“Asma, tratamientos convencional y natural ”

Tesina de Isabel Parra Alfaro. Curso de Naturopatía General. 

INTRODUCCIÓN

El asma, también conocido como asma bronquial, es una enfermedad crónica del sistema respiratorio que afecta cerca del 5% de la población, siendo dos veces más frecuente en hombres que en mujeres y todavía más común en niños con edades inferiores a los diez años. Soy una de esas personas aquejadas de asma bronquial y es esta la razón por la cual he decidido focalizar la presente tesis en esta patología.

Asma, que al parecer significa “jadeo”, ha sido una enfermedad que en las más remotas civilizaciones como el Antiguo Egipto, China o la India, le fue atribuido un origen sobrenatural, entendiéndose en muchas ocasiones como un castigo divino. Es por esto que la mayoría de los remedios para enfrentarse a este mal requerían de ceremonias donde participaban exorcismos, oraciones e, incluso, sacrificios. Pero lejos de estas supercherías, que a pesar de lo que puedan parecernos hoy en día a una sociedad que ha perdido la fe en su cultura contaban con un factor psicológico importante para condicionar un tratamiento paliativo, nos enseñó tratamientos naturales para hacer frente a esta enfermedad, siendo por ejemplo en la cultura China donde se recurría a la acupuntura o la moxibustión.

Deberíamos remontarnos a la obra de Homero, en el siglo VIII a. C., para encontrarnos por primera vez una referencia a este mal bajo el término de asma, pues es en su famosa e importantísima ‘La Iliada’ donde describe dicha patología con este nombre. Pero será Hipócrates de Cos (460 a. C. – 377 a.C ) quien acuñe este término en su Teoría Humoral a esta enfermedad que él consideraba meramente un síntoma caracterizado por respiración entrecortada, ortopnea, ahogos o tos. Será con el transcurrir del tiempo cuando la descripción de asma se ajustará a la realidad que hoy conocemos de la enfermedad.

¿Y cuál es esa realidad?

El asma, como señalábamos, es una enfermedad de carácter crónico que afecta a los pulmones. Las vías aéreas de quienes padecen esta enfermedad son extremadamente sensibles y activas, reaccionando de forma violenta a factores externos irritantes o a aquellas substancias conocidas como alérgenos. Los tejidos de las vías se inflaman, los músculos colindantes se contraen y provocan una mayor producción de mucosa; siendo en consecuencia que se dificulte la entrada de aire. Cuando los síntomas empeoran puede producirse una crisis de asma y dependiendo de su duración así como de su tratamiento puede derivar en una crisis severa que podría llegar a ocasionar la muerte. Es una enfermedad conocida popularmente como “El grito silencioso” debido a la importante presión exterior que el individuo padece y ante la cual no sabe hacer frente.

A lo largo de esta tesis concretaremos qué es el asma, sus causas y características, y exploraremos como la medicina natural hace frente a esta patología.

Índice

- Introducción

I. Definición

II. Causas

III. Síntomas

IV. Clasificació

V. Diagnóstico

VI. Tratamiento convencional

VII. Tratamiento alternativo

VIII. Conclusión

- Bibliografía

 

El asma es una patología crónica que afecta a los pulmones debido a la inflamación y obstrucción de las vías aéreas, conductos que transportan el aire hacía el interior y exterior de los órganos principales del sistema respiratorio. Esta inflamación es debida a una respuesta desmesurada a determinados estímulos por parte del árbol bronquial que conecta la tráquea con las zonas del pulmón donde se efectúa el intercambio de gases, la asimilación del oxigeno y la expulsión del dióxido de carbono de nuestro organismo. Esta respuesta exagerada provoca que las vías respiratorias se contraigan, estrechándose, y produciendo una mayor mucosidad que perjudicará el paso del aire.

Es esta una enfermedad que afecta a más de mil millones de personas alrededor del mundo, con una prevalencia del 5% en adultos y del 20% en niños, siendo todavía hoy en día causa de muerte en determinadas poblaciones y perjudicando la calidad de vida de las personas aquejadas. Es, además, una patología que a día de hoy no encuentra cura pero con el tratamiento adecuado puede controlarse y mejorar notablemente la situación de aquellos que la padecen.

Es de suma importancia que los individuos que padecen asma bronquial conozcan los diferentes factores desencadenantes de esta patología así como, o por tanto, a qué pueden ser alérgicos para así poder llegar a evitar la exposición que podría derivar en la sucesión de síntomas de la enfermedad o un estado de crisis asmática.

Aunque no todas las personas que puedan padecer asma bronquial son sensibles a los llamados neumoalérgenos sí existe una cantidad de individuos alérgicos que sufren de asma. Los alérgenos, que por su definición son todas aquellas sustancias que pueden provocar alergia, que deberemos tener en consideración son los siguientes:

Además de otros alérgenos como los alcoholes de lana o el polvo, deberemos tener presente los factores ambientales que pueden incurrir en una crisis asmática:

Otros factores que pueden llegar a desencadenar la aparición de síntomas de asma bronquial son:

Es importante, además, tener presente que existe un factor hereditario en el desarrollo de la enfermedad; siendo indispensable, por tanto, conocer los antecedentes familiares que pudieran indicar una asociación atópica. En este caso, deberíamos saber de antecedentes en la familia de enfermedades como urticaria, eccema o rinitis, así como del propio asma bronquial. De todas maneras, aunque hasta este momento diversos estudios puedan haber relacionado más de 100 genes con el asma bronquial, muchos de los cuales participantes del sistema inmune o moduladores de los procesos de inflamación (respuesta de nuestro organismo frente a una enfermedad), no se conoce exactamente las condiciones hereditarias que influyen en la transmisión de esta enfermedad pero sí se ha podido comprobar como un determinado número de afectados contaban con estos mismos antecedentes familiares.

Podríamos por tanto establecer una particular clasificación de las causas que sería la siguiente:

Aquellas que pueden iniciarse en la infancia y que presentan antecedentes familiares en cuanto a alergias y a la propia enfermedad, pudiendo estar por tanto asociadas a manifestaciones alérgicas, contaminación atmosférica y factores hereditarios.

Suele afectar a mayores de 35 años y son aquellas causas relacionadas con los trastornos emocionales o la exposición a microorganismos o sustancias químicas.

 

Para poder realizar un diagnóstico al respecto de la situación de esta patología resulta imprescindible conocer cuáles son sus síntomas, teniendo presente que, dependiendo de cada individuo, la gravedad varía según el tipo de síntoma, la intensidad mostrada así como la frecuenciacon la que se reproducen; siendo importante para saber también del progreso de cada paciente, teniendo en cuenta que la sucesión de los síntomas se muestran en ocasiones de manera esporádica y otras se suceden casi diariamente.

Por tanto, los síntomas más frecuentes que describen esta enfermedad y que debemos tener en cuenta son los siguientes:

Otros síntomas que pueden describir una situación de emergencia ante la cual debemos estar alerta son los siguientes:


El asma puede clasificarse según los diferentes agentes desencadenantes que pueden provocar el cuadro sintomático. Esta clasificación es la siguiente:

En relación a los niveles de control establecidos sobre el paciente ya diagnosticado de asma podemos reconocer las siguientes clasificaciones:

Krappelien llegó a establecer una clasificación gradual más específica para los centros de atención primaria que exponía de la siguiente manera:

Además, en función de la gravedad y en base a los síntomas así como en la función pulmonar, también podríamos tratar de las siguientes categorías:

Antes de todo el individuo que padece la enfermedad así como sus familiares o allegados deben tener presente en qué momento es necesario solicitar consulta al médico de cabecera. Obviamente, es necesario acudir al médico de cabecera cuando el individuo presenta uno o varios síntomas de la enfermedad o cuando ya diagnosticada la enfermedad los síntomas empeoran o no muestran mejoría con el tratamiento, o los ataques exigen de una mayor dosis en cuanto a medicamentos de rescate o de acción prolongada. Así mismo, como parámetro por añadidura, si el individuo presenta complicaciones respiratorias al hablar es conveniente consultar con nuestro médico de cabecera. Debemos recalcar que resulta esencial el poder transmitir al médico cuanta mayor información sea posible del estado del sujeto en cuestión, siendo conscientes que en ocasiones puede resultar conflictivo debido a la posible situación que pueda presentarse poder expresar todos y cada uno de los síntomas que se muestran recomendamos tener siempre presente una pauta por seguir para que el médico pueda realizar una correcta y completa historia clínica.

Esta pauta deberá seguir los siguientes puntos:

Factores que puedan haber desencadenado los síntomas o que participen de su agravamiento: sustancias alérgenas como aquellas propias a las estaciones como el polen, el contacto con animales domésticos o la exposición a ácaros de polvo; sustancias irritantes o químicas como olores fuertes, de pintura o el humo del tabaco; infecciones respiratorias; determinados estados emocionales como estrés y/o el miedo, ira, llanto o risa; la práctica de ejercicio o actividades que supongan un esfuerzo físico;el consumo de medicamentos como la aspirina, fármacos destinados al tratamiento del corazón, antiinflamatorios o colirios; variaciones ambientales que puedan asociarse al trabajo, un cambio de domicilio o alguna salida de vacaciones; cambios atmosféricos que puedan suponer una exposición a bajas temperaturas; el tipo de alimentación que podamos haber llevado; el ciclo menstrual o encontrarse en estado de gestación.
La responsabilidad frente al individuo que padece de la enfermedad debe ser compartida entre los profesionales del campo sanitario, tanto el equipo de atención primaria formado por médicos y enfermería como por las especialidades relacionadas con la patología que en este caso son se circunscriben a las de neumología y alergología. Es, por tanto, exigible tanto por parte del individuo como de sus familiares o allegados una adecuada comunicación entre los distintos niveles asistenciales, coordinación que resulta indispensable para asegurar un correcto seguimiento de la enfermedad.

Es responsabilidad del médico de cabecera ofrecer un diagnostico así como clasificar la enfermedad en función de los medios que disponga, atender en lo posibilidad la enfermedad, controlar y realizar un seguimiento del individuo, informar y/o educar al respecto de la enfermedad tanto al individuo como a su familia o allegados y coordinarse con el médico especialista responsable, pueda ser neumólogo o alergólogo. En lo que respecta al médico especialista este debe confirmar el diagnóstico en caso de que se presente necesidad de hacerlo, atender a los pacientes que se encuentran hospitalizados y tratarlos en situaciones especiales como dependencia al tratamiento farmacológico, complicaciones de la enfermedad, gestación u otras enfermedades asociadas que puedan ser relevantes para el paciente. De igual forma, debe informar y/o educar tanto al paciente como a su familia o allegados y mantener una correcta comunicación y coordinación con el centro de atención primaria.

También el individuo, o como ya hemos recalcado sus familiares y/o allegados, debe conocer cuando demandar un servicio de urgencias de la misma manera que cuando solicitar una consulta al médico de cabecera. ¿Cuándo, entonces, acudir al servicio de urgencias? Cuando el individuo puede mostrar una severa dificultad respiratoria en estado de reposo, somnolencia o estados de confusión, así como un intenso y persistente dolor torácico.

El diagnóstico del asma parte de una valoración del cuadro clínico, la historia familiar y los antecedentes de crisis. Es importante, como ya comentamos, transmitir la mayor información posible al médico responsable.

El examen físico resulta indispensable a la hora de establecer un diagnóstico conciso de la enfermedad. El examen físico permitirá descubrir detalles o síntomas de la enfermedad como pueda ser dermatitis alérgicas o conjuntivitis, de la misma manera el examen suele dejar ver en la auscultación (mediante estetoscopio) las características sibilancias de esta enfermedad, aunque en determinadas ocasiones la obstrucción de las vías aéreas puede ser tal que se presente un singular silencio en el momento de realizar este examen; por otro lado el examen del tórax puede mostrar una retracción subcostal o intercostal relevante para poder establecer el diagnostico.

Existen otros exámenes o pruebas que deben ser complementarias al examen físico para formar un diagnóstico completo.Exámenes de sangre, radiografías del pecho o de los senos paranasales o pruebas de alergía son algunas de ellas pero destacaremos las que consideramos más importantes:

La prueba consiste exactamente en la realización de una espirometría o curvas de flujo volumen (volumen de flujo espirado) antes, durante y con posterioridad de la administración de metacolina dosificada de menor a mayor concentración en el individuo. La duración de la prueba es de aproximadamente una hora, siendo su ejecución sencilla, pero puede llegar a presentar algunos síntomas adversos como por ejemplo dolor de cabeza, dificultad respiratoria, tos o expectoración, aunque siempre de manera leve. Otro síntoma que puede desarrollar el individuo sometido a la prueba es la producción de broncoespamos, siendo necesario entonces que la administración por parte del médico especialista de un broncodilatador inhalado, y en caso que los broncoespasmos se sucedieran de manera continuada y violenta sería requerida el uso de fármacos adicionales como los corticoides. Recordamos la necesidad mas que la conveniencia de que tanto el individuo como sus familiares o allegados demanden al médico especialista toda la información al respecto de la prueba, siendo que el médico especialista deberá pedir el consentimiento de individuo para la realización de esta prueba. Antes de la ejecución del examen, al individuo se le pedirá que corresponda a las siguientes pautas:

En esta primera parte del tratamiento nos referiremos únicamente al tratamiento convencional, dejando para más adelante el tratamiento alternativo y natural.

El paso previo antes de iniciar o demandar un tratamiento médico es el de proceder a la identificación de aquellos factores que puedan influir en la aparición de los síntomas que deriven en una crisis asmática, como los factores alérgenos o ambientales. Si al individuo no le resulta posible de evitar dichos factores o le es insuficiente, se recurrirá al tratamiento que el médico especialista pueda llegar a estipular. Cabe recordar que no existe una cura para esta patología, por lo que no debemos confiar en curas o tratamientos milagrosos.

Podríamos señalar que existen dos vías a la hora de abordar el tratamiento convencional del asma bronquial y sus síntomas, que se concretarían en la prevención de la aparición de los síntomas de la enfermedad o en el control de los propios síntomas una vez se presenten en el individuo. Expuesto de otra manera:

Como podemos observar, a los individuos que puedan padecer asma bronquial se les administra dos tipos diferenciados de medicamentos que pueden ser clasificados en función a la utilidad que se les conceda:

Podríamos plantear una clasificación más genérica de algunos de los medicamentos utilizados en el tratamiento del asma bronquial que se mostraría de la siguiente manera:

Los individuos que puedan padecer un tipo de asma bronquial de carácter leve, esto es, aquellos que puedan llegar a padecer ataques o crisis con escasa frecuencia, puede recurrir a los medicamentos señalados como de rescate o de alivio rápido cuando urja necesidad. Por el contrario, aquellos individuos que puedan padecer un tipo de asma bronquial más persistente deberán recurrir a los medicamentos de control o de base con cierta regularidad para poder prevenir los distintos síntomas de la enfermedad. En caso de padecer una crisis severa de asma bronquial el individuo requerirá de una evaluación por parte del médico especialista, pudiendo llegar a ser necesaria una hospitalización donde se le administrará oxigeno así como los medicamentos oportunos por vía intravenosa.

La manera más común y recomendada para la administración de los distintos medicamentos destinados al tratamiento del asma bronquial es mediante la inhalación, siendo para esto que se recurrirá unos dispositivos llamados inhaladores. Debemos señalar que estos tratamientos se consideran complementarios y en absoluto excluyentes.

Los inhaladores se presentan como dispositivos de pequeño tamaño con la propiedad de liberar la medicación de forma que pueda ser inhalada. Gracias a su tamaño pueden ser llevados con cierta comodidad por el individuo y así requeridos en el momento que pueda urgir necesidad al presentarse una crisis o los síntomas de esta. Por supuesto, el individuo debe ser aleccionado en el uso del inhalador para su utilización adecuada y que el medicamento pueda llegar con la dosis adecuada a los bronquios, cumplimentando así con su función.

Podemos diferenciar distintos tipos de inhaladores que expondremos a continuación:

Existen también los llamados Nebulizadores, aparatos eléctricos o que puedan funcionar mediante batería (pilas), que permiten transformar un medicamento en solución salina para el tratamiento del asma bronquial en un vapor fino de fácil inhalación. El medicamento, ya en forma de vapor, se administra a través de un pequeño tubo que se encuentra acoplado en la boquilla de una mascarilla facial, dicha mascarilla presenta forma de embudo y se sitúa sobre la boca y la nariz del individuo. El nebulizador es recurrido, especialmente, por niños y bebés, dado que no exige que el individuo participe activamente de su administración. No son, por tanto, elementos pequeños, si no al contrario son grandes y ruidosos, lo que dificulta su transporte. Además, la medicación administrada mediante el nebulizador tarda de cinco a diez minutos en realizar el recorrido hacía su destino, los pulmones. Por el contrario, el nebulizador permite una administración continuada de la medicación.

Como podemos suponer, la principal finalidad en el tratamiento del asma bronquial es conseguir y establecer un control de esta enfermedad que pueda permitir al individuo llevar una vida “normal” en la que se le permita desempeñar las distintas actividades cotidianas sin ningún tipo de limitación por parte de la patología. Otro objetivo será el prevenir tanto los síntomas de la enfermedad como la aparición de una obstrucción crónica de las vías aéreas que podría devenir en mortalidad por asma bronquial. Para que estos objetivos puedan ser llevados a cabo será necesario que tanto el médico como el individuo así como familiares y allegados al mismo elaboren un plan personalizado para el individuo que padece la enfermedad en función de la gravedad de la misma, utilizando a ser posible la mínima cantidad o dosis necesaria de fármacos por tal de evadir los diferentes síntomas.

Y así, por tal de lograr evitar estos síntomas de la enfermedad plantearemos unos parámetros a seguir en cuanto a medidas de prevención que expondremos de la siguiente manera:

Existen situaciones excepcionales que tanto el médico como el individuo o sus familiares y allegados deberán tener presentes a la hora de efectuar un tratamiento personalizado. Estas situaciones son las siguientes:

Otras consideraciones:

Por supuesto, siempre es necesario consultar cualquier duda que pueda presentarse con el médico de cabecera.

 

Antes de hablar sobre los distintos tratamientos alternativos que podemos encontrar frente al convencional, debemos reincidir en ser conscientes que no existe un remedio ni cura milagrosa alguna para el asma bronquial, por tanto, todo tratamiento irá destinado a la prevención o alivio de los síntomas de la enfermedad en el individuo.

Además, cabe resaltar antes de profundizar en este tema que todo tratamiento alternativo frente a un tratamiento convencional cuenta con la ventaja de, al ser intrínsecamente natural, no acarrear grandes riesgos ni efectos secundarios para el individuo. De todas maneras, conviene también subrayar, que ambos tratamientos pueden llegar a ser perfectamente complementarios, siendo siempre en caso de padecimiento de crisis asmática aconsejable el recurrir a los métodos dictaminados por el médico especialista en el tratamiento convencional.

Comenzaremos, antes de exponer las distintas terapias naturales y dietas a seguir para la prevención o cura paliativa de la enfermedad, enlazando con lo ya expuesto en el capítulo dedicado al tratamiento convencional con algunas recomendaciones generales que también se circunscriben adecuadamente en lo que conocemos como el tratamiento alternativo de la enfermedad. Así presentaremos una vez más estas recomendaciones e incluiremos algunas que podamos no haber comentado con anterioridad.

Cómo hemos podido recalcar, lo más importante para prevenir los síntomas del asma bronquial es evitar el contacto con sustancias alérgenas. Para lograr este propósito el individuo ha de seguir los siguientes puntos en su día a día:

Una gran mayoría de tratamientos alternativos del asma estarán principalmente destinados a refrescar el interior del vientre del individuo con baños genitales y el uso de cataplasmas de barro en el transcurso de la noche, con el fin de conseguir una regularización de su digestión y, asimismo, congestionar su piel. Es por esto que se aconseja antes de realizar las frotaciones del cuerpo del individuo con agua fría recurrir a ortigarlo por tal de facilitar la descongestión de los bronquios. El individuo deberá reposar en cama tanto con la cabeza como con el pecho en posición ascendente, buscando siempre el calor en sus pies y manos.

De igual manera, el tratamiento convencional podrá complementarse con sencillos baños calientes (de 36º a 44º) y progresivos (cada cuarenta y ocho horas) de piernas, siempre y cuando no existan contraindicaciones a este respecto que podría estar relacionado con problemas de circulación.

Se recomendará al individuo el realizar ejercicios respiratorios al aire libre por tal de buscar la purificación y robustecer los órganos respiratorios. El yoga es una práctica muy favorecedora para los enfermos de asma así como la realización de ejercicios de Tai Chi.

La atención en la nutrición de los individuos que puedan padecer asma estará destinada sobre todo o particularmente en el caso que la enfermedad pueda tener un origen alérgico, situación en la cual sí será del todo imperativo evitar el consumo de carnes y sal, recurriendo en aquellos periodos donde las crisis puedan presentarse con frecuencia a dietas basadas en el consumo de frutas (crudas) y verduras.

En lo referente a dietas, estas serán por tanto sin carnes, aliños o excitantes, centrándose en el consumo de ensaladas y frutas crudas. También es muy positivo consumir té de limpiaplata, tusilago o liquen islandés. Por ejemplo, el consumo de té Kombucha ofrece varios beneficios; mejora la digestión regulando el estreñimiento, influye favorablemente en el crecimiento de cabello y uñas, elimina toxinas, a nivel externo alivia quemaduras provocadas por el sol y aclara manchas en la piel, ofrece sensación de bienestar general y, lo que nos incumbe, ayuda en los problemas respiratorios así como en el asma. El kombucha no guarda relación alguna con las conocidas algas kombu, siendo una bebida fermentada de origen eslavo con una tradición ancestral en el tratamiento de la salud. Pero no nos llevemos a equívoco, no es un hongo, sino una curiosa simbiosis de levaduras y otros microorganismos que posee varias propiedades pero que destaca por su efecto desintoxicante, el cual proviene, al parecer, de la presencia de ácido glucurónico.Podríamos aprovechar ahora para hablar también del hongo Reichi, cuyo consumo está limitado por su sabor amargo pero que ofrece múltiples propiedades medicinales. Siendo utilizado en China para el tratamiento de problemas relacionados con el hígado, se ha demostrado científicamente sus atributos en el tratamiento de contracturas musculares, tortícolis e inflamaciones osteoarticulares, asimismo, posee una poderosa acción antioxidante y, en el caso que nos ocupa, es utilizado para enfermedades de orígenes alérgicos como puedan ser la dermatitis o el asma. En Occidente suele presentarse en forma de tabletas o cápsulas dispuestas para su administración, como siempre, se deberá consultar al profesional sanitario oportuno el modo de empleo en cada situación individual.

Es también muy adecuado para el individuo que pueda padecer asma bronquial el tomar un vaso diario de zumo de medio limón o tomar higos secos, los cuales deben ser lavados y enjuagados en agua caliente, dejándolos en remojo durante toda la noche antes de su consumo. También se puede cortar un pedazo de cebolla y colarla con dos rábanos en un poquito de agua y propóleos o miel de abeja para beberlo cada hora o dependiendo de la intensidad del malestar que pueda acarrearnos el asma bronquial. La cebolla cruda dispuesta en jugo muestra propiedades antibióticas y antiinflamatorias así como facilita la expulsión de la mucosidad. Hay quien, en caso de fuertes crisis, se deja debajo de la lengua un pedacito de ajo crudo durante toda la noche. El ajo crudo machacado tiene propiedades antiasmáticas y expectorantes. Se recomienda por tanto y además el consumo de jugos elaborados a partir de zanahoria, espinaca, berro, nabo, rábano, apio o limón.

En lo que respecta al asma infantil, diversos estudios en diferentes países parecen mostrar una estrecha relación entre la afección y la alimentación. Y aunque esto no supone que deba alterarse algún determinado alimentado, si plantea la necesidad de modificar la dieta para adecuarla a las necesidades presentes. Investigadores estadounidenses fijaron su atención en Arabia Saudí, donde se sorprendieron al comprobar que la incidencia de la enfermedad era tres veces menor que en Estados Unidos. No debe extrañarnos, los países orientales cuentan con una dieta profusa en frutas y vegetales y así lo comprendieron los investigadores, la diferencia notoria entre los enfermos de asma de un país y otro eran sus hábitos alimenticios, dado que tanto frutas como vegetales muestran esa capacidad de reforzar el sistema inmunológico que nuestro organismo requiere, sobre todo cuando se encuentra aquejado de alguna enfermedad. Por otro lado, el abuso de vacunas y medicinas en sociedades como la estadounidense puede llegar a influir negativamente en las funciones del sistema inmunológico. Además de frutas, la alimentación de un niño que pueda padecer la enfermedad que estamos tratando debe incorporar el consumo de ajo, cebolla, zanahorias y yogures, pues al parecer pueden llegar a reducir tanto la aparición como la intensidad de los ataques en los niños aquejados de asma. El ajo siempre ha sido uno de los remedios caseros más socorridos para el tratamiento de varias enfermedades debido a sus grandes propiedades, y en caso de combinarse con miel y cebolla estas propiedades mejoran notablemente. El procedimiento para elaborar una adecuada fuente de alimentación y salud basada en estos alimentos consiste enrealizar un corte en rebanadas de una cebolla y de varios dientes de ajo (sobre quince o veinte) que serán a continuación introducidos en un recipiente de vidrio donde se habrá de cubrirlos con una taza de miel virgen, dejándolos en un adecuado reposo de doce horas antes de su consumo,siendo consumido una vez transcurrido el tiempo de reposo mediante cuatro cucharadas al día. Este remedio casero es aplicable tanto para el niño con asma como para el adulto. Por otro lado, también se recomienda administrar al infante con asma bebidas con efectos calmantes, como deben ser infusiones de tilo, verbena o la mezcla de hojas de eucalipto, fárfara y tomillo. Para que el consumo de vegetales en un niño pueda llegar a ser beneficioso este debe consumir al menos tres porciones cada día, señalando necesariamente que una porción corresponde sencillamente a una taza de vegetales. Para los niños menores de seis años, esta proporcionalidad equivaldrá a una cucharada de vegetales al día por cada año que puedan tener; esto es, si el niño cuenta con seis años se le administrarán seis cucharadas, si en cambio cuenta con tan solo un año, le será administrada únicamente una cucharada al día. Lo recomendable para que un niño pueda llegar a habituarse al consumo de vegetales es cocinarlos a la parrilla o a la plancha, pues algunos adquieren un cierto sabor dulce que será del agrado del niño. También concederle cierta libertad para escoger qué vegetal consumir, así a la hora de servir la comida esta debería ofrecer dos tipos de vegetales diferentes y el padre insistir en que deba consumir al menos uno de ellos; y siempre y cuando el niño no guste de aderezos especiales para acompañar su comida, será suficiente con un ligero toque de aceite de oliva para dar un sabor agradable al vegetal.

Es esencial reducir la grasa en la alimentación, pues durante el transcurso del proceso de transformación de la grasa en nuestro organismo, esta “libera” ciertas sustancias químicas de carácter inflamatorio que podrían llegar a generar reacciones alérgicas así como ataques de asma. Se debe favorecer el consumo de alimentos bajos en grasa. Los infantes, sobre todo si padecen alguna enfermedad como el asma bronquial, jamás deberían consumir alimentos que pudieran perjudicarles, como los que se encuentran en la llamada “comida rápida” o dulces horneados.

Algunas investigaciones parecen haber concluido que, en niños, cuanto más calcio se consuma, menos probabilidades de padecer trastornos alérgicos y ataques de asma; pero también es menester señalar que los lácteos pueden incidir en la tendencia de padecer asma de origen alérgico, pudiéndose si se quiere probar de no consumir este tipo de productos durante un par de semanas para comprobar si existe mejoría y consultar, siempre, con el médico especialista al respecto, sobre todo para encontrar información sobre otras fuentes de calcio accesibles y recomendables. Todos somos conscientes de las propiedades de la leche como alimento completo, pero ocurre que el consumo de leche debería estar delimitado únicamente a los lactantes. Es más, el bebé humano asimila con facilidad las caseínas (fosfoproteínas) de la leche materna, pero no presenta esa misma facilidad con las caseínas de la leche de vaca, y este es un problema que se acrecienta en los adultos al disminuir la presencia de la enzima necesaria para el proceso de asimilación siendo entonces que la caseína mal digerida puede acumularse en el folículos linfáticos del intestino delgado complicando así la nutrición de otros alimentos y provocando varios trastornos intestinales. Además, al menos se tiene constancia de que dos de las proteínas de la leche de vaca son inmunogénicas, lo que obliga al organismo a estresar su sistema inmunitario produciendo cantidades de anticuerpos y otros complementos, haciéndolo vulnerable a infecciones y a enfermedadesrelacionadas con el sistema inmunológico. Es por esto, y por otras tantas razones, que desaconsejamos el consumo de leche en los adultos, si bien los quesos fermentados de manera artesanal y con la cura adecuada pueden carecer de tantos problemas antigénicos para quien los consume.

Por supuesto, existen suplementos nutricionales a los que el individuo con asma bronquial podría recurrir, siempre tras consultar con un profesional, como puedan ser el Jarabe de la reina, Dulce sueño, Rinofen, Inflora, Alergisol o el Té Detox Asma.

Y a continuación, finalizando en el desarrollo de la importancia de una buena alimentación, plantearemos tres dietas que pueden ser recomendadas para el individuo aquejado de asma:

Debería estarabsolutamente prohibido el consumo de los siguientes “alimentos” en cualquier dieta para individuos que puedan padecer asma bronquial:

Ya centrándonos en las distintas terapias alternativas al tratamiento convencional del asma bronquial podremos llegar a destacar las siguientes:

Mencionábamos el Yoga así como al Tai-Chi como prácticas favorecedoras para los enfermos que padezcan de asma bronquial, pero, por supuesto, no son una práctica delimitada únicamente a estos individuos si no que es de igual manera recomendable a cualquier persona.

El Yoga es una terapia milenaria que se fundamenta en ejercicios respiratorios y posturales para lograr una mejoría del estado de salud del individuo. Sus beneficios han sido confirmados no tan solo por aquellos que puedan disfrutar de su práctica si no por profesionales científicos que subrayan sus propiedades curativas y, especialmente, preventivas frente diversas enfermedades así como también ha demostrado su valía a manera de terapia de rehabilitación.

Pero el Yoga no se limita a tratar únicamente al individuo de una manera física, sino de también en un contexto psíquico y emocional. Frente a enfermedades crónicas, el Yoga facilita al individuo recorrer el camino de la aceptación, instruyéndole sobre cómo convivir con la enfermedad que padece. Enseña a controlar los diferentes estados emocionales que pueden llegar a ser perjudiciales y establece una armonía esencial para la salud física y mental.

En lo que respecta al asma bronquial, existen un grupo de técnicas especiales de respiración en el Yoga que ayuda a mejorar la calidad de vida de aquellos individuos aquejados por la enfermedad. El Pranayama, que es como se conoce a estas técnicas especiales de respiración, ofrece la posibilidad de equilibrar tanto las propiedades fisiológicas como energéticas del enfermo.

Por tanto, es el Yoga una terapia sencilla y natural cuya práctica resulta aconsejable para todos aquellos que busquen mejorar su calidad de vida.

Se entiende como fitoterapia al uso medicinal que pueda darse a las plantas.

Se conoce desde tiempo inmemorial las aplicaciones curativas que pueden encontrarse en muchas especies vegetales, siendo que aún hoy en día muchos de los remedios que nuestros abuelos, y los abuelos de estos utilizaban, se siguen utilizando debido a su constatada efectividad. Además,es necesario señalar las ventajas que las plantas medicinales, por su naturaleza, presentan frente a los tratamientos químicos, tan extendidos hoy día como mal usados en la mayor de las ocasiones.

Entre las plantas que pueden ser utilizadas para el tratamiento del asma bronquial destacaremos las siguientes:

Existen muchas otras plantas que podríamos llegar a destacar por sus virtudes en frente al tratamiento del asma bronquial, como pudiera ser la flor de madreselva, la raíz de primavera olorosa, la flor de tilo, el tallo mondado de barba de bosque, la raíz de centaura mayor o la nébeda. De igual forma, el fruto de anís, la planta florida de la hiedra terrestre, las hojas del marrubio, la raíz de la polígala amarga o la polígala vulgar y la raíz de la violeta silvestre muestran propiedades beneficiosas para el tratamiento del asma catarral.

La planta de aloe vera merece un punto y aparte.

Posee múltiples propiedades beneficiosas para el hombre, siendo probablemente la más destacada sus efectos curativos sobre las quemaduras, pero también sobre el asma.

Actualmente,es muy utilizada en el procesado de cosméticos, como tónicos faciales, desodorantes o cremas antiarrugas, pero las formas de utilizar esta planta que más puedan interesarnos son las siguientes:

Nos centraremos en este caso en las llamadas inhalaciones o vahos que representan un antiguo remedio natural consistente en la inhalación de vapor de agua para descongestionar las vías respiratorias. Los vahos o inhalaciones son un método reconocido para facilitar la eliminación de mucosidad, evitando que esta se acumule en las vías.

Su preparación es sencilla, baste con poner agua a hervir, a la que se añadirá alguna planta medicinal o aceite esencial por tal de incrementar su efectividad terapéutica.El individuo cubrirá tanto su cabeza como el recipiente donde se encuentre el agua (recipiente que nunca será de plástico) para proceder a respirar los vapores durante el transcurso de unos minutos. La respiración debe efectuarse tanto por la boca como por la nariz, para así asegurarse de purificar nariz, senos nasales, garganta y bronquios.

Podemos diferenciar las inhalaciones secas de las húmedas. Las húmedas son aquellas que se realizan de la manera descrita, mediante la inhalación del vapor de agua, mientras que las secas consisten en dejar caer unas gotas de aceites esenciales en un pañuelo con el que el individuo se cubrirá boca y nariz.

Los aceites esenciales más socorridos son los de menta, eucalipto, lavanda, pepermint, rosa, árbol de té y pino. En cuanto a hierbas medicinales, se puede recurrir a tomillo, manzanilla o también eucalipto y menta.Siempre es indispensable consultar con un especialista, en este caso en la farmacia o herbolario, pues cabe advertir que el individuo podría desarrollar algún tipo de alergia a una o más de las sustancias mencionadas.

Fundamentada en la medicina tradicional china, la acupuntura es una venerada y antigua terapia consistente en la punción de agujas en determinados puntos del cuerpo humano por tal de restablecer su equilibrio natural.

En la medicina tradicional china se considera que los ataques de asma son consecuencia de trastornos en la energía corporal debido a factores exógenos patógenos (exceso de viento-frío o de calor-flema) y/ouna disminución de la resistencia antipatógena a causa de un vacío de riñón.La terapia estará destinada, por tanto, a tratar estas causas.

Son diversos los estudios que han constatado la mejoría en pacientes con asma bronquial que puedan haber recibido un tratamiento de acupuntura y es por esta razón que se encuentra entre las terapias naturales destacadas y más destacadas.

Y es dentro de la acupuntura donde encontraremos la moxibustión.

La moxibustión es una antiquísima terapia medicinal china que parece remontarse a los orígenes del fuego, cuando el hombre sintió por primera vez el alivio frente el calor. Es una terapia sencilla que se ha extendido desde oriente a occidente y que no produce efectos adversos para el individuo.

Se fundamenta en las propiedades curativas de la planta artemisa y del calor pudiéndose aplicar de diferentes maneras, necesitando de un conocimiento previo sobre acupuntura:

Se conoce como musicoterapia a aquella que recurre a la música con el objetivo de tratar distintos problemas físicos y/o emocionales.

Dado que en el asma el estado emocional del individuo supone un factor de suma importancia a la hora de agravar o acortar la virulencia de los síntomas, la musicoterapia puede presentarse como una vía para controlar los procesos emocionales del individuo.

Algunas obras musicales que suelen recomendarse para la terapia del asma bronquial son el ‘Ensueño’ de Gruber, el ‘Orfeo’ de Gluck o el ‘Andante’ de Mozart.

El Método Gesret entiende el asma como una reacción normal del organismo en respuesta a informaciones anormales provenientes del plexo pulmonar. Gesret diferencia dos formas de dificultad respiratoria; la espiratorio y la inspiratorio, y señala a esta última como un espasmo faríngeo, correspondiendo a individuos que puedan padecer además irritación de garganta y una leve tos refleja de carácter nocturno. Para Gesret, es únicamente la dificultad respiratoria de forma espiratoria la que debe definirse como asma “real”, siendo sus síntomas los más característicos de la enfermedad, como la presión en el pecho o las sibilancias al respirar.

El Método Gesret procede a tratar los problemas respiratorios a nivel osteoarticular y entre sus objetivos se encuentran armonizar determinados nervios y ganglios del sistema inmune. Para ello, recurre a técnicas de ajuste de la cadera, de ajuste de la caja torácica y de ajuste de la primera vértebra cervical.

Existen otros tratamientos, como la digipuntura (presión con los dedos sobre determinados puntos del cuerpo) y la terapia por ventosas (provocar una congestión local para favorecer la circulación mediante el uso de ventosas también sobre puntos específicos) que también podrían resultar de interés para el individuo aquejado de asma bronquial.

Y ya para finalizar, comentaremos algunos tipos de cataplasma (medicamento de aplicación externa como calmante) que podrían aplicarse al individuo aquejado de asma bronquial:

Además, pueden aplicarse al individuo compresas de paño caliente que se deberán ir cambiando conforme se enfríen. También se puede frotar el pecho, la espalda y el cuello con mentol, con posterioridad se colocará sobre el pecho un papel al que previamente se le habrá esparcido cera de vela; se procederá después a tratar de retirar el papel (que será de periódico) dejando únicamente la cera, para volver a aplicar mentol, cubrir la zona y dejarlo de esa manera toda la noche. Se puede humear previamente el cuarto cerrado del individuo con cáscara seca de ajo, chamico o romero.

Otros tratamientos pasarían por ortigar pecho y espalda en tiempos fuera de crisis, tomar baños calientes de pies o introducir las manos en agua fría o helada durante aproximadamente quince minutos.


El asma es, actualmente, una patología extendida en la sociedad moderna y alrededor de la cual pueden haberse formado concepciones equivocadas. Es importante que tanto el individuo que pueda padecer esta enfermedad como sus allegados se encuentren debidamente informados. El asma no es una enfermedad curable pero sí tratable, y es necesario educar al individuo para que sea consciente que puede seguir llevando una vida normal, disfrutando de las mismas aficiones que una persona “sana”, siempre y cuando cumpla con el tratamiento establecido.

El tratamiento convencional prescrito por el médico especialista puede ser perfectamente complementario con los distintos tratamientos alternativos que aquí podamos haber llegado a comentar. Es más, son recomendables estas terapias naturalistas que desde una vida sana y equilibrada permiten al individuo mantener un control más ferreo de la enfermedad y no recurrir con tanta persistencia al consumo de medicamentos que en exceso podrían llegar a mostrarse perjudiciales.

No existe la panacea universal que pueda ofrecer una cura completa y absoluta de esta enfermedad, pero sí podemos conseguir que el individuo mejore su calidad de vida. Y ese debe ser nuestro principal objetivo.

Bibliografía: