El Evangelio de Judas
National Geographic publicita un texto gnóstico del siglo III que relata que el apostol traidor cumplió la voluntad de Jesús.
El papiro fué desenterrado en la década de los 70.
"Otros dicen que Caín nació de una Potestad superior, y profesan como hermanos de Esaú, Coré, los sodomitas y todos los demás parecidos... Y dicen que Judas, el traidor, fue el único que conoció todas estas cosas exactamente, porque únicamente el entre todos conoció la verdad para llevar a término el misterio de la traición, por la cual quedaron destruídos todos los seres terrenales y celestiales. Por eso muestran un libro de su invención al que llaman el Evangelio de Judas". El misterio: Judas no traicionó a Jesús, sino que, entregándolo a los romanos, cumplió los deseps de su maestro.
En el año 185, san Irineo, obispo de Lyon, describía así en su tratado "Contra los herejes" la secta de los cainitas y su particular evangelio, una de las muchas narraciones y colecciones de sentencias escritas en los confusos tiempos de formación del cristianismo, que no fueron asumidas como canónicas por la Iglesia y cayeron en las tinieblas del índice de textos apócrifos (del griego, ocultos).
No se sabía nada de ésta narración condenada por la Iglesia por herética. Pero acaba de salir de dichas tinieblas del pasado de la mano de un espectacular aparato mediático. Según parece, una copia en papiro del Evangelio de Judas, del cual hasta hoy tan sólo se conocía la referencia indirecta del siglo II, fue desenterrada en los años 70 en Egipte y sacada ilegalmente del país. Pasó por las manos de diversos anticuarios y quedó cerrada durante 16 años en una cámara de seguridad de Long Island (EU).
Su último propietario, ante la imposibilidad de vender los 26 folios de papiro legalmente, llegó a un acuerdo con la National Geographic Society. Ello ha permitido reconstruirlo, traducirlo y autentificarlo como una copia del texto perdido, manuscrita entre los años 220 y 340 y probablemente traducida a la lengua copta de los cristianos egipcios desde un original griego muy anterior. De éste proyecto han surgido, en la vigilia de la Semana Santa, un documental exclusivo que se emitirá por TV, el reportaje central de la edición de la revista National Geographic de mayo, un DVD, dos libros y una exposición.
El instrumento necesario
"El relato secreto de la revelación de la que Jesús va a hacer partícipe a Judas Iscariote durante una semana, tres días antes de celebrar la Pascua". Así comienza el texto, identificado como un evangelio elaborado en el seno de una secta gnóstica, paralelo a los evangelios apócrifos de Felipe, de Tomás (los dos hallados en Nag Hammadi, en 1945) y de Maria Magdalena. Estos textos, además de arrojar luz sobre la pluralidad del cristianismo durante su etapa de formación, han inspirado desde grupos "New age" hasta al autor del "El código Da Vinci".
Los gnósticos sostenían que determinadas doctrinas secretas de Jesucristo estaban destinadas a ser reveladas a una elite de iniciados y su conocimiento garantizaba la salvación, y preconizaban una separación radical entre el cuerpo y el alma, la materia y el espíritu. El Evangelio de Judas reune todas las características de la literatura tales grupos. En él, Jesús manifesta a Judas: "Tú los superarás a todos, porque tú sacrificarás el cuerpo en el que vivo". Al facilitar la muerte de su maestro, Judas lo liberará de su cuerpo físico. "Aléjate de los otros y te explicaré los misterios del Reino. Los asumirás, pero padecerás mucho", señala Jesús a Judas, que vaticina: "Serás maldecido por generaciones".
Otros apócrifos, se conocen unos 50, son también la fuente exclusiva de numerosas tradiciones, como el número y los nombres de los Reyes Magos, o la presencia de un asno y un buey en el pesebre, y representan los puntos de vista de las múltiples tendencias de la Iglesia primitiva, como los grupos judeocristianos que, por ejemplo, destacaban la primacia del apóstol Santiago frente a Pedro y Pablo. O de comunidades que seguían las enseñanzas de Cristo sin asumir su divinidad, o que creían que no nació como hijo de Dios, sino fue adoptado. Algunos de estos textos son incluso fuentes de los textos canónicos del Nuevo Testamento (los evangelios de Lucas, Marcos, Juan y Mateo, los Hechos y las Cartas), que no quedaron definitivamente establecidos hasta el año 367 por san Atanasio, arzobispo de Alejandría.
El Evangelio de Judas no relata la crucifixión o la resurrección, pero el apóstol traidor acaba siendo elevado a los cielos: "Judas alzó los ojos y vio la nube luminosa y entró en ella ". El evangelio acaba así, abruptamente, a causa de las numerosas lagunas del texto: "Ellos se acercaron a Judas y le dijeron: ¿Qué haces aquí? Tú eres discípulo de Jesús". "Judas les contestó como querían. Recibió algún dinero y les entregó a Jesús".
Ernest Alós, El Periódico