INVESTIGANDO LA FE:
CIENCIA Y RELIGIÓN, DOS MUNDOS SEPARADOS
Un día de octubre de 1947, el director del banco local de Marksville, Luisiana, se despertó y se encontró con que habían caido centenares de peces del cielo, y que habían aterrizado en su jardín. Aquel día, a la gente le cayeron peces encima mientras se dirigían caminando al trabajo, y el relato del incidente, redactado por un investigador del departamento de fauna y pesca del Estado, formaría parte luego de los anales de las anomalías científicss: fenómenos a la espera de ser explicados. También se han registrado lluvia de peces en Etiopía y en otras partes del mundo. Ya se trate de bromas, alucinaciones o auténticos sucesos meteorológicos - los peces pueden ser elevados y transportados por una tromba marina - los científicos parten de la base de que hay una explicación física.
En el Journal of Paleolimnology (la paleolimnología es la ciencia que estudia los volumenes de agua prehistóricos), un grupo de oceanógrafos de las universidades de Florida y Hebrea proponen una compleja teoría matemática según la cual "los flujos de Ekman", "el flujo geostrófico" y otros factores podrían haber sido la causa de que se formase una capa de hielo en las cálidas aguas del mar de Galilea, permitiendo así que Jesús caminase sobre ellas. Hace una década, en el Bulletin of the American Meteorological Society, dos de estos científicos, Doron Nof y Nathan Paldor, proponían una explicación para otro acondicionamiento bíblico, la separación de las aguas del Mar Rojo. Bajo determinadas condiciones, su modelo mostraba que los vientos que soplan en el golfo de Suez podrían haber retirado las aguas justo a tiempo para que los israelitas escapasen de los egipcios que los perseguían, que ahogaron en la inundación posterior. De la misma manera se analizan otros acontecimientos y reliquias, y periódicamente aparecen investigaciones sobre lo que la espectrometría de fluorescencia de rayos X o la datación del carbono 14 revelan sobre la autenticidad de la Sábana Santa de Turín. El año pasado, en una serie televisiva de National Geographic, "La ciencia de la Bíblia", se pudo ver a científicos intentando establecer la verdad de los relatos del Nuevo Testamento sobre la crucifixión y la desaparición de la tumba. Estas investigaciones a menudo tienen el atractivo de una buena historia policíaca, pero los resultados nunca terminan siendo claramente interpretables. ¿Deberían alegrarse los creyentes cuando se corrobora un milagro, lo cual otorga credibilidad a las escrituras sagradas, o deberían sentirse desilusionados porque lo que parecía una intervención divina resulta deberse a causas naturales? Como decía el filósofo escocés David Hume, un milagro es "una violación de las leyes de la naturaleza". Descubrir algo que ha ocurrido y que es científicamente imposible lo haría todavía más milagroso. El segundo estudio, publicado en American Heart Journal, presenta un resultado negativo: los pacientes de enfermedades cardíacas por los que se rezaba no tenían más posibilidades de recuperarse que aquellos por los que no se oraba. De hecho, los pacientes que sabían que se estaba rezando por ellos evolucionaron a peor, seguramente a causa de la ansiedad por conocer los resultados. A pesar de la decepción que causaron los resultados de este proyecto, que ha costado 2,4 millones de dólares a los investigadores y a su patrocinador, la Fundación John Templeton, no es probable que ello afecte a la mayoría de los creyentes. Uno de los coautores del estudio, decano Marek, capellán de la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota, indica que en el estudio la gente resaba por pacientes que no conocía. Según él, las plegarias personales y de personas queridas podían resultar más efectivas. Como dijo a un periodista de The New York Times, "se oyen gran cantidad de historias sobre el poder de la oración, y yo no las pongo en duda". A la mayoría de los creyentes no les hará falta más pruebas. Y éste ha sido siempre el dilema. La ciéncia y la religió no se rigen por las mismas reglas. No hay ningún descubrimiento de laboratorio que consiga que alguien reniegue de alguna cosa que ha aceptado por un acto de fe. Incluso si el estudio hubiese analizado a amigos y familiares, un resultado negativo no habría llevado a mucha gente a dejar de rezar. Investigar un proceso tan delicado podría desbaratarlo, pensarían algunos, como cuando uno se acerca demasiado a un diente de león y hace que sus semillas salten dispersas por el aire. En su libro de 1902, "The Varieties of Religious Experience", William James incluye lo que él pensaba que era la definición más amplia y general de religión: "La fe en que existe un orden invisible, y que nuestro bien supremo reside en ajustarnos armoniosamente a él ". A pesar de los avances que la ciéncia ha alcanzado durante el último siglo - la relatividad, la mecánica cuántica, la teoría computacional- no ha hallado una manera de medir lo inmesurable, o de demostrar que no existe. |