus propiedades o beneficios) es que no aporta calorías.

Hay dos clases o tipos de fibra alimenticia:

1. Fibrainsoluble: es la fibra que la mayoría de las personas conoce. Dentro de los alimentos ricos en fibrainsoluble destacan las frutas, verduras, legumbres y en los cereales integrales. La celulosa, la hemicelulosa, la lignina y el almidón resistente son fibrasinsolubles.

2. Fibra soluble: La fibra soluble forma una especie de gel muy saludable en nuestros intestinos. Como alimentos ricos en fibra soluble tenemos las espinacas, las habas, los guisantes, nopales, los frutos secos, los cereales (especialmente la avena), legumbre como la soja o soya, las judías (alubias o frijoles), las frutas como la papaya, la piel de la manzana, el mango o los albaricoques secos, etc. La inulina, gomas, mucílagos, pectinas y los fructooligosacáridos son fibrassolubles.

Los valores de glucosa o glicemia en sangre deben permanecer dentro de unos límites; cuando los sobrepasamos, el páncreas secreta una hormona llamada insulina, cuya función es transportar el azúcar de la sangre a las células.

Si la secreción de insulina aumenta abruptamente, debido al consumo de carbohidratos de absorción rápida o elevado índice glucémico, las células reciben más glucosa de la necesaria ocasionando un exceso de energía que acaba almacenándose en el hígado en forma de glucógeno, sustancia para ser utilizada cuando los niveles de glucosa estén completos. Una vez que la reserva de glucógeno está completa, el exceso se transforma en grasa.

Posteriormente, puede dar lugar a una bajada de glucosa sanguínea, como también a una repentina sensación de hambre y de fatiga, que provoca la necesidad de ingerir azúcares simples nuevamente, creándose una adicción que solo nos lleva al aumento de peso.

Por el contrario, los alimentos ricos en hidratos de carbono complejos deberían ser el 80% del total que consumimos diariamente porque su asimilación no causa estos altibajos. Esto es debido a su lenta digestión, la glucosa se absorbe lentamente, y la secreción de insulina es paulatina. En este caso, las células no tienen que hacer frente a "excedentes", por lo que van absorbiendo la glucosa a medida que la necesitan.

Cuando una persona consume carbohidratos se estimula la secreción de insulina lo cual promueve la captura por parte de los músculos de la mayoría de los aminoácidos, excepto del triptófano. Es así que los niveles en sangre del triptófano se ven intercambiados con la ingesta de carbohidratos pero no en su proporción.

Dado que el triptófano compite con otros aminoácidos en su pasaje por la barrera al cerebro, la secreción de serotonina se ve sobre estimulada por la cuantiosa presencia de su precursor.

Las dulces tentaciones que muchas veces pueden acabar con todos los esfuerzos de dieta, no son para nada falta de fuerza de voluntad de su parte.

Según estudios publicados recientemente, los antojos por los dulces, son realmente un tipo de "adicción a los carbohidratos".

Una sobrecarga de azúcar, obliga al cuerpo a liberar una gran cantidad de insulina, la hormona encargado de controlar la glicemia (azúcar en sangre).

Esta hormona lo que hace es trabajar para compensar el aumento, ocasionando que el azúcar en sangre disminuya tan rápido como aumentó. Al bajarse de nuevo el azúcar, se experimenta más ansiedad y apetito por lo dulce.

Todos los alimentos, incluyendo bebidas, alimentos naturales y procesados, producen una elevación de insulina en sangre, que puede ser medida con precisión y anotada como el índice glucémico. La respuesta glucémica se mide con valores de 0 a 150. El índice glucémico nos dice cuales alimentos se depositan como grasa y cuales no.

Los alimentos con elevados índices de glicemia como el chocolate, estimulan la serotonina. La serotonina es un químico natural del cerebro que estimula la enzima LPL (lipoprotein lipasa), encargada de depositar la grasa en el tejido adiposo.

El triptófanoes un aminoácido esencial en la nutriciónhumana. Es esencial para promover la liberación del neurotransmisorserotonina, involucrado en la regulación del sueño y el placer. La ansiedad, el insomnio y el estrés se benefician de un mejor equilibrio gracias al triptófano. Solo se obtiene a través de la alimentación. Abunda en los huevos, la leche, los cereales integrales, el chocolate, la avena, los dátiles, las semillas de sésamo, los garbanzos, las pipas de girasol, las pipas de calabaza, los cacahuetes y la espirulina.

Las personas que no ingieren estos alimentos tienen mayor riesgo de deficiencia de triptófano así como aquellas personas sometidas a altos niveles de estrés. Para un buen metabolismo del triptófano se requieren niveles adecuados de vitamina B6 y de magnesio.

En el sistema nervioso central, se cree que la serotonina representa un papel importante como neurotransmisor, en la inhibición del enfado, la inhibición de la agresión, la temperatura corporal, el humor, el sueño, el vómito, la sexualidad, y el apetito.

 

La obesidad es una enfermedad crónica que se caracteriza por un aumento de la masa grasa y en consecuencia por un aumento de peso. Existe, pues, un aumento de las reservas energéticas del organismo en forma de grasa. Desde un punto de vista antropométrico, que es el habitualmente utilizado, se considera obesa a una persona con un Índice de Masa Corporal igual o superior a 30 kg/m2. Para poder valorar la obesidad se deben tener en cuenta no sólo los aspectos antropométricos sino también los posibles factores genéticos; hay que investigar las causas de la enfermedad y comprobar la posible existencia de complicaciones y enfermedades asociadas.

El tratamiento siempre deberá ser personalizado y adaptado a las características y a las comorbilidades que presente la persona. Los criterios dominantes favorables a la intervención terapéutica en la obesidad se basan, especialmente, en la demostración de que con una pérdida moderada de peso corporal (5-10%) se puede conseguir una notable mejoría en la comorbilidad asociada a la obesidad y en la calidad de vida del obeso.

Factores genéticos: investigacionesrecientes sugieren que, por término medio, la influencia genética contribuye en un 33 por ciento aproximadamente al peso del cuerpo, pero esta influencia puede ser mayor o menor en una persona en particular.

Factores socioeconómicos: estos factores influyen fuertemente en la obesidad, sobre todo entre las mujeres. En algunos países desarrollados, la frecuencia de la obesidad es más del doble entre las mujeres de nivel socioeconómico bajo que entre las de nivel más alto. El motivo por el cual los factores socioeconómicos tienen una influencia tan poderosa sobre el peso de las mujeres no se entiende por completo, pero se sabe que las medidas contra la obesidad aumentan con el nivel social. Las mujeres que pertenecen a grupos de un nivel socioeconómico más alto tienen más tiempo y recursos para hacer dietas y ejercicios que les permiten adaptarse a estas exigencias sociales.

Factores psicológicos: los trastornos emocionales, que durante un tiempo fueron considerados como una importante causa de la obesidad, se consideran actualmente como una reacción a los fuertes prejuicios y la discriminación contra las personas obesas. Uno de los tipos de trastorno emocional, la imagen negativa del cuerpo, es un problema grave para muchas mujeres jóvenes obesas. Ello conduce a una inseguridad extrema y malestar en ciertas situaciones sociales.

Factores relativos al desarrollo: un aumento del tamaño o del número de células adiposas, o ambos, se suma a la cantidad de grasas almacenadas en el cuerpo. Las personas obesas, en particular las que han desarrollado la obesidad durante la infancia, pueden tener una cantidad de células grasas hasta cinco veces mayor que las personas de peso normal. Debido a que no se puede reducir el número de células, se puede perder peso solamente disminuyendo la cantidad de grasa en cada célula.

Actividad física: la actividad física reducida es probablemente una de las razones principales para el incremento de la obesidad entre las personas de las sociedades opulentas. En algunas, los Estados Unidos, por ejemplo, la obesidad es hoy dos veces más frecuente que en el año 1900, aun cuando el término medio de calorías consumidas diariamente ha disminuido un 10 por ciento. Las personas sedentarias necesitan menos calorías. El aumento de la actividad física hace que las personas de peso normal coman más, pero puede que no ocurra lo mismo en las personas obesas.

Hormonas: Algunos trastornos hormonales puedes causar obesidad, como son el síndrome de Cushing, insuficiencia suprarenal, diabetes etc.

Lesión del cerebro: sólo en muy pocos casos, una lesión del cerebro, especialmente del hipotálamo, puede dar como resultado obesidad.

Fármacos: ciertos fármacos utilizados frecuentemente causan aumento de peso, como la prednisona (un corticosteroide) y muchos antidepresivos, así como también muchos otros fármacos que se utilizan para curar los trastornos psiquiátricos.

Según su origen, la obesidad se puede clasificar en exógena y endógena. La obesidad exógena es aquella que se debe a un exceso en la alimentación o a determinados hábitos sedentarios En cambio, la obesidad endógena es debida a problemas endocrinos o metabólicos del individuo.

La obesidad exógena es la más común y no está causada por ninguna enfermedad del organismo, si no que está provocada por los hábitos de cada persona. Este tipo de obesidad constituye aproximadamente entre el 90 y el 95% de todos los casos de obesidad, lo que significa que la mayoría de personas que padecen obesidad no lo hacen por motivos patológicos, si no por un inadecuado régimen de alimentación o estilo de vida. En ocasiones, no se trata únicamente de que haya una alimentación excesiva, si no de que hay una falta de gasto de energía y por tanto se produce un desarreglo entre lo ingerido y lo quemado.

El estilo de vida ha cambiado drásticamente: además de comer más, se queman muchas menos calorías, y esto da como consecuencia una obesidad provocada por la conjunción de una alimentación excesiva y la falta de ejercicio.

Por su parte, la obesidad endógena está provocada por problemas endocrinos o metabólicos y es menos frecuente, pues sólo entre un 5 y un 10% de los obesos lo son debido a estas causas. Este tipo de obesidad es debida a problemas como el hipotiroidismo, el síndrome de Cushing, problemas con la insulina, la diabetes, el síndrome de ovario poliquístico o el hipogonadismo, entre otros. Dentro de las causas endógenas, es frecuente hablar de obesidad endocrina cuando cuándo ésta está provocada por la disfunción de alguna glándula endocrina, como la tiroides.

Aunque la función principal de la comida es proporcionar energía para vivir, no es la única.  La comida también satisface otras necesidades humanas.  Por ejemplo, la comida también tiene una función social, de “aglutinación”: el comer hace que la gente se reúna.  

Hay otras personas que comen por necesidad de apreciación, de prestigio. Otros buscan un desarrollo personal, a base de probar nuevos platos y dietas. Hay personas que utilizan la comida excesiva para “deslumbrar” a sus invitados. Es un medio de demostrar afecto, o de ofrecer amistad.

Algunas  personas  comen por estrés, porque están deprimidos o angustiados, por placer. El comer y la posterior sensación de satisfacción también pueden ser utilizadas inconscientemente para aplacar sentimientos de tensión, tristeza, pena, vergüenza, culpa y soledad. La mayoría de los padres usan este principio cuando emplean dulces o golosinas para consolar a un niño.

Desgraciadamente a medida que el niño crece, aprende asociar la comida con la reducción de angustia.

Darse el gusto comiendo lo que se quiere o gustarse estando en su peso. Esa es la cuestión.

El opuesto al obeso no es el delgado, es estar en equilibrio por fuera y por dentro, tener un cuerpo armonioso según nuestra genética, no todos somos modelos en potencia y un organismo funcionando correctamente y el control de nuestra mente dándonos cuenta donde esta el exceso y porque. El aumento de peso y paulatino y no se ve hasta que es excesivo.

El hombre es un ser social, que huye de estar a solas, no es bueno estar aislado, pero tampoco es bueno no estarcon uno mismo. En muchas de esas reuniones sociales hay un común denominador que es la comida.

Entonces, muchos compromisos se transforman en meras excusas para legitimar el desborde. Lo importante no es disfrutar de la comida excluyendo la vida, sino disfrutar de la vida incluyendo la comida.

El autoconocimiento, la reflexión y el sinceramiento ante uno mismo y sus limitaciones y valores, si se acompañan de un trabajo complementario sobre la conducta alimenticia y el conocimiento del comer (la comida y sus consecuencias, calorías y necesidades), pueden ser de una gran ayuda para sostener un proceso que a veces no se sostiene por descuido, desatención o falta de fuerzas.

El deseo de comer cuando no se tiene hambre es un buen indicador de que se desea algo menos perceptible que la comida, pero muchas veces no se sabe que es. En estas ocasiones la comida se convierte entonces en nuestro refugio y a veces acudimos a ella por insatisfacción, aburrimiento, problemas cotidianos y también muchas veces para gratificarnos por logros alcanzados.

Desde niños tenemos inculcada la creencia del alimento como premio, castigo o también como alivio a distintas dolencias: si nos caíamos y llorábamos, nos consolaban con la promesa de regalarnos golosinas; si no queríamos tomar la sopa o comer pescado, nos quedábamos sin postre; si sacábamos buenas nota en el colegio nos premiaban con dulces y chocolates etc… es cierto que gratifican, alivian el dolor y la tensión creando un efecto biológico reconfortable pero solo es temporalmente, luego nos quedamos con la consecuencia de los excesos cometidos y la confusión de no saber en que momento nuestro organismo necesita de los nutrientes esenciales para cubrir las necesidades vitales.

Estos hábitos incorrectos construidos desde pequeños dificultan detectar las verdaderas necesidades alimentarías.

Aunque la mayoría de la gente obesa, come excesivamente en relación con lo que gasta, a menudo, la causa son problemas psicológicos.  Por lo tanto, para tratar la obesidad no basta con poner una dieta, sino que hay que descubrir cuales son las razones de la ingesta excesiva. En otras palabras, no solo hay que ver lo que se come, sino también por qué se come en exceso. Es más, alrededor de la mitad de las personas que padecen una obesidad importante tienen enfermedades psicológicas o psiquiátricas. Realmente, no  hay una clara separación entre las razones fisiológicas  (hambre) y las emocionales (ansiedad, aburrimiento, tranquilidad o placer…) que nos inducen  a comer. Es decir,  a veces se produce una falsa sensación de hambre  debido a factores psicológicos. A veces resulta imposible diferenciar entre ésta falsa sensación y el hambre real, y vamos a la nevera a “comer algo”. El problema es que el picoteo es uno de los problemas más importantes a la hora de bajar de peso.  Cuando uno va a la nevera, no suele coger una manzana, o una zanahoria,  sino lo que apetece es más bien un pedacito de queso con pan, o un bollo, o unas patatas fritas, es decir, suelen ser alimentos que engordan, y que elevan sustancialmente las calorías ingeridas a lo largo del día.

Es más frecuente que las personas obesas coman compulsivamente, y que tengan una largo historial de desórdenes alimentarios que se caracterizan por los atracones y las variaciones de peso.

Los científicos han demostrado que la actividad eléctrica que se genera en determinadas zonas del cerebro es la responsable de que, ante determinadas experiencias, sintamos dolor o placer. Quienes las padecen buscan con las conductas adictivas un cambio autoinducido: repiten actuaciones concretas para provocar con ellas que las células nerviosas del cerebro produzcan una actividad generadora de un sentimiento específico.

Cada persona desarrolla una forma particular de enfrentarse al miedo, la ansiedad, el estrés, el dolor o la culpabilidad. Algunas son capaces de tratar directamente el problema, pero muchísimas recurren a la bebida, las drogas o el exceso de trabajo. Para otras se hacen crónicos los dolores de cabeza, estómago o espalda.

Estos intentos para eliminar o reducir el estrés o el dolor son temporalmente relajantes y placenteros, por lo que cuesta darse cuenta de que, a la larga, serán inapropiados y dañinos. Todo el mundo sabe que el exceso de comida no es sano, pero sus perjuicios no se notan mientras comemos.

Adicción a la comida es un término contemporáneo usado para describir un trastorno patológico; el deseo compulsivo excesivo por y el consumo de comida. Esta condición no solo se manifiesta por el consumo anormal de comida, sino por el consumo y deseo de alimentos que son, por sí mismos, dañinos para el individuo. Aunque la sociedad y la clase médica han comprendido eficientemente el alcoholismo y el abuso de drogas, solo en años recientes hay igual aceptación al hecho de que las personas puedan ser adictas a la comida de la misma manera.

Cuando cualquier sustancia es ingerida por el cuerpo sin importar su potencial daño o el exceso de necesidad que el cuerpo tiene por ella, se dice que esa sustancia es abusada.

Los individuos que abusan de estas sustancias de esa forma, son adictos. Estas personas se vuelven psicológicamente y mentalmente dependientes de ciertas sustancias, en este caso la comida.

Cuando el cerebro se acostumbra a una dopamina alta, comienza a sufrir su carencia. Y se inicia, entonces, la búsqueda de una nueva experiencia placentera similar. Por lo tanto, la conducta en cuestión pasa a ser el medio para sentirse bien.

La persona dependiente termina por adaptar su estilo de vida al mantenimiento de la conducta.

Pero ¿qué es lo adictivo? La actitud en sí no es adictiva. Sí lo es la conexión del individuo con ella. Y, en el caso de la obesidad, ésta no es una enfermedad adictiva; pero el comer si lo es, y la obesidad es su consecuencia. A pesar de que en sus comienzos fue producto de la genética, el medio familiar, la sociedad, la oferta o simplemente una costumbre cotidiana, el comer de más se trasforma en algo imparable: el cuerpo exige. No obstante esto, hay un punto fundamental respecto de este tema: si una persona detecta cuál es su objeto adictivo, puede evitarlo.

La adición a la comida, como cualquier otra adicción, es una pérdida de control. El individuo entiende que su manera de comer es dañina, pero continúa con el comportamiento destructivo. El fenómeno de la adicción a la comida es tanto psicológico como fisiológico.

Es posible que los individuos que padecen depresión, baja-autoestima o soledad; encuentren alivio cuando ingieren una alta cantidad de ciertos alimentos tales como la sal o el chocolate. El inmediato bienestar desaparece dando paso a una sensación de enfermedad o de culpa, conduciendo a más depresión. Debido a que el adicto está fuera de control, volverá una vez más al mismo patrón de alimentación en un esfuerzo, consciente o inconsciente, por sentirse mejor.

La adicción a la comida es una condición seria con muchos efectos adversos para la salud. Obesidad, trastornos psicológicos, diabetes y unas pocas anomalías gástricas.

Por supuesto, el primer paso para la recuperación es la toma de conciencia y aceptación del problema. Los individuos deben identificar qué alimentos —los alimentos detonadores— provocan los síntomas y deseos. La dependencia fisiológica y psicológica de los alimentos, puede ser superada cuando el individuo reconoce que no tiene el poder para combatirlas por sí mismo.

Una parte de la energía que obtenemos con los alimentos es utilizada para la reparación celular, reproducción celular y mantenimiento de las funciones corporales de los diferentes sistemas. La otra parte de la energía es depositada en forma de grasa en el tejido adiposo para futura utilización.

En condiciones normales, estos dos sistemas trabajan en armonía. Cuando comemos carbohidratos, estos se metabolizan y producen elevación de azúcar (glicemia) en la sangre. La hormona insulina es liberada al torrente sanguíneo, para llevar la glucosa a las células, producir energía, o almacenar la energía no utilizada en el tejido adiposo (graso).

Una vez completado el ciclo, los niveles de insulina en sangre "caen" y una segunda hormona llamada glucagon entra en acción para "gastar" la energía depositada en forma de grasa en las necesidades del organismo. Estos dos sistemas tienen que trabajar en balance.

El problema es que estas dos hormonas no siempre actúan en balance y el exceso de la insulina puede limitar la salida de glucagon. Cuando los niveles de insulina continúan elevados en la sangre, los órganos y músculos se defenderán creando la condición llamada "resistencia a la insulina", la glucosa no llegará adecuadamente a los órganos y el músculo y el exceso de glucosa en la sangre, será convertida en grasa (la persona ganará peso). Este es el círculo vicioso de la adicción a los carbohidratos que es imposible de quebrar sin un entendimiento del padecimiento.

Investigaciones de los doctores Richard y Rachel Heller (The Carbohydrates Addict's Lifespan Program) indican que aproximadamente el 75% de las personas con exceso de peso y el 40% de las personas con peso normal son adictas a los carbohidratos. Un dato es común: miles de personas son adictas a los carbohidratos y su problema "no" es reconocido, diagnosticado o tratado.

El paciente con adicción a los carbohidratos, sentirá hambre rápidamente después de comer, porque los niveles de azúcar son "barridos" de la sangre por el exceso de insulina. Se puede producir "hipoglucemia" (bajos niveles de azúcar en sangre), que inducirá a la persona a comer de nuevo y continuar el círculo vicioso. Los pacientes con este problema tienen mucha dificultad en "parar" de comer carbohidratos, una vez que inician.

Los doctores Heller anotan que estas personas no tienen la "culpa" de lo que les sucede, el exceso de insulina producido por el elevado índice glucémico de los carbohidratos que consumen, no es debido a "falta de control" del individuo, es simplemente una respuesta fisiológica.

Estas personas reportan que muchas veces comer alimentos que no necesariamente les gustan, pero obtienen la sensación de "alivio" una vez que los consumen.

Los carbohidratos que se digieren rápidamente tienen los más altos índices de glicemia, (los niveles de azúcar en sangre se elevan rápidamente). Los carbohidratos que se digieren más despacio, liberan la glucosa gradualmente al torrente sanguíneo y tienen índices de glicemia más bajos (menor cantidad de energía se depositará como grasa).

Si la dieta se compone de carbohidratos con bajo índice de glucemia, el círculo se puede quebrar y el metabolismo de la persona puede volver a la normalidad.

Muchos alimentos poseen además de sus cualidades alimenticias, un valor simbólico y emocional por estar, muchos de ellos, asociados en nuestro cerebro a recuerdos buenos o malos, a situaciones, personas, etapas de la vida, etc.

Existen asociaciones más o menos compartidas por la mayoría de la población, como asociar las tartas y postres a momentos de grata celebración de cumpleaños, a la experiencia de ser agasajados por sacar buenas notas, los helados a vacaciones de verano, a momentos de mayor libertad, etc. Pero hay asociaciones más individuales y de importantes consecuencias cuando de adelgazar se trata. Este valor simbólico puede aparecer unido a diferentes circunstancias:

Por el hecho de que ese alimento se produjera de una manera única o especial para la persona (por ejemplo cuando la persona ha notado lo especial que era para su madre o padre, u otro familiar y se le cocinaba cierto alimento o se lo hacían de determinada manera).

Cuando el alimento va unido a la presencia de una persona importante desde el punto de vista de los afectos, o a un estado de ánimo determinado de una figura cercana e importante, pueden ser los padres o hermanos, pero también tíos y abuelos, o cualquier persona especialmente cercana. Cuando su consumo era recibido como premio (esta asociación puede ser de mayor importancia en aquellos momentos de la vida en que la persona tiene la sensación de no ser reconocida por el entorno). Cuando generalmente era reservado para la persona que tenía status familiar más alto y reconocido (en estas condiciones, un determinado alimento adquiere la impronta de una distinción social).

Cuando haya sido consumido con ocasión del fin de un período de calamidad, desastre, miedo, angustia... (en estos casos, el alimento ha sido asociado al alivio que se produce al acabar la situación desagradable. Por tanto, se hace más necesario su consumo cuando conciente o inconscientemente se perciba como calamitosa, desastrosa, peligrosa o angustiosa una situación presente o que amenaza con presentarse).

Por consumirse regularmente con ocasión del encuentro, de la reunión, gratificante entre otras personas, generalmente familiares, pero también amigos u otras (especialmente si las personas a cuyo recuerdo va unido el alimento ya no están al alcance, por fallecimiento o por simple ruptura afectiva. Estos alimentos resultan una mayor tentación en momentos de soledad).

El simbolismo con el que están cargados algunos alimentos, o mejor sería decir, el simbolismo especial que algunos de ellos tienen, puesto que prácticamente todo lo que comemos evoca en nosotros una valoración más allá de los puramente alimenticio, se da de manera individual para cada persona, no pudiendo, pues extrapolar nunca el significado que tiene una comida para una persona a otra.

El no comer lo que apetece con intensidad, o el comer algo “por última vez” , suele ser con frecuencia preludio de atracones, por tanto, prescindir de los alimentos de gran valor afectivo-emocional, puede socavar los esfuerzos por cumplir un plan nutricional de adelgazamiento, ya que están satisfaciendo una necesidad psicológica más que nutricional. Es necesario recordar que la viabilidad del régimen debe estar por delante de su rapidez para conseguir una adhesión a más largo plazo.

Reiterando, muchos alimentos están asociados en nuestra mente a recuerdos agradables o desagradables, a situaciones, personas, emociones... y muchas de estas asociaciones son necesarias para la estabilidad psicológica. Es imprescindible identificar si existen estas asociaciones en la persona obesa que se encuentra en tratamiento, para que no constituya un obstáculo del mismo.

El Dr. Máximo Ravennadescribe la personalidad adictiva como aquella que no solo tiene necesidades físico-químicas sino también un estado emocional particular relacionado con factores químicos (neurotransmisores y neurorreceptores) conectados a los sentimientos y a las necesidades biológicas de cada individuo.

Esa dependencia hace que el obeso adapte su estilo de vida al mantenimiento de la conducta adictiva la cual si se mantiene en el tiempo seguirá con la negación de los efectos agresivos minimizando, justificando y auto engañándose; es en esta etapa cuando se involucra el entorno.

Ya en una etapa final las conductas son automáticas y manejadas por las emociones. “La comida no es adictiva. Sí lo es la conexión del individuo con ella”

El de la obesidad es un fenómeno que puede darse en distintas personalidades y esto es atribuible a fallas yoicas, diversas en cada caso. Los factores que intervienen no dependen de una determinada personalidad en sentido estricto, sino de fallas parciales de cada una de esas estructuras psíquicas.

Hilde Bruch en su obra “Eating disorders”, enfatiza la dificultad que tiene el obeso para identificar sus propias sensaciones, no pudiendo –tal vez como penosa herencia de la incapacidad empática materna, reiteradamente sufrida- distinguir hambre de saciedad ni hambre de otras emociones que le embargan cotidianamente. La consecuencia de esto, es el comer como respuesta a las emociones más diversas. Esta conducta en el adulto, ahora activa, repite su trauma específico temprano: haber sido alimentados cuando manifestaban a sus madres un estado de tensión interna, independientemente de cuál fuese la que los embargaba.

Si se buscan factores comunes en las distintas personalidades se encuentran construcciones subjetivas semejantes a la de los adictos y sufrientes de enfermedades crónicas por lo que algunos autores hablan de una personalidad adictiva.

Lo obesos viven sentimientos de desvalorización cotidianos, todos se enfrentan a la misma presión social, lo que no quiere decir que todos la elaboren de la misma manera. Así, de acuerdo a su historia personal y en combinación con los conflictos generados por un medio social hostil, la persona obesa puede o no desarrollar una psicopatía y en algunos casos trastornos alimentarios.

Sumado a todo esto, están las consecuencias psicopatológicas del seguimiento de dietas hipocalóricas estrictas (como aumento de depresión, ansiedad, nerviosismo, debilidad e irritabilidad) , de los ciclos de pérdida – recuperación de peso (efecto yo – yo), que los hacen sentir culpables, avergonzados, inadecuados y criticados por su fracaso por familiares, compañeros de trabajo y profesionales de la salud, logrando conducir al obeso al desarrollo de nuevas patologías psiquiátricas, entre las que destacan la depresión, la ansiedad, angustia y hasta el trastorno alimentario compulsivo.

Una emoción es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia.

Las emociones tienen una función adaptativa de nuestro organismo a lo que nos rodea. Es un estado que sobreviene súbita y bruscamente, en forma de crisis más o menos violentas y más o menos pasajeras.

En el ser humano la experiencia de una emoción generalmente involucra un conjunto de cogniciones, actitudes y creencias sobre el mundo, que utilizamos para valorar una situación concreta y, por tanto, influyen en el modo en el que se percibe dicha situación.

Cada individuo experimenta una emoción de forma particular, dependiendo de sus experiencias anteriores, aprendizaje, carácter y de la situación concreta. Algunas de las reacciones fisiológicas y comportamentales que desencadenan las emociones son innatas, mientras que otras pueden adquirirse.

Existen 6 categorías básicas de emociones:

Miedo: Anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad.

Sorpresa: Sobresalto, asombro, desconcierto. Es muy transitoria. Puede dar una aproximación cognitiva para saber qué pasa.

Aversión: Disgusto, asco, solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión.

Ira: Rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad.

Alegría: Diversión, euforia, gratificación, contentos, da una sensación de bienestar, de seguridad.

Tristeza: Pena, soledad, pesimismo.

Si tenemos en cuenta esta finalidad adaptativa de las emociones, podríamos decir que tienen diferentes funciones:

Miedo: Tendemos hacia la protección.

Sorpresa: Ayuda a orientarnos frente a la nueva situación.

Aversión: Nos produce rechazo hacia aquello que tenemos delante.

Ira: Nos induce hacia la destrucción.

Alegría: Nos induce hacia la reproducción (deseamos reproducir aquel suceso que nos hace sentir bien).

Tristeza: Nos motiva hacia una nueva reintegración personal.

Cuando nos encontramos ante un estímulo que nos provoca miedo o temor, nuestro cuerpo reacciona activándose, de manera que estemos a punto para cualquier reacción de lucha o huída que sea preciso a fin de protegernos, ya que nuestro impulso más básico es el de la supervivencia.

Buscamos “algo que nos llene”. Cuesta darse cuenta de que la insatisfacción se condensacomemos porque nos cuesta hablar, tapamos el enojo con comida. Masticamos para callar lo que no nos gusta, porque nos da miedo reclamar lo que necesitamos. Tememos al rechazo y terminamos por auto-rechazarnos. Entonces, no sólo necesitamos aprender a comer de otra forma, sino también a vivir de otra manera.

Para estar bien con nosotros mismos es importante poner palabras a nuestro dolor, verbalizar la angustia corporizada, manejar adecuadamente la ansiedad y construir el coraje para modificar lo que nos produce malestar.

A veces comemos de más ante la implosión de emociones que aún no logramos discriminar. Estamos enojados y comemos, nos sentimos rechazados y masticamos, nos percibimos inseguros y deglutimos.

Comemos en lugar de expresar con palabras lo que nos preocupa y duele. No sabemos cómo afinar nuestra propia desarmonía y la tapizamos devorando lo que encontramos.

Esta compulsión a comer es una conducta adictiva. Surge ante sensaciones displacenteras, como la ansiedad, el enojo, la depresión o cuando nos sentimos desatendidos. La comida es un sustituto inconsciente de sosiego y consuelo, pero es sólo un placebo. El vacío ronronea y nos impide descansar en paz.

Cuando abrimos el frigorífico indiscriminadamente, o buscamos en la despensa “algo que nos llene” estamos “enchalecando” la angustia que nos asfixia: encapsulamos el malestar. No solucionamos problemas, los acallamos.

Al dormir nuestro sufrimiento, éste despierta más vivaz y la necesidad de esconderlo resulta imperiosa, por eso comemos de más. Es un círculo vicioso. Cuando nos alimentamos excesivamente o ingerimos alimentos tóxicos, mostramos que estamos mal con nosotros mismos. Atentamos contra nuestra salud, porque estar en el peso adecuado no es una cuestión meramente estética. Al engordar, perjudicamos el funcionamiento de nuestro organismo.

Cuando el verano se acerca las dietas de moda se multiplican, la disociada o la de la manzana nos garantizará la figura ideal de las modelos publicitarias. Al adoptarlas, mágicamente algunos kilos desaparecen para reaparecer al poco tiempo, duplicados. La solución no consiste en privarse de comer. El verdadero cambio, el duradero, no está en el afuera. Lo perdurable se encuentra en la transformación del estilo de vida: modificando nuestra conducta frente al conflicto, cambiando la actitud cuando los desafíos se presentan y transformando hábitos para dosificar la calidad y cantidad de la ingesta.

La metamorfosis siempre es de adentro hacia afuera.

Todos queremos controlar o eliminar las emociones negativas. Sin embargo, no siempre sabemos hacerlo. Con frecuencia, ni siquiera podemos reconocer lo que sentimos.

Para poder manejar, adecuadamente, nuestras emociones negativas, necesitamos: Aceptar que las emociones negativas, tienen una razón de ser.

Este tipo de emociones, sirven para indicarnos que algo nos está molestando o interfiriendo con nuestros deseos, valores, expectativas o actividades. Nos demuestran, que es necesario hacer algo al respecto.

Reconocer que algo en nuestro interior o exterior, nos molesta, disgusta o nos hace sentir mal. Esto parece obvio, pero no lo es.

Detectar cuál es el sentimiento. Hay personas que se sienten enojados, cuando en realidad están deprimidos, asustados o se sienten culpables.

Aprender a identificar la emoción, lo antes posible. Mientras mayor sea su intensidad, menos control tenemos sobre ella.

Detectar que tipos de pensamientos tenemos respecto a esa situación, a las personas involucradas y a nosotros mismos. Independientemente de la situación, nuestros pensamientos aumentan y mantienen nuestros sentimientos.

Practicar algunas técnicas que nos ayuden a eliminar o disminuir las emociones negativas.

Por ejemplo, cómo reconocer los diferentes estilos de pensamiento que tenemos, para aprender a modificarlos, cómo relajarnos, y respirar adecuadamente, etc.

Si la situación tiene solución, hacer lo necesario para solucionarla. Utilizando técnicas de comunicación, manejo de tiempo, solución de problemas, cómo establecer prioridades, etc.

Si no la tiene, aceptarla y cambiar nuestra actitud ante ella. Aprender a vivir el presente.

Creemos, equivocadamente, que si "no sentimos", o que si nos mantenemos muy ocupados, el dolor va a desaparecer.

Pensamos que no deberíamos sentirnos así, porque no está de acuerdo con la imagen que tenemos de nosotros mismos o con la que queremos dar.

La ansiedad parece jugar un papel central en la ingestión de alimentos. Desde esta perspectiva, la obesidad es visualizada como el síntoma o la consecuencia de un problema de ajuste psicológico o social.

El comer, o más exactamente masticar, al suponer un gasto de energía se transforma en una forma de reducir la ansiedad de manera rápida. Y si esta continúa como algo habitual con el tiempo se aumentará de peso, estableciendo en algunas personas un círculo vicioso donde la ansiedad se reduce comiendo, por ende engordando, y este aumento de peso genera un motivo de alarma, de preocupación, por lo que nuevamente aparece la ansiedad y una vez más se come como mecanismo compensador.

Cuando la causa que motiva la ansiedad no se identifica, la persona entra en un estado de ansiedad continua, que de forma muy frecuente alivia comiendo Otro rasgo de personalidad que se pone en relieve en los pacientes obesos son las manifestaciones depresivas. Se observa disminuida la capacidad de atención, percepción y procesamiento de los estímulos y situaciones gratificantes; insomnio o dificultades para conciliar el sueño y conseguir que este sea reparador; sensación de cansancio; incapacidad para enfrentar sus obligaciones habituales; bajo nivel de autoestima; excesiva preocupación por el estado de salud; irritabilidad; incapacidad para concentrarse; incontinencia afectiva, entre otras.

Ganley (1989) después de valorar los resultados de los distintos estudios analizados indica que los estados emocionales pueden jugar un papel relevante en la ingesta, sosteniendo la posibilidad de que estados emocionales negativos tales como enfado, soledad, aburrimiento y depresión podrían llevar a un incremento de la ingesta de los obesos como medio de compensarlos.

Las manifestaciones de este trastorno psicológico se recogen a través de los sentimientos que las personas obesas suelen expresar de sus cuerpos, señalando que los viven como grotescos y repugnantes, y perciben cómo los demás los ven con desprecio.

Brusch (1961) sugirió que el sujeto obeso podría confundir estados emocionales internos con sensaciones de hambre, lo cual conduciría a una ingesta inadecuada.

Otra de las ideas que se plantean respecto de las consecuencias psicológicas negativas de la obesidad, es el menosprecio que experimentan los obesos por su propia imagen corporal.

El autoconcepto suele definirse, en sentido genérico, como el conjunto de imágenes, pensamientos y sentimientos que el individuo tiene de sí mismo. Así, es posible diferenciar dos componentes o dimensiones en el autoconcepto: los cognitivos (pensamientos) y los evaluativos (sentimientos). Los primeros se refieren a las creencias sobre uno mismo tales como la imagen corporal, la identidad social, los valores, las habilidades o los rasgos que el individuo considera que posee. Los segundos, también llamados autoestima, están constituidos por el conjunto de sentimientos positivos y negativos que el individuo experimenta sobre sí mismo.

El autoconcepto está compuesto de aquellas percepciones y valores concientes de ‘mí’ o ‘yo’, algunas de las cuales son un resultado de la propia valoración por parte del organismo de sus experiencias, y en algunos casos fueron introyectadas o tomadas de otros individuos significativos o importantes.

El autoconcepto es la imagen que el individuo percibe de sí mismo.

El auto-concepto no se limita al presente. Incluye el pasado y el futuro. El autoconcepto futuro representa ideas de lo que podrían llegar a ser, lo que les gustaría llegar a ser, y de lo que tienen miedo llegar a ser. Corresponden a las esperanzas, los temores, las normas, metas, y las amenazas.

El concepto de autoestima se forma en los seres humanos a partir de los cinco años de edad como una visión predominante del mundo que los rodea. La forma como se dé esta perspectiva los invitara a pensar que el mundo es un lugar seguro o peligroso, realidad que los lleva a interactuar de manera positiva o negativa.

Durante los primeros años de vida, los éxitos y los fracasos, y la forma de como somos tratados en cada ocasión por nuestra familia, maestros, amigos dan como resultado la creación de la imagen de nosotros mismos que llevamos dentro, y en consecuencia, a establecer un nivel propio de autoestima.

Por esto la calidad de las experiencias vividas durante la infancia juegan un papel predominante en el establecimiento de este nivel de autoestima.

Para que esto ocurra este proceso debe pasar por diferentes etapas hasta llegar desarrollarse a lo largo de toda la vida.

Cada una de estas etapas aporta sus propias impresiones, sentimientos e incluso, se envuelve dentro de complicados razonamientos. El resultado es un sentimiento generalizado de valor o de incapacidad.

No se trata solo de sentirse bien consigo mismo, se trata de ser una persona capaz de encariñarse con su propio proyecto de autorrealización. Todo niño construye al crecer su propio concepto de sí mismo. En principio se forma una idea de quién es, si gusta o no, si es aceptado o no. Poco a poco irá creándose expectativas acerca de sus posibilidades. Después se encontrará bien, consigo mismo o por el contrario a disgusto con lo que es y lo que hace.

Se preparara a disfrutar los retos de la vida con facilidades para la empatía, con creatividad, intentando superar cualquier problema; o se preparara para vivir signado a padecer, a lamentarse, a ver lo negativo, a abrumarse ante cualquier problema, aprenderá a retirarse. Tendrá dos posiciones emocionales básicas, poseerá una autoestima positiva o una autoestima negativa.

Mejorar la autoestima es uno de los mejores proyectos de vida que podemos asumir, al hacerlo estaremos mejorando todo los aspectos de la vida, y nos ocuparemos de la relación más importante que jamás hayamos tenido. La relación con nosotros mismos. En el momento que así lo decidamos, podemos cambiar la imagen que tengamos de nosotros por la imagen que deseamos.

Cambiar la imagen implica varios pasos:

- Crear en la mente la imagen que deseamos de nosotros; una imagen bella y agradable.

- Fijar la atención en la imagen creada.

- No permitir que nada ni nadie nos haga cambiar nuestra nueva imagen.

- Actuar y tener una actitud acorde a la nueva imagen.

- En la medida que esta imagen sea de nuestro agrado el nivel autoestima será el mejor.

El concepto de autoestima se ha convertido, por regla general, en uno de los principales aspectos de nuestras vidas. Ese nivel de bienestar que experimentamos, ese éxito que se pone de manifiesto con el buen funcionamiento de nuestras relaciones, esa creatividad que nos es permitida expresar y otros tantos aspectos de nuestras vidas que constantemente actualizamos, se convertirán en futuros logros ya que toda esta multiplicidad de factores están íntimamente ligados a una buena y elevada autoestima.

Nuestra propia imagen la hemos creado en lo mas profundo de nuestro ser, aunque muchas veces no estamos conscientes de ello. Esta idea se refleja cuando hemos sido nosotros mismos los que nos hemos forjado como persona, y nos damos cuenta de cuan valiosos somos con respecto a los demás.

Esta imagen se convierte en nuestro propio punto de referencia con respecto a la realidad que nos rodea, se corresponda o no con la realidad, convirtiéndose así en nuestra base para la toma de decisiones. De igual manera debemos considerar un pequeño detalle. Esa imagen que tenemos de nosotros mismos es algo muy sutil, y es un aspecto del cual no estamos plenamente conscientes y por lo general no acertamos al señalar que nuestro nivel de autoestima es la principal causa de las todas las situaciones que nos ocurren en la vida.

Esta afirmación es totalmente válida, ya que es nuestro nivel de autoestima es el responsable, por que nosotros somos responsables de todo lo que ocurre en nuestras vidas. Nuestra vida no es más que un simple reflejo de lo que tenemos en nuestro interior y es el conjunto de pensamientos, palabras, emociones que tengamos la que le darán forma a través del tiempo.

Al conocerme con ciertas debilidades o incapacidades, puedo tratar de aprender, cambiar y producir un cambio en mí.

Cuando estoy expuesto a muchas comparaciones por mi parte y por otros, cuando se cuestionan las capacidades que debo tener, o comodebo ser, puede que mi autoestima se vea desestabilizada, con poco cuerpo, débil, baja.

Cuando presento una gran autoexigencia en mi persona, provocando una enorme diferencia entre la “persona ideal” que quisiera ser y la “persona que realmente soy”, genero un profundo esfuerzo que a veces desembocan en frustraciones que me conducen a situaciones de depresión.

Por supuesto esto a su vez produce un marcado descenso en mi autoestima y lleva aparejado el deterioro de la imagen que tengo de mí mismo.

Si en lugar de focalizar en esa persona ideal que “debería ser” (por auto-pedido y por pedido de los otros) pongo foco en lo que soy, las comparaciones se desvanecen, los esfuerzos se tornan innecesarios, no hay lugar para las frustraciones ni la depresión y por lo tanto la autoestima emerge mejorando la imagen que tengo de mí mismo y en consecuencia mi calidad de vida crece.

Entonces podríamos decir que la autoestima es considerarse a sí mismo alguien valioso  dejando de lado esos mandatos que suponen lo que debería ser o no ser.  Lo importante es reconocer el valor que yo tengo, como ser humano como individuo, que siempre tendré cosas por aprender, con mis capacidades y debilidades, y más allá de que algunas personas quisieran que fuese de una manera diferente.

Para que mi  autoestima sea buena debo darme un lugar y respetarlo, saber poner límites y desde allí obtendré el respeto de los demás.

También es necesario que yo me sienta orgulloso de ser quien soy, debo sentirme conforme y contento conmigo.

En definitiva, tener una buena autoestima significa tener una verdadera auto-aceptación de mi mismo, poder fijar libremente mis propias normas y límites, estar contento de ser quien soy y aceptar lo que esta vida y las personas me ofrecen.

El concepto de crecimiento personal, calidad de vida y salud en todos sus aspectos está íntimamente relacionado con una autoestima alta, ya que si yo realmente me valoro, me respeto, me acepto, me siento orgulloso de mí y me siento reconocido, esto va a impactar en mi crecimiento personal y en mi bienestar.

La autoimagen que nos formamos es importante, porque determina nuestra actitud ante la vida. Si pensamos que somos capaces, nos vamos a sentir motivados para actuar y vamos a tener éxito. Si creemos que somos incapaces, la mayor parte de las veces ni siquiera lo vamos a intentar y nuestros esfuerzos van a ser relativos y poco exitosos. El problema es que esas etiquetas que formaron nuestra autoimagen, no son un reflejo real de nosotros. Sólo muestran la manera de pensar de la gente que fue parte de nuestra vida.

La constitución de la autoimagen puede estar alterada ante cambios bruscos de peso, sin embargo esto no es algo comprobado de forma generalizada, como para establecer un patrón. De allí que la imagen corporal en la obesidad sea un tema complejo de abordar en forma sencilla. Aún así, pueden precisarse algunas de sus particularidades.

La imagen corporal se va conformando en nuestro psiquismo y puede suceder en determinadas circunstancias, que haya alteraciones en la forma en que la persona percibe la imagen de su cuerpo.

La obesidad es una enfermedad y como toda patología, de alguna manera, el enfermo desconoce o niega de alguna forma, su estado no sano. El no reconocimiento de esa situación puede darse por esta alteración de la imagen corporal. El obeso se ve bien, más allá de que la realidad indica lo contrario. Su adicción a la comida no le permite ver su realidad física.

Los primeros indicios de mejoría de la persona en un proceso terapéutico son cuando ésta comienza a reconocer sus síntomas y su enfermedad.

En suma, es posible establecer relaciones entre la imagen corporal en la obesidad así como en otras patologías, en la medida que la primera está afectada o alterada y por ende la persona no puede percibir la realidad, en virtud de su enfermedad. Tanto más, cuando la constitución de la autoimagen debe enfrentarse a cambios bruscos de peso, como ocurre tras algunas dietas rápidas.

La imagen corporal es un conjunto complejo de percepciones, que incluye tanto como vemos “todo el cuerpo” y “cada una de sus partes”, cómo “el movimiento y límites de éste”, la experiencia subjetiva de actitudes, pensamientos, sentimientos y valoraciones que hacemos y sentimos y el modo de comportarnos derivado de las cogniciones y los sentimientos que experimentamos. 

Probablemente todas las personas hemos experimentado la sensación de vernos  “bien“ en algún momento y de vernos “muy mal” en algún otro momento.  

Lo más seguro es que no seamos muy diferentes cuando nos sentimos bien de cuando no es así, pero lo que sí difiere es cómo nos sentimos, cómo enfocamos nuestra existencia en aquel momento y que tipo de resultados obtenemos en nuestra relación con los demás.  

Si creemos que somos suficientemente atractivos actuaremos como tales, y así nos sentiremos seguros, tranquilos. Si, por el contrario, creemos que no lo somos en absoluto, tenderemos a actuar como unos pobres infelices. 

La insatisfacción corporal y la percepción de uno mismo como gordo junto con otros comportamientos alimentarios, son características muy frecuentes en la población femenina. 

El ideal delgado y las preocupaciones por el peso vienen de un ideal cultural y que aunque hoy sea considerado estético, es sólo una moda y no es necesariamente saludable ni accesible. Puede tener consecuencias negativas como una gran preocupación por el peso y la figura. 

En el contexto de la obesidad, es importante hablar de dos aspectos fundamentales cuando nos referimos a imagen corporal: 

Insatisfacción corporal: grado en que los individuos valoran o desprecian su cuerpo. 

Distorsión de la imagen corporal: Imprecisión en la determinación del tamaño corporal. 

La imagen corporal es una representación psicológica subjetiva que puede llegar a ser sorprendentemente diferente de la apariencia real.

Pick en los años 20, indicaba que cada persona desarrolla una “imagen espacial” del cuerpo,  imagen que es una representación interna del propio cuerpo a partir de la información sensorial. Henry Head, proponía que cada individuo construye un modelo o imagen de sí mismo que constituye un standard con el cual se comparan los movimientos del cuerpo, y empezó a utilizar el término “esquema corporal”.

Analizando las aportaciones de diversos autores Pruzinsky y Cash (1990) proponen que realmente existen varias imágenes corporales interrelacionadas: 

- Una imagen perceptual. Se referiría a los aspectos perceptivos con respecto a nuestro cuerpo, y podría parecerse al concepto de esquema corporal mental, incluiría información sobre tamaño y forma de nuestro cuerpo y sus partes.

- Una imagen cognitiva. Que incluye pensamientos, auto-mensajes, creencias sobre nuestro cuerpo.

- Una imagen emocional. Que incluye nuestros sentimientos sobre el grado de satisfacción con nuestra figura y con las experiencias que nos proporciona nuestro cuerpo. 

Para estos autores la imagen corporal que cada individuo tiene es una experiencia fundamentalmente subjetiva, y manifiestan que no tiene porque haber un buen correlato con la realidad.

Este concepto amplio de imagen corporal, tiene las siguientes características:

1.- Es un concepto multifacético.

2.- La imagen corporal está interrelacionada por los sentimientos de autoconciencia: “Cómo percibimos y experimentamos nuestros cuerpos se relaciona significativamente a cómo nos percibimos a nosotros mismos” 

3.- La imagen corporal está socialmente determinada. Desde que se nace existen influencias sociales que matizan la autopercepción del cuerpo.

4.- La imagen corporal no es fija o estática, más bien es un constructo dinámico, que varía a lo largo de la vida en función de las propias experiencias, de las influencias sociales, etc.

5.- La imagen corporal influye en el procesamiento de información, la forma de percibir el mundo está influencia por la forma en que sentimos y pensamos sobre nuestro cuerpo.

6.- La imagen corporal influye en el comportamiento, y no sólo la imagen caporal consciente, sino también la preconsciente y la inconsciente. 

Thompson (1990) amplia el término de imagen corporal, además de los componentes perceptivos y cognitivo-emocionales, ya mencionados antes, incluiría un componente conductual que se fundamentaría en qué conductas tienen origen en la consideración de la forma del cuerpo y el grado de satisfacción con él.

Otros autores como Slade (1994),  centran su explicación más en una representación mental, la cual se origina y modifica por diversos factores psicológicos individuales y sociales, la define así: “ la imagen corporal  es una representación mental amplia de la figura corporal, su forma y tamaño, la cual está influenciada por factores históricos, culturales, sociales, individuales y biológicos que varían con el tiempo”  

 La imagen corporal clásicamente se la define como la representación que se tiene del tamaño, contornos y forma del cuerpo y el sentimiento que trae aparejado sus características y las de sus diferentes partes constitutivas.

Según Zukerfeld la imagen corporal definida como la representación conciente e inconsciente del propio cuerpo se realiza a nivel de tres registros: forma, contenido y significado.

El registro de la forma o figura, clásicamente conocido por esquema corporal, hace referencia a las percepciones conscientes vinculadas al tamaño y límites corporales en cuanto aspecto, postura, dimensiones (ancho, alto, espesor y peso) ubicación en el espacio, movimiento y superficie corporal, accesible a los órganos de los sentidos.

El registro del contenido corresponde a las percepciones interoceptivas o propioceptivas, cenestésicas, habitualmente preconcientes y a las necesidades; como son los registros de hambre-saciedad, tensión-distensión, frío-calor, dolor, cansancio, etc.

El registro del significado se corresponde con el concepto de cuerpo erógeno e incluye las representaciones inconscientes del deseo y sus vicisitudes, la capacidad de comunicar y simbolizar y de crear relaciones vinculares (intersubjetivas), (social).

La imagen corporal está íntimamente ligada a la autoimagen, a la autoestima y al sentimiento de sí o identidad.

Estas tres esferas están íntimamente relacionadas en la constitución de la imagen corporal y los componentes de cada una de ellas son más problemáticos en los individuos obesos.

Con respecto al registro de la forma, las personas con obesidad tienen distorsión en cuanto al tamaño corporal, están insatisfechas y preocupadas con su apariencia física. La alteración en este componente en los obesos es la subestimación, donde el cuerpo se percibe en dimensiones inferiores a las reales.

Los trastornos a nivel de la percepción interoceptiva- contenido-se expresan como dificultad en percibir, discriminar y nominar los afectos (sensaciones interoceptivas y sentimientos) fundamentalmente los registros de hambre y saciedad, ya que el alimento puede adquirir un valor atractivo y peligroso, generador y evacuador de tensiones endosomáticas o psicobiológicas como una defensa frente al impacto de emociones que no pueden ser manejadas y/o toleradas por un aparato psíquico con predominancia de un modo de funcionamiento que tiende a la descarga de las mismas.

Según Hilde Bruch, de producirse una exclusión de las necesidades corporales del niño en la relación precoz madre-hijo prevaleciendo arbitrariamente las emociones corporales de la madre sobre las del niño o al no haber una madre “suficientemente buena” (Winnicot) capaz de cualificar adecuadamente las necesidades del bebe (le da de comer según sus propios deseos y no espera los signos de inquietud del bebe), esto podría derivar en un desconocimiento de los límites del yo, de la imagen del propio cuerpo y del sentido de identidad.

La insatisfacción con la imagen corporal en la obesidad no solo es una motivación frecuente para intentar bajar de peso sino también puede ser motivo de un importante y significativo impedimento y malestar crónico ya que influye en los pensamientos, sentimientos y conductas repercutiendo además notablemente en la calidad de vida de quien la padece.

La imagen corporal no es fija e inamovible, sino que puede ser diferente a lo largo del tiempo y por tanto se puede modificar.  

Uno de los aspectos fundamentales sería, aprender a tener una imagen lo más realista posible, es decir, que mi representación del cuerpo se aproxime al tamaño real del mismo, corrigiendo aquellas distorsiones que pueden haber.

Por otro lado, ser capaces de sentir y pensar positivamente sobre mi apariencia física; enfrentarme a mis miedos y al malestar y luchar contra mis creencias autodevaluadoras. 

Las dinámicas de grupo son un instrumento de liberación que posibilita un intercambio de experiencias y sentimientos. Conlleva un acercamiento entre personas lo que permite conocer mejor al resto, superar trabas emocionales y sociales e integrarse a las realidades de otros. Implica también, un desarrollo de habilidades de expresión y transmisión de ideas y opiniones, lo que repercute en las capacidades comunicativas de las personas.

El encuentro que se da en las dinámicas grupales, favorece el diálogo y la generación de climas de confianza y aceptación, lo que hace que sea una buena instancia para tratar temas difíciles, como problemas sociales, éticos, morales, ideológicos o valóricos.

Son instrumentos para facilitar el trabajo conjunto y compartido entre los integrantes de un grupo para que éste logre con mayor agilidad sus objetivos propuestos.

Ayuda a la formación de una escucha crítica, de sentimientos de empatía, de argumentación, de aceptación de otras realidades y de respeto a la diversidad de los integrantes del grupo. Sirven para romper barreras entre las personas. Buscan crear un acercamiento basado en la confianza de los participantes,también pueden ser útiles para quebrar prejuicios y conocer de otras maneras a la gente que uno cree conocer.

Permite a los participantes conocer sus propias características ya sean emocionales, psicológicas, o cognitivas. En algunas ocasiones sirven para darlas a conocer al resto.

Las dinámicas de grupo son medios para lograr un objetivo. Lo importante es tener claro el objetivo a lograr en el grupo. Estos objetivos pueden ser, por ejemplo, conocerse más, estudiar un tema con detenimiento, tomar decisiones. Para cada objetivo que el grupo necesita lograr, los dirigentes pueden seleccionar una o varias técnicas adecuadas para lograr el objetivo propuesto.

Lejos del desánimo y la frustración que sufren tanto los pacientes como sus médicos con las dietas restrictivas que no se cumplen, son varios los especialistas que recomiendan las actuaciones multidisciplinares que reeduquen a los individuos.

Y hacerlo en grupo, por dos razones: para que se apoyen los unos a los otros y como respuesta a la sobrecarga de trabajo que supondría realizar este tipo de terapia de manera individual.

El hospital Son Dureta de Palma de Mallorca pretende demostrar los beneficios de la terapia en grupo frente al tratamiento convencional en la consulta e, incluso, frente a la cirugía bariátrica (reducción de estómago).

"El problema está en el cerebro y no en el intestino o en el estómago".

Para Martín Sueiro, investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición(CIBERobn), "se debería explorar más firmemente la terapia grupal".

Hay que saber ponerla en marcha y seleccionar muy bien a los pacientes, porque no siempre funciona adecuadamente."Puede ayudar si el grupo es homogéneo y los sujetos se refuerzan los unos a los otros".

Realizar ejercicio; comer cinco veces al día; dormir siete horas; beber un litro y medio de agua al día...

Pautas tan sencillas como éstas, acompañadas del apoyo emocional que puede dar el grupo, no sólo reducirían las tasas de obesidad sino también la incidencia de los trastornos asociados a la misma: diabetes tipo 2, apnea del sueño, problemas cardiovasculares.

La PNLconstituye un modelo, formal y dinámico de cómo funciona la mente y la percepción humana, cómo procesa la información, la experiencia y las diversas implicaciones que esto tiene para el éxito personal. Facilita un cambio evolutivo y positivo.

La Programación Neurolingüística, por analogía con el ordenador, utiliza los patrones universales de comunicación y percepción que tenemos para reconocer e intervenir en procesos diversos (aprendizaje, terapia, afrontamiento del estrés, negociación, gestión de conflictos, superación de fobias, etc...). El campo de trabajo es tan amplio como lo es el de las relaciones interpersonales.

La PNL es el estudio de lo que percibimos a través de nuestros sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto), cómo organizamos el mundo tal como lo percibimos y cómo revisamos y filtramos el mundo exterior mediante nuestros sentidos.

Además, la PNL investiga los procesos que hacen que transmitamos nuestra representación del mundo a través del lenguaje. Es por tanto una aplicación práctica que nos permite, mediante técnicas y herramientas precisas, reconocer y desarrollar habilidades para el crecimiento personal y la mejora de las relaciones interpersonales. Pero sobre todo, nos permite conocer de manera objetiva la percepción de los demás y la de nosotros mismos.

La Programación Neurolingüística es un sistema para preparar («programar»), sistemáticamente nuestra mente (neuro), y lograr que comunique de manera eficaz lo que pensamos con lo que hacemos (lingüística), logrando así una congruencia y comunicación eficaz a través de una estrategia que se enfoca al desarrollo humano.

Estudia cómo nos comunicamos con nosotros mismos (comunicación intrapersonal) y por ende cómo nos comunicamos con otros (comunicación interpersonal).

La Programación Neurolingüística (PNL) es una escuela de pensamiento pragmático que sostiene que en última instancia toda conducta humana se desarrolla sobre una "estructura" o "plantilla de pensamiento" aprendida, la cual puede ser detectada para ser modelada (copiada) por otras personas y obtener con ello similares resultados. Sostiene que es posible cambiar o reprogramar esta estrategia o plantilla de pensamiento, si es que hay algo que limite o para potenciar algún recurso, comportamiento o creencia, con el fin de mejorar la calidad de vida.

La PNL define tres elementos como constituyentes claves de la conducta humana:

- El sistema nervioso (el soporte neurológico).

- El lenguaje que sirve para la comunicación externa e interna (con uno mismo) es verbal y no verbal.

- La conducta que se puede aprender.

Es difícil establecer una definición concluyente de PNL, tiene características que la definirían como el arte y la «ciencia» de la excelencia personal.

Trata sobre las ideas y las personas, de comprender y organizar sus propios éxitos de tal forma que pueda disfrutar de muchos más momentos exitosos. Un objetivo es el de construir nuevas opciones de aprendizaje.

La PNL explica el proceso de aprendizaje de un proceso en una serie de etapas por las que pasa el individuo que aprende. Son cuatro:

Incompetencia inconsciente (No se sabe qué es un coche y, mucho menos, conducirlo).

Incompetencia consciente (momento en el que más se aprende. El conductor es consciente de que no sabe conducir y lo intenta).

Competencia consciente (El conductor ya sabe conducir y presta demasiada atención al proceso como embrague, intermitentes, palanca de cambio de marchas…).

Competencia inconsciente (Se libera la atención del consciente. El individuo realiza la acción sin ser prácticamente consciente y puede dirigir así su atención para otras cosas. Así vemos a un conductor hablar, escuchar música, fumar, etc..mientras conduce).

La PNL es el estudio de la estructura de la experiencia subjetiva. Es el estudio de cómo hacemos modelos. Hace referencia al "proceso", no trabaja con contenidos, Si tuviéramos que hacer un seminario de PNL en tres minutos el objetivo versaría en: la agudeza sensorial (Percepción) y Flexibilidad por la importancia de estos conceptos en el círculo de la comunicación e interacción con el mundo.

La Programación Neurolingüística surge gracias a las investigaciones de dos jóvenes estadounidenses: Richard Bandler (informático) y John Grinder (psicólogo y lingüista), quienes querían indagar por qué los tratamientos de los tres terapeutas de gran éxito en Estados Unidos (Virginia Satir, Milton Erickson y Fritz Perls) alcanzaban mayor eficacia que el de sus colegas. Después de sus largas investigaciones, apoyándose en la observación sistemática, llegaron a la conclusión de que el procedimiento que empleaban con excelente resultado era la utilización de un patrón de comunicación muy particular.

Basándose en los datos obtenidos a través de todas sus investigaciones, Bandler y Grinder elaboraron el sistema que hoy día es utilizado como sistema genérico de aprendizaje o como terapia: PNL.

El primer logro notable de la Programación Neurolinguística fue su Terapia Fast Phobia, por la cual, mediante un simple y corto taller de ejercicios, el alumno lograba superar rápidamente cuadros de fobia que a veces tenían años de antigüedad. Este tipo de terapias fue clasificado como terapias breves, La PNL se expandió en los ambientes intelectuales y empresariales de la Costa Oeste (de Estados Unidos) y, poco después, por el mundo entero.

La Programación neurolingüística parte de la teoría constructivista, define la realidad como una invención y no como un descubrimiento. Se basa en el hecho de que el ser humano no opera directamente sobre el mundo real en que vive, sino que lo hace a través de representaciones mentales del mismo que determinan la forma en que cada individuo percibe el mundo.(El mapa no es el territorio).

Es un medio de autoconocimiento y evolución personal. Describe cómo la mente trabaja y se estructura, de manera que las personas piensan, aprenden, se motivan, interactúan, se comunican, evolucionan y cambian.

Esta técnica proporciona herramientas y habilidades para el desarrollo en comunicación y reprogramación de actitudes. Promueve la flexibilidad del comportamiento, la creatividad y la comunicación, el pensamiento trascendental y una comprensión de los procesos mentales, tanto para el desarrollo individual como para la optimización de cada grupo humano. Permite resolver fobias, miedos y situaciones similares en pocas sesiones de trabajo.

El sistema está fundamentado en una serie de principios, de los cuales el fundamental es el que dice "El ser humano funciona perfectamente bien”.

A partir de allí desarrolla un conjunto de convenciones o acuerdos (podríamos llamarlos premisas), que funcionan en forma articulada.

La PNL se basa en la observación y el "modelado" de la excelencia, con la convicción de que, si una persona tiene un logro, ese logro está acompañado de un "estado general" de la mente, el cuerpo y las emociones, que puede ser replicado modelando a esa persona.

Esto y sus puntos de partida o principios lo diferencian netamente de las escuelas de psicología, que se han basado históricamente en conceptos teóricos (olvidando su aplicación pragmática), la observación del déficit, carencia o problema, con la convicción de que a partir de la observación del problema se produciría la solución. Según la PNL, el logro se obtiene mediante el modelado del logro de otra persona y la movilización de los recursos personales hacia el objetivo.

1.- Submodalidades

2.- Posiciones de la realidad.

3.- Metamodelo

4.- Modelo Milton

5.- Rapport/Leading/Calibraje

6.- Movimientos oculares

Para la práctica de la PNL deben darse por ciertos una serie de supuestos que se consideran la base, el contexto de sus prácticas, para la correcta aplicación y desarrollo de sus técnicas. Se presentan a continuación los que considero, personalmente, más importantes:

"El mapa no es el territorio" Expresión de Gregory Bateson (Uno de los fundadores del pensamiento sistémico).

La PNL postula que cada persona construye su propia verdad, que a veces, llamamos el "mapa" del territorio o del mundo. Por tanto, cada uno dispone de su propia realidad y su "verdad" subjetiva. Todos los seres humanos tenemos distintos "mapas" o reproducciones interiorizadas del mundo, con los que nos orientamos dentro del mismo. Sin embargo, “ninguno de estos mapas constituye una representación completa y detallada del entorno”.

Las personas percibimos a nivel consciente siete estímulos (Dos estímulos más o menos) del medio. Los “filtros” que ponemos en nuestras percepciones determinan en qué clase de mundo vivimos.

Si la persona va buscando por el mundo la excelencia, encontrará la excelencia. Si va buscando problemas, encontrará problemas. De tal forma que esos filtros están influenciados por los "mapas" y se retroalimentan mutuamente.

Cambiando los filtros, cualquier persona puede cambiar su mundo. Si se desea cambiar la realidad externa, hay que cambiar primero la realidad interna.

El lenguaje es un filtro; refleja pensamientos y experiencias de nosotros, trasladando el mundo real a nuestro ulterior. Habilidades valiosísimas en la comunicación; Emplear palabras precisas que tengan significado en el mapa de los demás y determinar de manera precisa lo que una persona quiere decir con las palabras que usa.

Los Sistemas representativos son las formas en las que representamos las experiencias y a través de las cuales nos expresamos. Se basan en los cinco sentidos: Vista, olfato, gusto, tacto oído que denominamos "canales" de comunicación. Las personas son más predispuestas a usar uno más que otro en su interacción con el mundo y sus procesos internos.

Los sistemas de representación se expresan también por medio del lenguaje de tal forma que podría darse el caso que, entre personas que usen distinto tipo de canal, se produzcan dificultades en la comunicación a la hora de expresar el mensaje. Empleamos los mismos caminos neurológicos para representar la experiencia en nuestro interior que para experimentarla directamente.

Uno de los hallazgos de la PNL ha sido que todas las personas tenemos tres sistemas representacionales y unos se desarrollan más que otros. Estos son el visual, el auditivo y el kinestésico y determinan cómo asimilamos las experiencias y cómo las recordamos.

Otro de los pilares lo constituye el descubrimento de los anclajes que permiten fijar los aprendizajes de una sola vez. Desde su presentación en público, la Programación neurolinguística se ha constituido en el más popular de los sistemas cognitivos para movilizar el potencial personal.

En el tratamiento de la obesidad el uso de la PNL en un primer acercamiento permite que el propio sujeto reconozca su conducta habitual. Es inútil intentar un cambio en la persona que considera que su ingestión de alimentos es escasa y aún menos si la considera adecuada.

Es posible entonces en forma genérica afirmar que la PNL permite en el tratamiento de la obesidad:

1.- Aumentar las posibilidades de hacer consciente en el sujeto sus hábitos alimenticios.

2.- Facilitarel aprendizaje de la aplicación de criterios de realidad en cuanto a si mismo y sus actitudes al comenzar un cambio de hábito alimenticio y de estilo de vida.

3.- Quereconozca los efectos de sus propias cogniciones en su respuesta frente a los alimentos.

4.- Facilitar el reconocimientode la relación emoción ingestión de alimentos.

La PNL permite ayudar al sujeto en el sentido de:

- Establecer sus objetivos con criterios de realidad.

- Reconocer las ventajas emocionales que le proporciona tener sobrepeso y asegurar conductas que le permitan mantenerlas al cambiar de hábitos y por tanto de peso corporal.

- Predecir los cambios que se presentarán al cambiar su peso y aspecto personal.

- Conocer y evaluar los cambios emocionales que provocará el cambio de figura corporal.

- Adquirir la motivación necesaria para comenzar el cambio nutricional y mantenerlo durante lapsos prolongados.

- Reconocer y modificar la ingestión de alimentos ante situaciones emocionales o de estrés.

- Aprender a tomar sus decisiones respecto a su deseo de cambiar de hábitos alimenticios.

- Usar estrategias para escoger los alimentos en diversas situaciones.

- Adquirir habilidades que aseguren hábitos tales como velocidad de la ingestión de alimentos, tipos y presentaciones de los alimentos que sean las más adecuadas para lograr modificar la ingestión energética.

- Sustituir creencias de identidad que sean limitantes para la modificación de conducta que se desea por creencias que habitualmente están presentes en una persona delgada.

- Plantearse un futuro diferente al aumentar las opciones en diferentes contextos.

Por último la persona debe reconocer que el peso es el resultado del balance energético del individuo y por lo tanto es necesario que este sea instruido respecto al tipo de alimentos que puede consumir en mayor o menor cantidad. Debido a las respuestas primarias que se obtienen frente a cualquier tipo de prohibición es necesario que el propio cliente llegue a un compromiso consigo mismo respecto a la modificación de la ingestión de ciertos alimentos ricos en energía o de difícil manejo en cuanto a cantidad. En este sentido las técnicas de PNL pueden resultar altamente eficaces por cuanto el propio sujeto decide como, cuando y cuanto de este tipo de alimentos va a ingerir. Esto unido a una alta motivación le permite al sujeto plantearse y aceptar la posibilidad de controlar su propio peso.

Como es evidente en este resumen la PNL es una ayuda para el tratamiento de la obesidad pero nunca puede proponerse como una alternativa única de tratamiento.

Se hará a continuación un breve comentario sobre algunas técnicas de PNL que se usan para ayudar a los pacientes obesos.

Previamente son necesarias algunas aclaratorias:

a.- Cada persona es particular y por tanto no podemos ofrecer un "protocolo de PNL" para el tratamiento de la obesidad o del sobrepeso.

b.- Antes de comenzar debe examinarse al paciente o asegurarse que es visto por un médico especialista y por tanto se hayan estudiado todas las causas de obesidad, como por ejemplo la obesidad de origen endocrino, por terapia sustitutiva hormonal o por la ingestión de medicamentos que provoquen aumento de la grasa corporal o disminución del gasto metabólico. En caso de que estas causas estén presentes se debe explicar al paciente las probabilidades reales de éxito de al usar la PNL.

En resumen, es indispensable conocer la historia previa y actual de cada paciente.

La experiencia ha demostrado que muchas veces los profesionales que desean ayudar a un paciente obeso en su adaptación a un nuevo habito alimentario no exploran el concepto que ese paciente tiene de su propia figura corporal ni usan técnicas que le permitan reconocer lo que hace, en ese momento o hacía en el pasado, que generó la obesidad. Por lo tanto, esta persona no conoce su situación actual y difícilmente podrá modificarla. Debido a esto una de las primeras técnicas que se utiliza tiene por objeto la confrontación de la figura corporal que el paciente supone que posee con la figura que realmente tiene. Para ello se le indica que se represente colocando, en palabras, los lugares del cuerpo que menos le agradan y los que acepta como adecuados. Además se le indica que en su casa y estando solo revise su cuerpo en un espejo y confronte lo dibujado con la realidad. Utilizando uno de los modelos lingüísticos de la PNL se confronta la imagen idealizada que tiene el paciente de si mismo y la imagen real.

El objetivo de esta primera consulta es que el paciente se ponga en contacto y se responsabilice por su cuerpo. Pueden presentarse varias respuestas a partir de esta pequeña intervención:

1.- Que el paciente crea que tiene más sobrepeso que el real o lo contrario.

2.- Que se de cuenta de sus creencias respecto a su aumento de peso, a su dificultad o facilidad para hacer dieta o para disminuir de peso.

También en la primera cita se le indica que debe hacer un registro de lo que ingiere durante tres días y traerlo la próxima sesión. Esta pequeña tarea lo confrontará con la realidad de su ingestión de alimentos.

Una de las dificultades que se le presenta al médico con algunos pacientes obesos se debe a la presencia de conductas alimentarias inadecuadas que fueron adquiridas en la infancia o son un modelo familiar. Un ejemplo son los pacientes que dicen que no les gustan los vegetales. Si este hecho va acompañado de una decisión de no cambiar lo que se come realmente el profesional debe explicar las consecuencias de esta conducta y la imposibilidad de lograr una modificación de peso en breve tiempo. En este caso, si se considera conveniente y respetuoso del paciente, se puede operacionalizar una de las presuposiciones de la PNL que dice "Si lo que haces no funciona, haz otra cosa" La intención es que a nivel inconsciente el paciente "acepte" que es necesario el cambio y de esta manera se pueda proseguir para instalar conductas diferentes en cuanto a alimentación se refiere.

Pocos obesos comen por "hambre", son en general otras las necesidades que intentan cubrir con la ingestión de alimentos. Debido a esto es necesario que el paciente "descubra" porque come y de esta forma se usarán las técnicas de PNL necesarias para modificar la conducta alimenticia.

Se conoce como estrategias en PNL las secuencias de procesos internos que producen una conducta y se pueden representar como una serie de modalidades sensoriales encadenadas.

En el caso del paciente obeso es evidente que tiene una excelente estrategia para que la ingestión de energía sea mayor que el gasto y ello provoca el almacenamiento de energía en exceso en forma de grasa. Una primera aproximación a este "problema" es explicarle al paciente que su estrategia es muy buena pero no cumple con lo que quiere lograr con lo cual se refuerza al paciente debido a que en general cuando llega a la PNL viene convencido que en cuanto a alimentación se refiere no hace nada bien.

En una segunda fase se instalan estrategias de motivación y de logro de las cuales la PNL ofrece gran variedad.

Otra herramienta sencilla y muy útil es el uso de anclajes positivos en cuanto a obtener placer de comer en contraposición a comer en exceso para llenar una necesidad de otra naturaleza.

Durante el proceso es necesario ayudar al paciente a "fabricar" una figura corporal deseada que cumpla con criterios de realidad y es importante lograr que se de cuenta y acepte que bajar de peso es un proceso y por tanto se requiere de tiempo para poder cumplir las metas que se propuso.

Las experiencias previas que el paciente relate como "fracasos" deben ser atendidas pues son experiencias que pueden generar creencias limitantes en cuanto a la capacidad de la persona para lograr su propósito. En este sentido la PNL ofrece múltiples herramientas como los "Cambios de historia personal; el destructor de decisiones y la recodificación de experiencias negativas."

Además en casi todos los pacientes es necesario utilizar la instalación de creencias que reafirmen el ego pues en general son pacientes que llegan bastante "autodevaluados" y en estas condiciones es difícil que logren comenzar conductas que lleven al cambio de peso. Hay casos donde además se deben instalar creencias referentes a las características de personalidad necesarias para comenzar y mantener el cambio de hábito alimenticio.

Por ultimo es necesario redefinir el cambio que se logrará en el futuro para lo cual hay técnicas muy específicas basadas en la descripción de Tad James de la línea del tiempo y su importancia en los logros a largo plazo.

Nadie puede ser más que lo que cree que es, no porque no lo sea, sino porque actuará de acuerdo a lo que crea ser.

Un cambio de creencias puede hacernos enfocar la atención en un aspecto de la vida o del mundo que antes ignorábamos, modificando nuestra realidad subjetiva, sin que el mundo haya cambiado externamente, ya que las creencias determinan la manera en la que filtramos la realidad... Y la manera en la que juzgamos la realidad es la que determina nuestras acciones. Lo que hay que comprender, lo verdaderamente importante, es que al modificar nuestra realidad subjetiva, cambiará con el tiempo también nuestra realidad objetiva, porque las actitudes que nazcan de ese cambio subjetivo, modificarán inexorablemente nuestra realidad objetiva en todos sus aspectos.

 Hasta el momento ningún estudio ha revelado una personalidad del obeso. Existen obesos con y sin psicopatías, diferentes perfiles psicológicos, mayor frecuencia de algunas características psicológicas, pero no hay un trastorno propio del obeso. Sin embargo, hasta el momento resulta imposible determinar si la obesidad provoca alteraciones específicas en la personalidad o son éstas las que desencadenan la obesidad. Un tema de gran debate entre médicos, psiquiatras y psicólogos.

 Cada ser humano es un sistema extremadamente complejo con una historia personal única e incomparable, y cuando uno trabaja con seres humanos las reacciones son imprevisibles, de ahí que sea fundamental la flexibilidad y la creatividad para obtener los resultados deseados por cada uno.

Una aproximación científica que conecte causas y efectos de manera sólida es sencillamente imposible por la complejidad de la misma naturaleza humana.

Resumiendo: en PNL lo único que interesa es si funciona, si es práctico y si proporciona resultados. El método es irrelevante; se prueba con un procedimiento y, si no se obtienen avances, se prueba otro. Para ello se utilizan todas las herramientas y aproximaciones disponibles de manera flexible y creativa.

Lo que sí es muy importante es que aquel que esté inmerso en un ejercicio de PNL considere y acepte la idea de que los procesos inconscientes siempre tienen una función o intención positiva, y que los comprenda como fenómenos vitales para la supervivencia y el bienestar del individuo.

Por ejemplo, una parte inconsciente del ser humano puede estar haciéndole comer sin hambre, y éste debe comprender que la función de esta parte es positiva.

Existe un beneficio secundario y desconocido que se obtiene con el acto de comer, aunque el acto pueda ser considerado como nocivo por el individuo. De la misma manera, el inconsciente puede estar ocultando ciertos recuerdos dolorosos porque considera que es positivo para el funcionamiento general del sistema. Los procesos inconscientes son siempre positivos y beneficiosos, aunque estos beneficios no siempre resulten fáciles de comprender.

Otra hipótesis de trabajo de la PNL es que el inconsciente controla el funcionamiento vital del ser humano en un grado mucho mayor que la mente consciente. Este poder se debe a que coordina la mayoría de procesos vitales y a que el consciente carece de acceso directo a la mayor parte de las experiencias que el individuo va acumulando a lo largo de su vida. Debido a esto, el inconsciente es una instancia con la cual conviene, y mucho, estar en buenas relaciones. La ventaja para el individuo sería la equivalente a contar con un amigo muy influyente.

La PNL concibe la personalidad del ser humano como una estructura en la cual un conjunto de partes (inconscientes) organizan el comportamiento, de modo que se garantice el cumplimiento de las intenciones o funciones positivas vitales para el individuo.

En la práctica, esto se traduce en que siempre que nos encontremos frente a una función vital de un ser humano sostenida por una conducta determinada, presupondremos la existencia de una parte responsable de la organización de dicha conducta y que pretende garantizar el cumplimiento de su función.

Por tanto, es importante entablar contacto con estas partes responsables, reconocerlas, darles las gracias por su labor y conocer qué es lo que desean para nosotros al hacernos actuar de la manera en que lo hacen. Todas esas partes inconscientes están de nuestro lado y conviene que nosotros también estemos del suyo, comprendiendo sus intenciones y negociando con ellas lo mejor para el sistema en su conjunto.

Los criterios de éxito terapéutico deben contemplar no sólo la reducción de peso como producto final, sino que como un proceso continuo con resultados positivos en la calidad de vida, cambio de hábitos de alimentación, estilo de vida menos sedentario realizando ejercicio activo, integrando la terapia para una mayor aceptación de su imagen corporal y la toma de conciencia que conduzca a una evitación de las recaídas, tan frecuentes en este proceso, pero que no significan obligatoriamente un fracaso absoluto del tratamiento.

"Aprender es descubrir que algo es posible".

Fritz Perls

 

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